El Centinela
31 agosto 2026

El sábado 29 de agosto, mientras el Congreso de Sinaloa organizaba en el centro de Culiacán una carrera con temática vaquera, con cientos de personas corriendo con sombreros, en Palacio de Gobierno madres buscadoras encendían veladoras por sus desaparecidos.

En la misma ciudad, horas antes, ocurrió además el ataque contra Alma Rosa Rojo Medina, buscadora y fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, y su hija. Ambas resultaron heridas.

El contraste es brutal.

Mientras el Gobierno estatal y el Congreso necesitan mostrar calles llenas, actividad y una ciudad que aparentemente recupera su normalidad, las familias de desaparecidos siguen enfrentando una realidad muy distinta. Además ya es suficiente, la ciudadanía que no acompaña también es responsable y debe dejar de quedarse al margen pues se están convirtiendo también en parte del problema.

Habrá mil pretextos: que la carrera era deportiva, que tenía más difusión, que la gente tiene derecho a divertirse o que los eventos masivos cuentan con seguridad.

Pero ninguno explica por qué una movilización de madres que buscan a sus hijos puede quedar prácticamente sola.

El activismo necesita sociedad. No espectadores.

Necesita ciudadanos dispuestos a acompañar, a preguntar, a exigir y a entender que la desaparición de una persona no es un problema privado. Es una tragedia colectiva.

Por eso también hay que cuestionar al Gobierno de Sinaloa, al Congreso y al Ayuntamiento de Culiacán: ¿de qué sirve llenar las calles con eventos recreativos si las víctimas siguen solas?

Menos eventos para aparentar normalidad y más acciones para recuperar la seguridad.

Menos espectáculo y más resultados.

Porque una carrera llena no demuestra que Sinaloa esté bien. Tampoco una plaza llena de funcionarios o asistentes significa que la sociedad haya recuperado la confianza.

La verdadera recuperación llegará cuando las madres puedan dejar de buscar porque sus hijos regresaron a casa.

Y la ciudadanía también tiene una responsabilidad.

No podemos seguir diciendo que no sabíamos, que no había tiempo o que no había condiciones para acompañar. Cuando queremos movilizarnos, lo hacemos. Por supuesto que los contextos importan y unos son más privilegiados que otros, pero ¿a poco los que andaban corriendo ensombrerados no tienen la mínima responsabilidad social para acompañar a las madres que buscan? Tanto funcionarios que andaban ahí de ridículos como la sociedad misma.

La pregunta es qué estamos dispuestos a defender.

¿Una fiesta organizada por el poder o a quienes llevan años buscando a los suyos?

El Gobierno puede organizar todos los eventos que quiera. Pero la sociedad debe dejar de ser espectadora.

Porque cuando dejamos solas a las víctimas, el crimen no sólo cobra vidas: también consigue una sociedad acostumbrada al horror.

Y eso, también, es una derrota.

A la raza del movimiento naranja ya le incomodó, como debiera incomodarnos a todos, que a Morena le siga valiendo una pura y dos con sal, toda su faramalla partidista, según ellos inofensiva, en su proceso interno.

La semana pasada la cerramos con las definiciones de las coordinaciones estatales de la defensa de la 4T, que básicamente son quienes llevan mano para ser los candidatos a la gubernatura por Morena.

En Sinaloa, particularmente, se vivió con gran expectativa debido al nombramiento de Graciela Domínguez Nava como Gobernadora interina, después de dos semanas de convulsión política debido a la gracia de Rubén Rocha Moya, Gobernador con licencia, y su absurdo regreso momentáneo a su cargo.

Graciela estuvo en la lista de aspirantes a la coordinación en Sinaloa, y ya no acudió a la presentación.

Pero toda esta parafernalia que parecería cosa menor es realmente un atentado constitucional de Morena, pues forma parte de un proceso electoral abierto y sin pedir permisos a nadie, ni siquiera a las autoridades electorales.

A todas luces actos anticipados de campaña en los que la Senadora con licencia, Imelda Castro Castro, pues ya está bien tatemada con estas actividades.

Y es que uno de los requisitos para los aspirantes a las coordinaciones estatales, imagínese usted, era hacer mítines, para informar sobre el proyecto de Morena en los estados.

Dicho de otra forma, pura campaña para promocionarse personalmente y a destiempo.

Por eso es que Movimiento Ciudadano se animó a meter de plano una denuncia contra el Instituto Nacional Electoral por estos actos anticipados.

Esta denuncia se une a otras que ya hizo el mismo MC y el Partido Acción Nacional ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa.

En esta nueva denuncia ante el INE, el Movimiento Ciudadano presentó la queja contra Morena y quienes resulten responsables por presuntos actos anticipados de precampaña y campaña, entre ellos la estrategia de las Coordinaciones Estatales de la Defensa de la Transformación, que en Sinaloa, ya dijimos, encabeza Castro Castro.

Según MC, como lo dijimos, aunque Morena presenta estas posiciones como cargos partidistas, “en los hechos constituyen un mecanismo anticipado para seleccionar, promover y posicionar perfiles” que eventualmente podrían competir en las elecciones de 2027.

