El Alcalde de Culiacán habló... pero en realidad no respondió.
Ante una pregunta directa sobre sus aspiraciones rumbo a 2027, su respuesta fue una larga vuelta que terminó exactamente donde empezó: en ningún lado. Que si su enfoque es el trabajo, que si las necesidades del municipio, que si la responsabilidad... un discurso correcto, institucional, pero cuidadosamente calculado.
Y eso no es casualidad.
En política, cuando alguien evita responder de forma tan meticulosa, no es porque no tenga una postura, sino porque no quiere exhibirla todavía. Es la clásica jugada del “ni sí ni no”, que permite mantenerse en la conversación sin asumir el costo de la exposición.
Porque decir abiertamente “sí, tengo aspiraciones” implica exponerse. Pero decir “no” también cierra puertas. Entonces se opta por lo más cómodo: el limbo.
El problema es que esa indefinición también comunica.
Comunica cálculo. Comunica prudencia excesiva. Y, sobre todo, comunica pero puede no conectar con una ciudadanía que no pregunta por curiosidad, sino por claridad. Porque en un contexto político como el de Sinaloa, donde los nombres empiezan a moverse desde mucho antes del proceso electoral, no responder también es una forma de responder.
Más aún cuando el propio Alcalde reconoce que aparece bien posicionado en encuestas. Ahí tampoco hubo definición: ni capitaliza el dato ni lo cuestiona, simplemente lo deja flotando como percepción ciudadana.
Y mientras tanto, el discurso se refugia en lo seguro: obras, drenaje, sindicaturas, cercanía. Temas legítimos, sí, pero utilizados como escudo para evitar posicionarse y volverse blanco.
El punto no es si debe o no aspirar a otro cargo. El punto es la falta de claridad.
Porque gobernar también implica asumir posturas, incluso cuando no son convenientes. Rasparse un poquito pues. Y hoy, lo que dejó ver el Alcalde no fue enfoque, sino una cautela política en su máxima expresión.
Lo que se escucha en las casetas de Navolato, Culiacán, Guasave o Ahome ya no es solo molestia: es hartazgo.
Y cuando el hartazgo habla, como lo hizo el productor Adolfo Cerda, incomoda. Porque no viene en lenguaje institucional, ni en boletín, ni en discurso cuidado. Viene crudo, directo, sin filtro... y con razón.
Decir que ha habido más de 200 mesas de diálogo no es un dato menor. Es, en realidad, una confesión del fracaso. Porque si después de tantas reuniones el problema sigue igual, entonces esas mesas no fueron solución, fueron simulación.
El reclamo de “no queremos más mesas, queremos que se cumplan los compromisos” no es solo una frase fuerte, es un diagnóstico: el gobierno ha administrado el conflicto, pero no lo ha resuelto.
Y ahí es donde empieza lo incómodo.
Porque mientras desde el poder se habla de avances, de rutas de atención, de coordinación institucional, en el campo se habla de abandono. Dos narrativas completamente distintas sobre la misma realidad.
Lo más grave no es sólo el adeudo de los 750 o 200 pesos. Es la ruptura de la confianza. Cuando un productor recuerda que se firmó un acuerdo en noviembre con plazos claros, y que esos plazos simplemente no se cumplieron, lo que se rompe no es un trámite, es la palabra.
Porque si bloquear tres horas no funciona, se bloquea más. Si nadie responde, se presiona más. Es la lógica básica de cualquier movimiento que siente que no está siendo escuchado.
Y mientras tanto, el discurso oficial sigue apostando al desgaste: aguantar, contener, esperar a que baje la presión.
Hoy jueves 9 de abril ya son cinco días de la desaparición en el mar del joven Jesús “N”, de 15 años, en la playa de la Isla de la Piedra, en Mazatlán, y no ha sido localizado.
El pasado domingo, la Secretaría de Seguridad Pública de Mazatlán, a través de un comunicado, informó que elementos del Escuadrón de Salvamento Acuático activaron un operativo de búsqueda y rescate tras el reporte de una persona con dificultades para salir del mar en una zona cercana al camino hacia la Isla de la Piedra, cerca de un complejo hotelero.
Desde ese día, la SSPM reportó que iniciaron la búsqueda con el uso de una moto acuática tipo Jetski, con el objetivo de cubrir una mayor extensión ante las condiciones del oleaje, sumándose personal de ENSAR.
Al día siguiente se informó que reactivaron la búsqueda, pero hasta hoy jueves el menor no ha sido localizado.
¿Cuántos elementos salvavidas destinaron para la vigilancia en Isla de la Piedra?
Porque hay que recordar que el pasado 13 de mayo de 2025, también desapareció en el mar de esa zona un menor de 17 años, luego de que fue jalado junto a 10 jóvenes más por una corriente marina cerca de un barco que se encuentra hundido.
Los 10 jóvenes fueron auxiliados, pero Brayan “N”, de 17 años, se perdió en el mar y tras cuatro días de búsqueda fue hallado sin vida.
La mayoría de los jóvenes eran de la colonia Lomas del Ébano y uno más de la privada Lázaro Cárdenas.
¡FOUL!... El Diputado local del Verde, Rodolfo Valenzuela Sánchez, quiso defender la intención del Congreso de desaparecer la Unidad Técnica que funcionaba como contrapeso de la ASE, pero terminó cantinfleando, evidencia clara de que no le entiende al tema.
