El Centinela
01 abril 2026

Mientras desde el púlpito oficial se presume un sistema de salud digno del norte de Europa, la realidad en las calles de Sinaloa golpea con la fuerza de un mazo.

La Diputada Paola Iveth Gárate Valenzuela no se anduvo por las ramas al señalar que el mentado sistema de salud está tiene problemas muy serios, donde enfermedades que ya estaban desterradas regresan por la falta de vacunas básicas para los bebés.

Entre amparos para recibir tratamiento contra el VIH y niñas esperando meses por un trasplante de médula que es de vida o muerte, el humanismo oficial parece quedarse solo en el discurso de los aplaudidores.

La seguridad pública en el estado es otra película de terror. Resulta que en Sinaloa apenas el 67 por ciento de los policías municipales cuenta con su examen de control y confianza aprobado, una cifra mediocre si se compara con el 97 por ciento de Coahuila.

Pero claro, ¿cómo pedirles más si el presupuesto por habitante para seguridad es una bicoca de 2 mil 765 pesos, mientras que en Nayarit le meten más de 15 mil pesos al ciudadano?.

Con esos números, no extraña que en Coahuila se presenten a 14 mil delincuentes ante el Ministerio Público, mientras que aquí tenemos cifras menores..

Lo más indignante, según la Legisladora, es el maquillaje de etiquetas que aplica la administración de Morena.

Resulta que los secuestros de empresarios y ciudadanos no son secuestros, sino privaciones ilegales de la libertad o desapariciones. Es un engaño para no reconocer “la narcoguerra”, dice.

Y mientras el Estado arde, en el Congreso la cosa no camina. La Comisión de Desarrollo Económico está paralizada porque la mayoría de Morena simplemente hace vacío para no tener quorum.

Al parecer, para los diputados oficialistas es más importante cuadrar la agenda que atender el clamor de los empresarios que están cerrando negocios o huyendo del estado ante la indolencia gubernamental.

En fin, Sinaloa sigue entre el maquillaje de cifras y el vacío legislativo. En eso tiene razón la legisladora priista.

El síndico de Tepuche, Héctor Bartolo Zamudio Ríos, fue asesinado la tarde de ayer martes 31 de marzo tras un ataque armado en una camioneta oficial en la colonia Villa Universidad, en Culiacán.

Y a partir de ahí, lo que queda es una sensación rara. No sólo por la gravedad del hecho, sino por cómo se comunica.

Pasan más de tres horas para que se confirme quién era la víctima. En medio de eso, el Ayuntamiento dice que no tiene la identidad y que le toca a la Fiscalía. Luego, el Alcalde sale y ya no solo lo identifica, sino que también lo describe y lo despide públicamente.

No es que esté mal el mensaje. Es lo esperado de lamentar, reconocer, pedir justicia. El problema es que ya suena automático. Como si se repitiera en cada caso, sin que realmente cambie algo de fondo.

Y el contexto pesa, pues en Tepuche no hubo candidatos en la elección reciente. Los que había se retiraron. Nadie quiso participar. Eso ya hablaba de un entorno complicado.

Por eso, que el síndico en funciones termine asesinado no se siente como un hecho aislado. Se siente como parte de algo más grande que no se termina de explicar.

También impacta que haya sido en una camioneta oficial. O sea, no es cualquier escenario. Es una figura pública, en funciones, en un vehículo del propio Ayuntamiento.

Al final, más que lo que se dijo, queda lo que falta. Qué pasó realmente, qué se va a hacer distinto, cómo se va a responder a un contexto donde participar en la vida pública parece cada vez más difícil.

Y eso es lo que deja inquietud porque todo suena correcto... pero no alcanza.

Y en un día más para olvidar, de esos que pasan tan seguido en Sinaloa, ayer el sur del estado siguió cimbrando a la entidad: ahora con el asesinato del subdirector de Policía y Tránsito de Escuinapa y tres elementos policiacos más de ese municipio.

El asunto no es menor y mucho menos un caso aislado, es un síntoma claro de la profundidad de la crisis que enfrentamos desde septiembre de 2024.

Ya tenía semanas que no ocurrían ataques contra agentes de la ley y ahora, en menos de cuatro días, hubo dos, pues apenas el sábado pasado fueron asesinados dos policías municipales de Culiacán.

La lección es que los focos rojos continúan sobre Sinaloa y definitivamente el sur del estado, específicamente Escuinapa, es uno de ellos y de los grandes.

Ávidos como estamos de noticias esperanzadoras, las autoridades pronostican que tan pronto como hoy podrían llegar por fin al lugar donde están atrapados los mineros que faltan por rescatar en la mina de Rosario.

El despliegue continúa fuerte en la zona de la mina, y no es para menos, son tres vidas en riesgo.

Y es que aunque el lunes fue rescatado uno de los cuatro mineros, la historia no está completa. Allá abajo, en la oscuridad y el silencio, todavía permanecen tres trabajadores más. Sus familias siguen esperando, con el corazón suspendido entre la fe y el miedo, pendientes de cada movimiento del operativo, de cada palabra que pueda significar esperanza.

Porque en estos casos no hay cierre hasta que todos están fuera. Y aunque hoy se celebre una vida salvada, también se carga la incertidumbre de las que aún no regresan a casa.

Ojalá que las labores de rescate avancen, que las condiciones lo permitan y que pronto se pueda hablar no de un rescatado, sino de todos.

Por ahora, toca mantenerse atentos... y esperar lo mejor.

¡FOUL! La Presidenta Sheinbaum reconoció que una mujer sí se asoleó en una ventana de Palacio, lo que evidenció la manipulación previa desde la plataforma Infodemia del Gobierno federal para negarlo... ¡perro oso Villamil!