Este es el meollo del asunto.

Cada vez que ocurren estas cosas se nota cómo la raza de Morena en realidad no se quejaba por las cosas que el PAN y el PRI hicieron en el pasado, sino se quejaban porque ellos querían hacerlo.

Ni hablar.

Este fin de semana, Noroeste publicó la continuación de cobertura de una historia que se conecta a la de hace una década.

Se trata de la historia de Juan de Dios y su familia, quienes han sufrido por la falta de la intervención seria de la autoridad por un caso del derecho de paso de su terreno a una de las calles de Tacuichamona, al sur de Sinaloa.

Juan de Dios es una persona con problemas de movilidad y de habla, pero que no tiene daño cerebral. Sè dedica a hacer entregas en un restaurante y perdió a su madre mientras este pleito legal se desarrolla.

Lo verdaderamente indignante es que la autoridad no ha podido detener los abusos del vecino que se apoderó del callejón y dejó a Juan de Dios y otras tres familias sin el derecho de paso.

Y aunque el Ayuntamiento de Culiacán al principio quiso brindar la atención, decidió al final sólo simular y voltear hacia otro lado ante el abuso del vecino.

Según la familia, que el viernes pasado recibió a un actuario del Tribunal Agrario, al principio el acaparador había permitido el paso, pero luego puso una cerca con puerta y luego selló la puerta con un soldador.

Lo peor es que, aún y las denuncias ante el Ayuntamiento, el vecino echó una barda de concreto y piedra para sellar completamente la propiedad y dejó la salida del andador hasta su propiedad.

Después de 10 años, el Ayuntamiento solo colocó señalética en la que dice callejón Discapacitados, debido a la condición de Juan de Dios y de su tío.

Este viernes pasado se supone que el vecino debía dar paso libre al callejón, sin embargo solo abrió un par de metros en la barda y dejó la dala en la base y el escombro también en el lugar.

Lo peor es que mientras Juan de Dios y sus familiares no tengan acceso a la calle, ni la Japac ni la CFE les pueden brindar servicio, por lo que siguen viviendo sin energía eléctrica ni tampoco agua potable en sus viviendas.

¡¿Será posible que el Ayuntamiento de Culiacán no pueda arreglar un problema evidente y de sentido común en 10 años?!

Qué clase de funcionarios públicos tenemos...

FOUL! La Gobernadora interina Graciela Domínguez anunció gira por los 20 municipios para poner al gobierno en el territorio... ¡y también en campaña!

El sábado 29 de agosto, mientras el Congreso de Sinaloa organizaba en el centro de Culiacán una carrera con temática vaquera, con cientos de personas corriendo con sombreros, en Palacio de Gobierno madres buscadoras encendían veladoras por sus desaparecidos.

En la misma ciudad, horas antes, ocurrió además el ataque contra Alma Rosa Rojo Medina, buscadora y fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, y su hija. Ambas resultaron heridas.

El contraste es brutal.

Mientras el Gobierno estatal y el Congreso necesitan mostrar calles llenas, actividad y una ciudad que aparentemente recupera su normalidad, las familias de desaparecidos siguen enfrentando una realidad muy distinta. Además ya es suficiente, la ciudadanía que no acompaña también es responsable y debe dejar de quedarse al margen pues se están convirtiendo también en parte del problema.

Habrá mil pretextos: que la carrera era deportiva, que tenía más difusión, que la gente tiene derecho a divertirse o que los eventos masivos cuentan con seguridad.

Pero ninguno explica por qué una movilización de madres que buscan a sus hijos puede quedar prácticamente sola.

El activismo necesita sociedad. No espectadores.

Necesita ciudadanos dispuestos a acompañar, a preguntar, a exigir y a entender que la desaparición de una persona no es un problema privado. Es una tragedia colectiva.

Por eso también hay que cuestionar al Gobierno de Sinaloa, al Congreso y al Ayuntamiento de Culiacán: ¿de qué sirve llenar las calles con eventos recreativos si las víctimas siguen solas?

Menos eventos para aparentar normalidad y más acciones para recuperar la seguridad.

Menos espectáculo y más resultados.

Porque una carrera llena no demuestra que Sinaloa esté bien. Tampoco una plaza llena de funcionarios o asistentes significa que la sociedad haya recuperado la confianza.

La verdadera recuperación llegará cuando las madres puedan dejar de buscar porque sus hijos regresaron a casa.

Y la ciudadanía también tiene una responsabilidad.

No podemos seguir diciendo que no sabíamos, que no había tiempo o que no había condiciones para acompañar. Cuando queremos movilizarnos, lo hacemos. Por supuesto que los contextos importan y unos son más privilegiados que otros, pero ¿a poco los que andaban corriendo ensombrerados no tienen la mínima responsabilidad social para acompañar a las madres que buscan? Tanto funcionarios que andaban ahí de ridículos como la sociedad misma.

La pregunta es qué estamos dispuestos a defender.

