Malecón
Cumpleaños con ausencias
Rubén Rocha Moya cumplió este 15 de junio 77 años. Sin embargo, más que las felicitaciones que recibió, llamó la atención las que no llegaron.
Durante años, el ahora Gobernador con licencia fue el político más poderoso de Sinaloa. En torno a su figura se construyó una amplia red de apoyos, lealtades y, por supuesto, de personajes que nunca desaprovechaban una oportunidad para aparecer en una fotografía a su lado. Los cumpleaños eran una ocasión ideal para demostrar cercanía, gratitud y hasta devoción política.
Pero los tiempos cambian.
Este lunes las felicitaciones públicas comenzaron a aparecer de manera tardía. Fue después de las dos de la tarde cuando algunos integrantes del Gabinete estatal empezaron a publicar mensajes en redes sociales. También hubo algunas expresiones de diputados y actores de Morena, aunque en una cantidad notablemente menor a la observada en años anteriores.
El contraste con 2025 y años previos resulta inevitable. Entonces abundaban las fotografías, los mensajes efusivos y las muestras públicas de respaldo. Hoy, en cambio, predominó la prudencia. O el silencio.
Cada quien tendrá sus razones. Algunos quizá consideran que una felicitación de cumpleaños es un gesto elemental de cortesía. Otros tal vez evaluaron el costo político de aparecer públicamente respaldando a una figura que enfrenta uno de los momentos más complicados de su trayectoria política.
La realidad es que Rocha Moya ya no se encuentra en la posición de fortaleza que tuvo durante buena parte de su mandato. Los señalamientos realizados por autoridades de Estados Unidos en contra de él y otros funcionarios sinaloenses han modificado el escenario político y han colocado a muchos de sus antiguos aliados en una situación incómoda.
En política suele ocurrir un fenómeno recurrente: cuando el poder está en su punto más alto, los acompañantes sobran; cuando llegan las crisis, los espacios alrededor comienzan a vaciarse. Los mismos que antes competían por aparecer en la primera fila suelen descubrir repentinamente compromisos más urgentes.
Por eso el dato relevante del cumpleaños número 77 del Gobernador con licencia no son las felicitaciones que recibió, sino las que faltaron. No es quién publicó un mensaje, sino quién prefirió guardar silencio.
Quizá algunos simplemente olvidaron la fecha. Quizá otros no tuvieron tiempo de publicar un mensaje. O quizá, como suele suceder cuando cambian los vientos políticos, muchos están esperando para saber hacia dónde soplará el próximo.
La realidad ignorada por el Gobierno
El Consejo Estatal de Seguridad Pública ha manifestado una postura crítica frente a la respuesta gubernamental ante la intimidación sufrida por la Diputada Iveth Paola Gárate Valenzuela, calificando de insuficiente que la protección se limite únicamente a sus traslados laborales.
Para el organismo, esta visión burocrática de la seguridad ignora la realidad sinaloense, donde las amenazas y rumores contra figuras públicas han tenido históricamente desenlaces fatales que no deben ser minimizados por las autoridades.
Desde la perspectiva del Consejo, el Estado mexicano debe emplear todos sus recursos para salvaguardar la integridad de la legisladora, mientras que la Fiscalía General del Estado de Sinaloa tiene la obligación ineludible de investigar a fondo el origen y propósito de la corona fúnebre enviada como amenaza.
Resulta preocupante que, en un estado con una memoria tan fresca de atentados contra personajes de la vida pública, los protocolos de seguridad se activen y desactiven según el trayecto al Congreso.
Tratar un acto de intimidación de esta magnitud de manera tan ligera no sólo desprotege a la víctima, sino que envía un mensaje de debilidad institucional.
La labor de procuración de justicia no debería limitarse a recibir la queja, sino a dar respuestas claras a la afectada y a la sociedad sobre quiénes están detrás de estos actos que buscan desestabilizar la representación popular.
Sin embargo, la exigencia de resultados choca de frente con la cruda realidad de una Fiscalía que se encuentra operativamente asfixiada.
El diagnóstico es claro, ya que la institución requiere urgentemente duplicar sus capacidades actuales, desde el presupuesto hasta el número de peritos, investigadores, policías ministeriales y agentes del Ministerio Público.
La estructura actual ha sido totalmente rebasada por la carga de trabajo reciente, la cual se suma a un rezago histórico de varias décadas que hace prácticamente imposible procesar con eficiencia las carpetas de investigación.
No se trata de una falta de disposición del personal, sino de una incapacidad física y técnica provocada por el abandono de la raíz del sistema de justicia.
El síntoma más grave de este colapso institucional es la cifra de impunidad que ya supera el 90 por ciento en la entidad.
En Sinaloa, la probabilidad de que un delito sea resuelto es mínima, lo que en los hechos se traduce en que de cada diez delitos denunciados, nueve terminan en el baúl del olvido.
Este panorama no es sólo una estadística vergonzosa, sino que funciona como una invitación abierta para seguir delinquiendo ante la ausencia de consecuencias legales.
Mientras el fortalecimiento de las instituciones siga siendo una promesa y no una inversión real, la justicia en el estado seguirá siendo un lujo para unos pocos y un trámite burocrático para la mayoría.
El arte de las maromas
No se necesita ser un genio financiero o un especialista en auditorías para entender cuál es el problema de la Universidad Autónoma de Sinaloa: que las decisiones tomadas sobre los intereses de la propia institución han sido clave para llegar a esta catástrofe.
Y tal y como ayer lo hicieron, las chachalacas, todas beneficiadas de esas decisiones y parte evidente del problema, volverán a salir con sus responsabilidades que nadie les pidió hacerse cargo y que nadie tiene por qué reclamarles.
Noroeste publicó un reportaje sobre la condición en que se encuentran las instalaciones de docentes unidades académicas, cómo cuentan con laboratorios a medio servir y cobran sin dejar pasar a los alumnos, y cómo operan ciertas áreas que resultan un barril sin fondo sin una utilidad para la Universidad.
Las entrevistas que realizó Noroeste dan un panorama de la situación, que contrasta con el discurso de la Universidad, su calidad en la educación y el colapso financiero que hoy generan zozobra por el pago puntual de la nómina.
Según el reportaje, la UAS cometió el error de haber aceptado el 100 por ciento de la demanda del estudiantado para la mayoría de su oferta educativa, obvio con la excepción de carreras ya muy pedidas como Medicina y Odontología.
Lo hizo pese a que ni siquiera podía garantizar las generaciones anteriores, ni contar con el recurso suficiente etiquetado ni programado.
Este tipo de acciones habrá que sumarlas al engorde sistemático de la nómina para amigos, familiares, recomendados y todo lo que fuera útil para el proyecto externo, como llamaban al Partido Sinaloense, también un auténtico barril sin fondo.
Era obvio que el solo funcionamiento del PAS tenía un costo que la Universidad absorbió y solo con recursos económicos, sino también con recurso humano.
Hoy, los trabajadores universitarios ya tuvieron la garantía de que recibirían su nómina, pero no hay ninguna para las que vienen.
Mientras tanto, la Universidad desmantelada y en ruinas servirá para mandar ese mensaje de víctima para seguir con la mentira de que pueden garantizar el 100 por ciento de la demanda sin poder sostener el dicho.
Aguas con dar tantas maromas, no se vayan a marear.
¡FOUL!... Cómo era de esperarse, los jubilados de la CFE ya reclamaron la reforma de que ningún jubilado gane más de la mitad de lo que gana la Presidenta, y exigen se respete ¡la retroactividad!