En Elota la grandeza ya no se mide por kilómetros de calles pavimentadas ni por redes de agua potable, sino por la capacidad de cargar un tanque de gas de los chiquitos sin despeinarse.
El Alcalde Richard Millán descubrió la nueva unidad de medida del éxito administrativo: el cilindro de 10 kilos posando para la selfie.
La escena fue casi épica. Dos señoras, un tanque reluciente y el Presidente Municipal al centro como si acabara de inaugurar una refinería.
Faltó decir que también se trata de un programa revolucionario de combate al frío de las tortillas.
Uno pensaría que los logros de un Gobierno se presumen con obras, con cuentas claras o con servicios que funcionen, pero en Elota el marketing encontró un atajo: convertir la ayuda mínima en monumento digital. Si mañana regala un foco ahorrador, capaz que convoca a sesión solemne de Cabildo.
El estilo no sorprende. El mismo Alcalde que decoró su oficina con sillones de palacio y silla dorada ahora descubrió que el gas doméstico también puede ser utilería política. Del trono al cilindro hay un solo paso: ambos sirven para la foto.
Las beneficiarias, seguramente agradecidas, miraban el tanque mientras el lente hacía lo suyo. El mensaje fue claro: aquí no se entregan programas, se entregan estampas. Y si el tanque es pequeño, el discurso debe ser grande para compensar.
El problema no es la ayuda, sino la proporción del festejo. En un municipio con carencias reales, convertir un apoyo aislado en hazaña administrativa suena más a ocurrencia que a política pública. Pero el guión manda: sonreír, levantar el cilindro y que el pueblo aplauda.
A este ritmo, el informe de Gobierno podría presentarse en formato ferretería: un tanque por aquí, un costal de cemento por allá y, de pilón, la foto oficial con filtro renacentista. Elota merece más que eso, aunque su Alcalde crea que la transformación cabe en un envase de gas.
Porque gobernar no es posar, y la dignidad de la gente no debería caber en un tanque de 10 kilos.
Por cierto, por los pasillos del Ayuntamiento de Elota se mueve que cada vez que el Alcalde es criticado por sus selfies jugando a gobernar se pone gruñón toda la jornada.
¿Reingeniería o caja chica? Resulta que la famosa reingeniería en la Universidad Autónoma de Sinaloa no es más que un cuento chino, o al menos eso denuncian los jubilados de la institución.
Según el Frente de Defensa de los Derechos Laborales, este plan no busca sanear las finanzas, sino asegurar una caja chica para los gastos políticos del PAS, mientras a los trabajadores de la tercera edad les aplican un recorte del 25 por ciento a sus salarios, la Universidad mantiene una nómina mensual de 94 millones de pesos para personal de confianza y otros 7 millones para funcionarios.
Es como si los líderes de la institución estudiantil pensaran en hacer un apretón de cinturón, pero ajeno, porque siempre se retrasan con los pagos para los jubilados.
A la Presidenta Claudia Sheinbaum le enviaron una carta que es un verdadero grito de auxilio.
Los jubilados le dicen, con todas sus letras, que lo que viven en Sinaloa es la representación más cruda del neoliberalismo disfrazada de programas sociales.
Denuncian una conducta criminal y juegan con la alimentación y las medicinas de quienes ya entregaron su vida a la academia.
¿Dónde quedó aquello de primero los pobres? Porque aquí, parece que primero son los intereses de la camarilla universitaria.
Lo increíble no es solo el aumento del 70 por ciento en gastos de la institución, sino que, en lugar de ahorrar, se dedicaron a la contratación excesiva de personal y a realizar compras con sospecha de sobreprecio.
Todo esto mientras la Fiscalía y la Auditoría Superior parecen mirar hacia otro lado, los jubilados tienen que andar en las calles protestando en lugar de gozar de su retiro en paz.
Dice el Frente que el Rector debería estar enfrentando un juicio penal por este desfalco escandaloso.
Lo más triste es que los afectados hacen responsables a las autoridades de cualquier enfermedad o muerte repentina derivada del acoso y el estrés financiero al que están siendo sometidos.
Es una vergüenza que quienes formaron a generaciones de sinaloenses hoy tengan que rogar que no los abandonen ¿Será que alguna autoridad se dignará a escucharlos?.
La reconstrucción de la tiendita escolar de la primaria Rafael Ramírez, en Culiacán, es un gesto que conmueve, pero también exhibe la ausencia del Estado.
Que una escuela pública dependa de la solidaridad ciudadana para recuperar un espacio básico tras un acto violento habla más del abandono institucional que de un triunfo comunitario.
El peritaje y la limpieza no bastan cuando no hay seguimiento, acompañamiento ni reparación del daño.
Un particular tuvo que diseñar un espacio “para que ya no lo puedan incendiar”.
No debería ser tarea de la comunidad adaptarse al crimen, sino obligación de las autoridades prevenirlo.