¿Una fiesta organizada por el poder o a quienes llevan años buscando a los suyos?

El Gobierno puede organizar todos los eventos que quiera. Pero la sociedad debe dejar de ser espectadora.

Porque cuando dejamos solas a las víctimas, el crimen no sólo cobra vidas: también consigue una sociedad acostumbrada al horror.

Y eso, también, es una derrota.

A la raza del movimiento naranja ya le incomodó, como debiera incomodarnos a todos, que a Morena le siga valiendo una pura y dos con sal, toda su faramalla partidista, según ellos inofensiva, en su proceso interno.

La semana pasada la cerramos con las definiciones de las coordinaciones estatales de la defensa de la 4T, que básicamente son quienes llevan mano para ser los candidatos a la gubernatura por Morena.

En Sinaloa, particularmente, se vivió con gran expectativa debido al nombramiento de Graciela Domínguez Nava como Gobernadora interina, después de dos semanas de convulsión política debido a la gracia de Rubén Rocha Moya, Gobernador con licencia, y su absurdo regreso momentáneo a su cargo.

Graciela estuvo en la lista de aspirantes a la coordinación en Sinaloa, y ya no acudió a la presentación.

Pero toda esta parafernalia que parecería cosa menor es realmente un atentado constitucional de Morena, pues forma parte de un proceso electoral abierto y sin pedir permisos a nadie, ni siquiera a las autoridades electorales.

A todas luces actos anticipados de campaña en los que la Senadora con licencia, Imelda Castro Castro, pues ya está bien tatemada con estas actividades.

Y es que uno de los requisitos para los aspirantes a las coordinaciones estatales, imagínese usted, era hacer mítines, para informar sobre el proyecto de Morena en los estados.

Dicho de otra forma, pura campaña para promocionarse personalmente y a destiempo.

Por eso es que Movimiento Ciudadano se animó a meter de plano una denuncia contra el Instituto Nacional Electoral por estos actos anticipados.

Esta denuncia se une a otras que ya hizo el mismo MC y el Partido Acción Nacional ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa.

En esta nueva denuncia ante el INE, el Movimiento Ciudadano presentó la queja contra Morena y quienes resulten responsables por presuntos actos anticipados de precampaña y campaña, entre ellos la estrategia de las Coordinaciones Estatales de la Defensa de la Transformación, que en Sinaloa, ya dijimos, encabeza Castro Castro.

Según MC, como lo dijimos, aunque Morena presenta estas posiciones como cargos partidistas, “en los hechos constituyen un mecanismo anticipado para seleccionar, promover y posicionar perfiles” que eventualmente podrían competir en las elecciones de 2027.

Este es el meollo del asunto.

Cada vez que ocurren estas cosas se nota cómo la raza de Morena en realidad no se quejaba por las cosas que el PAN y el PRI hicieron en el pasado, sino se quejaban porque ellos querían hacerlo.

Ni hablar.

Este fin de semana, Noroeste publicó la continuación de cobertura de una historia que se conecta a la de hace una década.

Se trata de la historia de Juan de Dios y su familia, quienes han sufrido por la falta de la intervención seria de la autoridad por un caso del derecho de paso de su terreno a una de las calles de Tacuichamona, al sur de Sinaloa.

Juan de Dios es una persona con problemas de movilidad y de habla, pero que no tiene daño cerebral. Sè dedica a hacer entregas en un restaurante y perdió a su madre mientras este pleito legal se desarrolla.

Lo verdaderamente indignante es que la autoridad no ha podido detener los abusos del vecino que se apoderó del callejón y dejó a Juan de Dios y otras tres familias sin el derecho de paso.

Y aunque el Ayuntamiento de Culiacán al principio quiso brindar la atención, decidió al final sólo simular y voltear hacia otro lado ante el abuso del vecino.

Según la familia, que el viernes pasado recibió a un actuario del Tribunal Agrario, al principio el acaparador había permitido el paso, pero luego puso una cerca con puerta y luego selló la puerta con un soldador.

Lo peor es que, aún y las denuncias ante el Ayuntamiento, el vecino echó una barda de concreto y piedra para sellar completamente la propiedad y dejó la salida del andador hasta su propiedad.

Después de 10 años, el Ayuntamiento solo colocó señalética en la que dice callejón Discapacitados, debido a la condición de Juan de Dios y de su tío.

Este viernes pasado se supone que el vecino debía dar paso libre al callejón, sin embargo solo abrió un par de metros en la barda y dejó la dala en la base y el escombro también en el lugar.

Lo peor es que mientras Juan de Dios y sus familiares no tengan acceso a la calle, ni la Japac ni la CFE les pueden brindar servicio, por lo que siguen viviendo sin energía eléctrica ni tampoco agua potable en sus viviendas.

¡¿Será posible que el Ayuntamiento de Culiacán no pueda arreglar un problema evidente y de sentido común en 10 años?!

Qué clase de funcionarios públicos tenemos...

FOUL! La Gobernadora interina Graciela Domínguez anunció gira por los 20 municipios para poner al gobierno en el territorio... ¡y también en campaña!