El Alcalde de Culiacán habló... pero en realidad no respondió.
Ante una pregunta directa sobre sus aspiraciones rumbo a 2027, su respuesta fue una larga vuelta que terminó exactamente donde empezó: en ningún lado. Que si su enfoque es el trabajo, que si las necesidades del municipio, que si la responsabilidad... un discurso correcto, institucional, pero cuidadosamente calculado.
Y eso no es casualidad.
En política, cuando alguien evita responder de forma tan meticulosa, no es porque no tenga una postura, sino porque no quiere exhibirla todavía. Es la clásica jugada del “ni sí ni no”, que permite mantenerse en la conversación sin asumir el costo de la exposición.
Porque decir abiertamente “sí, tengo aspiraciones” implica exponerse. Pero decir “no” también cierra puertas. Entonces se opta por lo más cómodo: el limbo.
El problema es que esa indefinición también comunica.
Comunica cálculo. Comunica prudencia excesiva. Y, sobre todo, comunica pero puede no conectar con una ciudadanía que no pregunta por curiosidad, sino por claridad. Porque en un contexto político como el de Sinaloa, donde los nombres empiezan a moverse desde mucho antes del proceso electoral, no responder también es una forma de responder.
Más aún cuando el propio Alcalde reconoce que aparece bien posicionado en encuestas. Ahí tampoco hubo definición: ni capitaliza el dato ni lo cuestiona, simplemente lo deja flotando como percepción ciudadana.
Y mientras tanto, el discurso se refugia en lo seguro: obras, drenaje, sindicaturas, cercanía. Temas legítimos, sí, pero utilizados como escudo para evitar posicionarse y volverse blanco.
El punto no es si debe o no aspirar a otro cargo. El punto es la falta de claridad.
Porque gobernar también implica asumir posturas, incluso cuando no son convenientes. Rasparse un poquito pues. Y hoy, lo que dejó ver el Alcalde no fue enfoque, sino una cautela política en su máxima expresión.
Lo que se escucha en las casetas de Navolato, Culiacán, Guasave o Ahome ya no es solo molestia: es hartazgo.
Y cuando el hartazgo habla, como lo hizo el productor Adolfo Cerda, incomoda. Porque no viene en lenguaje institucional, ni en boletín, ni en discurso cuidado. Viene crudo, directo, sin filtro... y con razón.
Decir que ha habido más de 200 mesas de diálogo no es un dato menor. Es, en realidad, una confesión del fracaso. Porque si después de tantas reuniones el problema sigue igual, entonces esas mesas no fueron solución, fueron simulación.
El reclamo de “no queremos más mesas, queremos que se cumplan los compromisos” no es solo una frase fuerte, es un diagnóstico: el gobierno ha administrado el conflicto, pero no lo ha resuelto.
Y ahí es donde empieza lo incómodo.
Porque mientras desde el poder se habla de avances, de rutas de atención, de coordinación institucional, en el campo se habla de abandono. Dos narrativas completamente distintas sobre la misma realidad.
Lo más grave no es sólo el adeudo de los 750 o 200 pesos. Es la ruptura de la confianza. Cuando un productor recuerda que se firmó un acuerdo en noviembre con plazos claros, y que esos plazos simplemente no se cumplieron, lo que se rompe no es un trámite, es la palabra.
Porque si bloquear tres horas no funciona, se bloquea más. Si nadie responde, se presiona más. Es la lógica básica de cualquier movimiento que siente que no está siendo escuchado.
Y mientras tanto, el discurso oficial sigue apostando al desgaste: aguantar, contener, esperar a que baje la presión.
Hoy jueves 9 de abril ya son cinco días de la desaparición en el mar del joven Jesús “N”, de 15 años, en la playa de la Isla de la Piedra, en Mazatlán, y no ha sido localizado.
El pasado domingo, la Secretaría de Seguridad Pública de Mazatlán, a través de un comunicado, informó que elementos del Escuadrón de Salvamento Acuático activaron un operativo de búsqueda y rescate tras el reporte de una persona con dificultades para salir del mar en una zona cercana al camino hacia la Isla de la Piedra, cerca de un complejo hotelero.
Desde ese día, la SSPM reportó que iniciaron la búsqueda con el uso de una moto acuática tipo Jetski, con el objetivo de cubrir una mayor extensión ante las condiciones del oleaje, sumándose personal de ENSAR.
Al día siguiente se informó que reactivaron la búsqueda, pero hasta hoy jueves el menor no ha sido localizado.
¿Cuántos elementos salvavidas destinaron para la vigilancia en Isla de la Piedra?
Porque hay que recordar que el pasado 13 de mayo de 2025, también desapareció en el mar de esa zona un menor de 17 años, luego de que fue jalado junto a 10 jóvenes más por una corriente marina cerca de un barco que se encuentra hundido.
Los 10 jóvenes fueron auxiliados, pero Brayan “N”, de 17 años, se perdió en el mar y tras cuatro días de búsqueda fue hallado sin vida.
La mayoría de los jóvenes eran de la colonia Lomas del Ébano y uno más de la privada Lázaro Cárdenas.
¡FOUL!... El Diputado local del Verde, Rodolfo Valenzuela Sánchez, quiso defender la intención del Congreso de desaparecer la Unidad Técnica que funcionaba como contrapeso de la ASE, pero terminó cantinfleando, evidencia clara de que no le entiende al tema.