Mire, lo que dijo Coparmex básicamente se resume así: sí, algunos delitos bajaron... pero nadie está realmente tranquilo.
Es como cuando te dicen que las cosas “van mejorando”, pero luego empiezas a revisar los números y te das cuenta de que la historia no es tan sencilla.
Por ejemplo, el robo de vehículos bajó un poco en los primeros meses de 2026. Pasó de más de mil casos el año pasado a poco más de mil este año en el mismo periodo.
Pero al mismo tiempo, el robo violento subió. Y no poquito. Pasó de poco más de 100 casos el año pasado a casi ciento 50 en apenas dos meses.
O sea, sí... te roban menos el carro, pero cuando pasa, cada vez es más probable que sea con violencia.
Y aunque el robo a comercios también bajó, el contexto sigue siendo el mismo: una crisis de seguridad que ya lleva más de año y medio y que sigue pesando sobre la vida diaria y sobre la economía.
Porque aquí viene el otro punto incómodo: la inversión.
Coparmex básicamente está preguntando en voz alta lo que muchos piensan en silencio: ¿Sinaloa sigue siendo competitivo para atraer inversiones o ya no?
La pregunta no es gratuita. Viene después de que se cayera un proyecto empresarial importante en Topolobampo. Y cuando una inversión se cae, no es sólo un proyecto menos: son empleos que nunca van a existir.
Por si fuera poco, los empresarios también están empujando una iniciativa bastante lógica: que si te roban el carro y luego lo recuperas, no tengas que pagar corralón, grúa e infracciones como si el delito hubiera sido culpa tuya.
Pero según ellos, el Congreso va lento. Muy lento.
Tan lento que ya sospechan lo de siempre: que están dejando pasar el tiempo para que el tema se enfríe y la gente se canse de pedirlo.
En resumen, el mensaje de Coparmex es sencillo: sí, hay algunos números que mejoran, pero el problema de fondo sigue ahí. Y mientras la seguridad no se resuelva de verdad, hablar de inversión y crecimiento económico seguirá siendo más un deseo que una realidad.
Resulta que, según la Secretaría de Economía del Ayuntamiento de Culiacán, la inversión sigue interesada en llegar a la ciudad.
Sí, así como suena: en medio de una crisis de violencia que ya lleva más de año y medio, con negocios cerrando, horarios recortados y calles que se vacían temprano, la versión oficial es que todo va bien... o al menos “hay interés”.
La funcionaria dice que hay proyectos “en análisis”. Que vienen desarrollos de departamentos en el Centro. Que hay acercamientos con empresas. Que incluso existe un proyecto de fibra óptica que iría de Querétaro a Phoenix y que está “en trámites” en Culiacán.
El detalle es que todo está en análisis, en trámites o en acercamientos. Nada concreto todavía. Pero bueno, la esperanza también cuenta como inversión... al parecer.
También dice que el plan para reactivar la economía pasa por hacer más atractivo el Centro de la ciudad: mejorar infraestructura, servicios e incentivar a quienes quieran invertir. La idea suena bien, claro. El problema es que la realidad del Centro hoy no se arregla con un render de departamentos o con promesas de incentivos, sino con algo mucho más básico: condiciones para que la gente y los negocios puedan operar sin miedo.
Y luego viene la mejor parte: cuando le preguntan cuál es el plan para evitar que sigan desapareciendo empresas, la respuesta es que la dinámica debe ser constante y que habrá acercamiento con los sectores.
O sea, básicamente: platicar más con los empresarios.
También anunció una feria de empleo y proyectos de formación con universidades para alinear carreras con lo que las empresas necesitan. Todo eso suena muy bien en papel. El problema es que de poco sirve preparar a los jóvenes para empleos del futuro si los negocios del presente están bajando la cortina.
Porque mientras el discurso habla de inversiones en análisis y cadenas interesadas, en la vida real hay restaurantes que ya no abren de noche, comercios que reducen horarios y empresarios que, en lugar de pensar en expandirse, están viendo cómo sobrevivir.
Así que sí, según el Ayuntamiento, el interés por invertir sigue vivo.
La duda es si ese interés vive en la misma ciudad donde los negocios llevan más de un año tratando de no desaparecer.
Resulta que en el expediente SUP-REC-52/2026 del Tribunal Electoral federal hay un proyecto que podría poner orden en un asunto que se volvió enredado: el caso de la Diputada con licencia cuyo nombre, por prudencia y para evitar susceptibilidades, llamaremos “dato protegido”. No vaya a ser que luego digan que también aquí hay violencia simbólica.
El proyecto, elaborado por el Magistrado Felipe de la Mata, plantea algo que suena casi elemental: revocar la resolución de la Sala Regional Guadalajara y confirmar lo que ya había dicho el Tribunal Electoral de Sinaloa: que no existió violencia política de género.
Pero lo verdaderamente interesante del documento no es sólo la conclusión, sino la advertencia jurídica que deja en el camino.
La Sala Regional Guadalajara consideró como prueba conversaciones privadas de WhatsApp. Sí, esas mismas que todos enviamos pensando que se quedan entre quienes participan en el chat.
El proyecto recuerda algo que está en el artículo 16 constitucional desde hace mucho tiempo: las comunicaciones privadas son inviolables.
Traducido al español cotidiano: no todo lo que aparece en una captura de pantalla debería convertirse automáticamente en prueba judicial.
Porque si ese criterio se normaliza, la política mexicana entraría a una etapa peligrosa: la judicialización del chisme digital. Bastaría con filtrar conversaciones privadas, capturas recortadas o mensajes fuera de contexto para construir expedientes.
Y entonces el problema ya no sería una Diputada ofendida, perdón, un dato protegido, sino el precedente.
La discusión de fondo no es si alguien se sintió agraviado en un chat. La discusión es hasta dónde pueden llegar los tribunales al valorar conversaciones privadas. Si el estándar se relaja, cualquier disputa política podría terminar resuelta con pantallazos.
Por eso la resolución de la Sala Superior será más importante de lo que parece. No sólo cerraría un capítulo en el caso de “dato protegido”. También definiría algo más serio: si la justicia electoral mexicana se guía por la Constitución... o por capturas de WhatsApp.
Tras casi cuatro horas de reunión de trabajo de empresarios de Mazatlán con el Gabinete de Seguridad y de turismo federal, y sin permitir el acceso de la prensa a las instalaciones de la Cuarta Región Militar, se acordó ayer en Mazatlán traer más turismo deportivo y de Canadá.
Pero tanto hubo cerrazón ante la prensa de la Secretaria de Turismo federal Josefina Rodríguez Zamora; de la Secretaria Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad, Marcela Figueroa Franco; y el director de Fonatur Sebastián Ramírez Mendoza, quienes así como entraron a las instalaciones del Sector Naval salieron fuertemente escoltados, sin detenerse para dar entrevista.
No hubo respuesta.
Pero la Alcaldesa Estrella Palacios Domínguez y la Secretaria de Turismo de Sinaloa, Mireya Sosa, sí dieron la cara ante los medios e informaron de la promesa federal de más promoción de Mazatlán, además de reforzar la vigilancia carretera en los tres ejes que conducen al puerto, y de un C5 con apoyo del Ejército Mexicano.
Se observa bien el apoyo prometido, a unos días del inicio de la Semana Santa 2026.
Veremos que resulta.
¡FOUL! En el Ayuntamiento de Ahome admitieron que el incremento del diésel resultó un duro golpe a las finanzas y tendrán que ¡apretarse el cinturón!