Vaya situación la que nos presenta el reporte de Mapasin sobre el mes de febrero. Por un lado, nos presumen que cerramos con cero muertes en el sitio del accidente, lo cual es un alivio comparado con los tres decesos de enero, pero no cantemos victoria antes de tiempo.
Que la huesuda no haya trabajado en el asfalto no quita que los culichis sigamos empeñados en convertir las calles en una pista de carros chocones, pues los siniestros nomás no bajan de la zona roja.
Si de productividad se trata, los conductores locales se sacaron un 10, pero en imprudencia, porque resulta que en febrero de 2026 se registró un incremento del 25 por ciento en siniestros viales comparado con el mismo mes del año pasado.
En total, fueron 195 percances los que nos recetamos en apenas un mes, cifra que nos pone un 7 por ciento por encima del promedio anual móvil, y parece que el propósito de año nuevo de manejar con cuidado ya quedó en el olvido junto con la dieta.
Si usted tiene que ir al sector Centro, mejor llévese un amuleto de buena suerte porque sigue siendo el epicentro de los trancazos con 18 siniestros reportados.
Pero no se confíen en la colonia Jorge Almada o en el Desarrollo Urbano Tres Ríos, que le pisan los talones con 14 accidentes cada uno y, entre el calor y las prisas, estas zonas se han vuelto el lugar ideal para el beso de defensa a defensa.
La estadística no miente y le da un raspón al orgullo masculino, ya que el 68.3 por ciento de los lesionados son hombres y, si usted anda en la flor de la vida, entre los 15 y 44 años, tenga mucho cuidado, porque ahí se concentra más del 70 por ciento de las personas que terminaron con heridas tras un siniestro.
Los varones también lideran el tablero de los conductores involucrados, con casi el 50 por ciento de los registros.
Dice el manual del buen culichi que la hora de la comida y la salida del trabajo son para estresarse al volante y el 33.3 por ciento de los siniestros ocurren por la tarde, periodo en el que también se registra la mayor cantidad de personas lesionadas con un 35.2 por ciento.m
Los automóviles particulares siguen siendo los protagonistas de esta película de terror con el 65.8 por ciento de los casos, seguidos por las motocicletas que, por cierto, tuvieron un repunte por colisión contra moito del 62 por ciento respecto al año pasado.
¡Maneje con cuidado, que el seguro no se paga solo!
El equinoccio de primavera volvió a llenar de visitantes a Las Labradas, una de las zonas arqueológicas más emblemáticas del noroeste del País, reconocida a nivel nacional y con potencial turístico internacional. Sin embargo, más allá del simbolismo de la fecha, lo que quedó en evidencia fue el abandono: señalética desgastada, museografía añeja y piezas informativas deterioradas que contrastan con la relevancia histórica del sitio.
El pasado 21 de marzo, en medio de las celebraciones, la titular de turismo de Sinaloa, Mireya Sosa Osuna, recorrió el lugar sin reparar en estos desperfectos. Su visita pareció centrarse más en la imagen que en el fondo. En distintos puntos del sitio, se le vio colocarse estratégicamente para la cámara, fingiendo observar el entorno o el museo, solo para girar enseguida y preguntar al camarógrafo: “¿ya quedó?”, antes de trasladarse al siguiente encuadre. La escena, repetida, retrata una prioridad clara: la fotografía antes que la gestión.
Pero no fue lo único que dejó mal sabor de boca. La organización del evento fue caótica: actividades encimadas, cambios fuera del itinerario y una logística rebasada por la cantidad de asistentes. A ello se sumó la falta de control en el acceso, con personas que ingresaron sin pagar la cuota correspondiente, debilitando aún más la ya precaria recaudación para el mantenimiento del sitio.
El comportamiento de algunos visitantes también evidenció la ausencia de vigilancia y cultura de cuidado. Hubo quienes tiraron basura y otros que, sin restricción alguna, saltaron sobre las piedras labradas, patrimonio invaluable que debería resguardarse con rigor. La escena no sólo refleja desorden, sino una preocupante normalización del deterioro.
Lo ocurrido en San Ignacio deja mucho que desear como destino turístico. En un contexto económico adverso, resulta incomprensible la laxitud con la que se administra un espacio que podría ser motor de desarrollo regional. Las Labradas no es cualquier sitio: es historia viva, es identidad, es oportunidad.
Hoy, más que una celebración de primavera, lo que se exhibió fue el abandono institucional. Tanto el Gobierno de Sinaloa como el de México tienen en sus manos la responsabilidad de rescatar este espacio antes de que el desgaste no solo sea visible en la infraestructura, sino irreversible en su valor cultural. Porque no basta con tomarse la foto: hay que sostener el patrimonio.
Increíble que la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de Junio reporte hasta 100 casos de intimidación contra los profesionales de la comunicación en pleno 2026.
Según Jesús Bustamante, desde el inicio de la ola de violencia, en septiembre de 2024, el gremio periodístico enfrenta nuevas tácticas de coacción, como la toma de fotografías a identificaciones oficiales y el despojo de equipos para frenar coberturas en los mismos sitios de hechos noticiosos.
Los datos señalan que entre 80 y 90 comunicadores se han acercado al Instituto de Protección para solicitar ayuda, mientras que otros 15 a 20 casos han buscado asesoría directa a través de organismos gremiales sin formalizar denuncias ante la Vicefiscalía.
Bustamante señaló que, aunque los ataques directos y el despojo de equipo han mostrado una ligera disminución reciente, la coacción contra los comunicadores ha evolucionado, hacia formas de amenaza que buscan silenciar la cobertura informativa.
Algunos de los hechos que se han reportado más que en las fechas son la toma de fotografías a las identificaciones o el robo del equipamiento para evitar que se hagan transmisiones en vivo.
Los lugares en donde más se han reportado hechos intimidatorios es en Culiacán, especialmente en la zona sur de la capital, además de la región del Évora, Badiraguato y Concordia.
!FOUL! El CESP puntualizó que en Sinaloa hay gratitud con la Federación en materia de seguridad, pero también puso el dedo en la llaga: ¿para cuándo un fortalecimiento profundo de nuestras instituciones locales?