La falsedad del discurso oficial sobre seguridad se evidencia cuando en las acciones no ves nada.
Como ya ha pasado en otras ocasiones, el Ayuntamiento parece optar por el deslinde y el silencio.
En este caso, celebrar el apoyo ciudadano es justo, pero romantizarlo sería un error, porque así se pueden lavar las manos quienes tienen la responsabilidad de encarar la situación.
La solidaridad no puede sustituir al liderazgo, ni la buena voluntad cubrir la falta de política pública.
Cuando una tiendita escolar se reconstruye sin el Estado, lo que queda en ruinas no es solo un edificio, sino la confianza en las instituciones.
En la capital española ya andan un montón de funcionarios mexicanos relacionados con el turismo, y por supuesto no podían faltar los sinaloenses.
Y es que mañana inicia la Feria Internacional de Turismo, la famosa Fitur, que este año tiene como país socio a México, no país invitado, país socio, se han empeñado en recalcar.
El evento al que antes de la era Morena asistían decenas de gobernadores y hasta ocasionalmente el Presidente, en los últimos años había venido a menos en el sentido de asistencia de los funcionarios mexicanos, y sólo se aparecían por ahí alguno que otro Secretario de Turismo y el titular de esa dependencia federal, pese a ser el evento turístico más importante de habla hispana. Pero este año, con México como socio, asistirán muchos más, pues están invitados los 32 estados.
Ya andan por aquellas tierras, por ejemplo, el Gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri; la de Guanajuato, Libia Dennise Muñoz Ledo; el de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedoya; la de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros; la de Quintana Roo, Mara Lezama, entre otros mandatarios estatales, y por supuesto muchos secretarios de Turismo, entre ellos la de Sinaloa, Mireya Sosa.
Toda la delegación mexicana está encabezada por la titular de Sectur federal, Josefina Rodríguez, por supuesto en coordinación con el Embajador Quirino Ordaz Coppel.
La comitiva sinaloense tuvo ya ayer una reunión con medios y prestadores de servicios turísticos y lo celebró en un restaurante mexicano de alta gama, el Abya, ubicado en el millonario Barrio Salamanca.
Ojalá se pueda concretar una buena promoción de Mėxico y de Sinaloa en especial, pues con la crisis de seguridad que vivimos, se antoja harto complicado.
Ah, y también que a los que andan por allá no se les olvide la recomendación que les mandó la Presidenta Claudia Sheinbaum hace días: nada de excesos.
En Elota la grandeza ya no se mide por kilómetros de calles pavimentadas ni por redes de agua potable, sino por la capacidad de cargar un tanque de gas de los chiquitos sin despeinarse.
El Alcalde Richard Millán descubrió la nueva unidad de medida del éxito administrativo: el cilindro de 10 kilos posando para la selfie.
La escena fue casi épica. Dos señoras, un tanque reluciente y el Presidente Municipal al centro como si acabara de inaugurar una refinería.
Faltó decir que también se trata de un programa revolucionario de combate al frío de las tortillas.
Uno pensaría que los logros de un Gobierno se presumen con obras, con cuentas claras o con servicios que funcionen, pero en Elota el marketing encontró un atajo: convertir la ayuda mínima en monumento digital. Si mañana regala un foco ahorrador, capaz que convoca a sesión solemne de Cabildo.
El estilo no sorprende. El mismo Alcalde que decoró su oficina con sillones de palacio y silla dorada ahora descubrió que el gas doméstico también puede ser utilería política. Del trono al cilindro hay un solo paso: ambos sirven para la foto.
Las beneficiarias, seguramente agradecidas, miraban el tanque mientras el lente hacía lo suyo. El mensaje fue claro: aquí no se entregan programas, se entregan estampas. Y si el tanque es pequeño, el discurso debe ser grande para compensar.
El problema no es la ayuda, sino la proporción del festejo. En un municipio con carencias reales, convertir un apoyo aislado en hazaña administrativa suena más a ocurrencia que a política pública. Pero el guión manda: sonreír, levantar el cilindro y que el pueblo aplauda.
A este ritmo, el informe de Gobierno podría presentarse en formato ferretería: un tanque por aquí, un costal de cemento por allá y, de pilón, la foto oficial con filtro renacentista. Elota merece más que eso, aunque su Alcalde crea que la transformación cabe en un envase de gas.
Porque gobernar no es posar, y la dignidad de la gente no debería caber en un tanque de 10 kilos.
Por cierto, por los pasillos del Ayuntamiento de Elota se mueve que cada vez que el Alcalde es criticado por sus selfies jugando a gobernar se pone gruñón toda la jornada.
¿Reingeniería o caja chica? Resulta que la famosa reingeniería en la Universidad Autónoma de Sinaloa no es más que un cuento chino, o al menos eso denuncian los jubilados de la institución.
