Malecón

El Centinela
18 febrero 2026

Huye Alcalde de Concordia por la puerta trasera

El Alcalde de Concordia, Óscar Zamudio Pérez, salió por una puerta trasera de su despacho para ir a “supervisar” obras en la zona del estadio de esa cabecera municipal, según dijo su secretaria particular cuando Noroeste le solicitó una entrevista ayer miércoles 18 de febrero.

Fue cerca de las 11:40 horas cuando personal de este diario acudió a la Presidencia Municipal para solicitar una entrevista con Zamudio Pérez y su secretaria particular pidió que le dijeran qué tema se trataría para comunicarle porque en esos momentos se encontraba en una reunión con el Tesorero Municipal.

Tras comentarle que era sobre el tema de personas desplazadas en las últimas semanas en las comunidades de su municipio por la violencia y de qué manera se les brinda atención, la joven ingresó al despacho del Alcalde y minutos después salió y manifestó que Zamudio Pérez ya no se encontraba, que salió por una puerta trasera de su despacho antes de que ella ingresara y se fue a supervisar obras en el rumbo del estadio de esa ciudad.

Zamudio Pérez se ha mostrado reacio a comentar el tema de la búsqueda de los trabajadores mineros privados de la libertad en su municipio y sobre el tema de seguridad, pide a los medios de comunicación en vez de eso hablar de Concordia y su gente trabajadora, de sus raspados y su gastronomía.

En entrevista el pasado 12 de febrero en su despacho expresó que no tuvo conocimiento previo de la existencia de las fosas clandestinas encontradas en las inmediaciones de El Verde, se enteró por lo que informaron medios de comunicación y por el despliegue de fuerzas federales a partir del pasado 1 del presente mes.

Así de bien conoce su municipio, o de lo que quiere admitir que sabe.

Paseo lunar en Culiacán

Lo que son las cosas: si por mucho tiempo su sueño ha sido hacer un viaje al espacio y hacer una caminata lunar, ya es un sueño que puede cumplir sin hacer tanto gasto, trámite y entrenamiento en la NASA.

Es más, hasta gratis le sale tener una experiencia similar, sólo tiene que darse un tiempo entre su rutina, seguramente muy ocupada, o incluso hacerlo durante el fin de semana, y dirigirse al sector Humaya de nuestra querida ciudad de Culiacán.

Tómese su respiro y comience a transitar, ya sea a pie o en la comodidad de su vehículo, por el bulevar Enrique Cabrera, sobre todo en el tramo de bulevar Diamante y Enrique Félix Castro, y de norte a sur.

Ahí podrá usted disfrutar de un entero camino lleno de grumos de asfalto, con ese material de mala calidad encimado con los años al más puro estilo de quien se niega a hacer bien su trabajo y terminan por dar una manita de gato, seguramente de mala gana, sin los estándares que requieren las calles de nuestra ciudad.

Es absurdo que en pleno 2026 tengamos en zonas tan transitadas y tan importantes para los ciudadanos calles en tan mal estado, lo que evidencia un total abandono de parte de nuestras autoridades.

El colmo del asunto es que las propias autoridades decidieron poner topes en el área, como si alguien pudiera transitar sin darle un buen golpe a su vehículo a una velocidad muy baja.

Está muy bien que las últimas administraciones de Culiacán hayan decidido hacer más obras, aunque menos espectaculares y costosas, pero de mayor utilidad para los ciudadanos. Pero sí es una grosería obligarnos a transitar por este tipo de calles, teniendo presupuestos tan altos para las obras públicas y ni se diga el barril sin fondo en que se ha convertido el gasto en material de bacheo en las últimas décadas, que a simple vista se nota que ni siquiera es de la mejor calidad.

Nos gustaría mucho que se dejaran de cosas, como el ahorro para repartir más entre proveedores, y de verdad nos respeten la calidad en las obras y mantengan en buen estado las obras más importantes.

La neta, la neta, no es mucho pedir, pues es su entera obligación.

La violencia anunciada en el Stasac

Lo ocurrido con el virtual ganador de la elección en el Stasac no fue un rayo en cielo despejado. Fue, más bien, la consecuencia previsible de un proceso que desde campaña ya mostraba señales preocupantes.

Descalificaciones, acusaciones, confrontaciones abiertas y un clima cada vez más tenso marcaron la contienda sindical. No era un secreto. Era público. Era evidente. Y, sin embargo, nadie pareció considerar que el ambiente podía escalar.

Cuando la violencia se normaliza en el discurso, cuando las advertencias circulan en pasillos y redes internas, y cuando la polarización se convierte en estrategia, el desenlace rara vez sorprende. Lo que sorprende es la pasividad.

La Fiscalía General del Estado, encabezada por Claudia Sánchez Kondo, informó que no existían denuncias previas por amenazas. Pero la ausencia de denuncia formal no equivale a ausencia de riesgo. Las autoridades también están obligadas a leer el contexto, no solo los expedientes.

Porque cuando una elección sindical comienza a tensarse más allá de lo político y entra en terreno personal y agresivo, la prevención debería activarse antes de que suenen los disparos.

El ataque armado contra la propiedad del virtual dirigente no sólo es un hecho delictivo que debe investigarse a fondo; es también un síntoma. Un síntoma de que nadie quiso ver que la elección en el Stasac estaba dejando de ser una contienda democrática para convertirse en un conflicto.

Hoy la autoridad dice que investiga. Y qué bueno. Pero la pregunta incómoda es otra: ¿por qué se actúa después y no antes?

En Sinaloa, la violencia rara vez es espontánea. Casi siempre es precedida por señales. Y cuando las señales se ignoran, la omisión también tiene costo.

Porque la prevención no debería depender de una denuncia escrita, sino de la responsabilidad institucional de anticipar escenarios que, a todas luces, se estaban calentando.

Lo ocurrido no sólo debe esclarecerse. También debe servir para revisar qué tan atentas están las autoridades cuando la tensión política comienza a cruzar líneas peligrosas.

¡FOUL! Ayuntamiento de Culiacán realiza Cabildo Abierto en Culiacancito y sus propios trabajadores le protestan... ¡les deben hasta cuatro años de prima de jubilación!