Según el Frente de Defensa de los Derechos Laborales, este plan no busca sanear las finanzas, sino asegurar una caja chica para los gastos políticos del PAS, mientras a los trabajadores de la tercera edad les aplican un recorte del 25 por ciento a sus salarios, la Universidad mantiene una nómina mensual de 94 millones de pesos para personal de confianza y otros 7 millones para funcionarios.
Es como si los líderes de la institución estudiantil pensaran en hacer un apretón de cinturón, pero ajeno, porque siempre se retrasan con los pagos para los jubilados.
A la Presidenta Claudia Sheinbaum le enviaron una carta que es un verdadero grito de auxilio.
Los jubilados le dicen, con todas sus letras, que lo que viven en Sinaloa es la representación más cruda del neoliberalismo disfrazada de programas sociales.
Denuncian una conducta criminal y juegan con la alimentación y las medicinas de quienes ya entregaron su vida a la academia.
¿Dónde quedó aquello de primero los pobres? Porque aquí, parece que primero son los intereses de la camarilla universitaria.
Lo increíble no es solo el aumento del 70 por ciento en gastos de la institución, sino que, en lugar de ahorrar, se dedicaron a la contratación excesiva de personal y a realizar compras con sospecha de sobreprecio.
Todo esto mientras la Fiscalía y la Auditoría Superior parecen mirar hacia otro lado, los jubilados tienen que andar en las calles protestando en lugar de gozar de su retiro en paz.
Dice el Frente que el Rector debería estar enfrentando un juicio penal por este desfalco escandaloso.
Lo más triste es que los afectados hacen responsables a las autoridades de cualquier enfermedad o muerte repentina derivada del acoso y el estrés financiero al que están siendo sometidos.
Es una vergüenza que quienes formaron a generaciones de sinaloenses hoy tengan que rogar que no los abandonen ¿Será que alguna autoridad se dignará a escucharlos?.
La reconstrucción de la tiendita escolar de la primaria Rafael Ramírez, en Culiacán, es un gesto que conmueve, pero también exhibe la ausencia del Estado.
Que una escuela pública dependa de la solidaridad ciudadana para recuperar un espacio básico tras un acto violento habla más del abandono institucional que de un triunfo comunitario.
El peritaje y la limpieza no bastan cuando no hay seguimiento, acompañamiento ni reparación del daño.
Un particular tuvo que diseñar un espacio “para que ya no lo puedan incendiar”.
No debería ser tarea de la comunidad adaptarse al crimen, sino obligación de las autoridades prevenirlo.
La falsedad del discurso oficial sobre seguridad se evidencia cuando en las acciones no ves nada.
Como ya ha pasado en otras ocasiones, el Ayuntamiento parece optar por el deslinde y el silencio.
En este caso, celebrar el apoyo ciudadano es justo, pero romantizarlo sería un error, porque así se pueden lavar las manos quienes tienen la responsabilidad de encarar la situación.
La solidaridad no puede sustituir al liderazgo, ni la buena voluntad cubrir la falta de política pública.
Cuando una tiendita escolar se reconstruye sin el Estado, lo que queda en ruinas no es solo un edificio, sino la confianza en las instituciones.
En la capital española ya andan un montón de funcionarios mexicanos relacionados con el turismo, y por supuesto no podían faltar los sinaloenses.
Y es que mañana inicia la Feria Internacional de Turismo, la famosa Fitur, que este año tiene como país socio a México, no país invitado, país socio, se han empeñado en recalcar.
El evento al que antes de la era Morena asistían decenas de gobernadores y hasta ocasionalmente el Presidente, en los últimos años había venido a menos en el sentido de asistencia de los funcionarios mexicanos, y sólo se aparecían por ahí alguno que otro Secretario de Turismo y el titular de esa dependencia federal, pese a ser el evento turístico más importante de habla hispana. Pero este año, con México como socio, asistirán muchos más, pues están invitados los 32 estados.
Ya andan por aquellas tierras, por ejemplo, el Gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri; la de Guanajuato, Libia Dennise Muñoz Ledo; el de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedoya; la de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros; la de Quintana Roo, Mara Lezama, entre otros mandatarios estatales, y por supuesto muchos secretarios de Turismo, entre ellos la de Sinaloa, Mireya Sosa.
Toda la delegación mexicana está encabezada por la titular de Sectur federal, Josefina Rodríguez, por supuesto en coordinación con el Embajador Quirino Ordaz Coppel.
La comitiva sinaloense tuvo ya ayer una reunión con medios y prestadores de servicios turísticos y lo celebró en un restaurante mexicano de alta gama, el Abya, ubicado en el millonario Barrio Salamanca.
Ojalá se pueda concretar una buena promoción de Mėxico y de Sinaloa en especial, pues con la crisis de seguridad que vivimos, se antoja harto complicado.
Ah, y también que a los que andan por allá no se les olvide la recomendación que les mandó la Presidenta Claudia Sheinbaum hace días: nada de excesos.