El Centinela
26 mayo 2026

Un mitotazo fue el que corrió por la ciudad de Los Mochis y todo el municipio de Ahome, luego de saberse que uno de sus regidores de Cabildo fue procesado por acusaciones de violencia familiar.

Pero el asunto no crean que es de borracho escandaloso, sino de violencia que incluye agresiones físicas y sicológicas contra una víctima mujer.

Se trata del Regidor morenista José Trinidad, quien está señalado por “su presunta responsabilidad” en el delito de violencia familiar.

La vinculación formalmente fue la tarde de este lunes 25 de mayo en la Sede Regional de Justicia Penal Acusatoria y Oral Zona Norte, luego de que la audiencia inicial fuera pospuesta un par de veces.

La historia se torció pese a que el Juez ya halló elementos para la acusación, pues por algún momento los familiares de las víctimas acusaron públicamente una lentitud en el proceso.

Pero quienes hemos ido a las audiencias, sobre todo los abogados defensores del ala cuenista de la Universidad Autónoma de Sinaloa, saben de tretas para retrasar los procesos, como el voy a cambiar de abogado o el “hoy amanecí con seguidilla”, si no pregúntenle al maestro del trinquete Alfonso Carlos Ontiveros Salas.

Pero volviendo al mitote ahomense, a José Trinidad el juez de control determinó iniciarle un proceso judicial y le dictó medidas cautelares cómo un mes de investigación, no salir del estado y por supuesto no acercarse a los mismos lugares que la víctima, y en caso que no cumpla será llevado al bote sin tentar aro.

Como les comentamos antes, los familiares habían acusado desde antes una presunta lentitud en el proceso de justicia y exigieron la separación inmediata del cargo del Regidor, argumentando que su posición de poder no debía interferir con el avance del caso.

Y no tenían por qué estar equivocados, puesto que el expediente detalla que los hechos violentos habrían ocurrido en fecha marcada el día 6 de junio de 2025.

Ahí te llevo con la justicia pronta y expedita.

Por lo pronto este amigo ya está ante el Juez y hay muchas posibilidades de que aprenda, a la mala, a no andar de abusivos con personas que lo rodean y seguramente alguna vez lo quisieron.

Lo que sí está pendiente es que el Ayuntamiento y el Presidente Municipal de Ahome deben salir a dar detalles sobre su situación legal y lo que ocurrirá sobre su continuidad o no en el Cabildo, pues el peleonero mostró una postura en silencio.

Ahí tienen que el Secretario de Seguridad Pública, ya les dio la bienvenida a los 23 valientes que pretenden sumarse a las filas de la Policía Municipal.

Dice el jefe de la corporación que estos jóvenes son la sangre nueva que viene a fortalecer el músculo policial.

Pues qué bueno, porque con el panorama que tenemos en Culiacán, a veces parece que lo que ocupamos no es una transfusión, sino un milagro completo.

Los muchachos apenas van entrando a la Unipol para aventarse cinco meses de formación.

El discurso oficial, como siempre, muy bonito: que si el respeto a la ciudadanía, que si la disciplina, que si el compromiso con las familias.

El problema es que, cuando salen a la calle, esa sangre nueva se topa con la realidad de una ciudad que no perdona y una confianza ciudadana que está más por los suelos que los baches de la avenida.

Lo que sí llamó la atención fue el recadito que el Coronel le mandó a los papás y mamás de los aspirantes y les pidió que los sigan orientando desde casa para que no se les olviden los valores y principios con los que entran.

¡Vaya cosa! Ahora resulta que la chamba de que el policía no se nos tuerza en el camino depende del regaño de la jefa en la cena.

Digo, el acompañamiento familiar es clave, pero ¿no se supone que para eso están los controles de confianza y la formación profesional en la academia?.

En fin, ahí están 23 nuevos elementos en el horno y ojalá que esa sangre nueva no se nos contamine pronto con las mañas de siempre y que, al terminar sus cinco meses, de verdad lleguen a servir y no nomás a engrosar la nómina de una corporación que sigue debiendo mucho en resultados.

¡Éxito, muchachos!

La escena política sinaloense sumó otro capítulo incómodo este fin de semana. La Fiscalía General de la República citó en calidad de testigos a funcionarios sinaloenses señalados por el Gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. Entre ellos aparece el Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.

Y aunque el tema cimbró la agenda pública, desde el Gobierno estatal la respuesta fue una mezcla de prudencia, distancia y silencio institucional.

La Gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde optó por no entrar al fondo del asunto. Dijo que corresponde a la Federación y a la FGR llevar las investigaciones y evitó emitir opiniones personales para no “entrometerse” ni faltar al respeto a las instituciones.

La postura puede entenderse desde la lógica política: nadie quiere convertirse en vocero de un caso tan delicado. Pero también refleja el momento que atraviesa Sinaloa, donde cada declaración sobre seguridad, crimen organizado o señalamientos internacionales se mueve en terreno minado.

Porque aunque jurídicamente los citatorios sean en calidad de testigos, políticamente el golpe ya existe.

No es menor que un Gobernador con licencia tenga que responder ante autoridades mexicanas por acusaciones hechas desde Estados Unidos. Tampoco es menor que el tema vuelva a colocar a Sinaloa bajo el reflector nacional e internacional por razones ligadas al narcotráfico.

Rocha Moya respondió en X asegurando que no tiene nada que temer y apelando a su trayectoria pública. Un mensaje dirigido no sólo a la ciudadanía, sino también a Morena y al Gobierno federal.

Mientras tanto, en Palacio de Gobierno la estrategia parece clara: guardar distancia, evitar declaraciones que puedan comprometer y esperar el rumbo que tome la investigación federal.

Y cuando una Gobernadora evita respaldar, defender o siquiera opinar sobre quien hasta hace unas semanas encabezaba el Ejecutivo estatal, el vacío inevitablemente genera lecturas.

¡FOUL!... “Andy” dejó la dirigencia nacional de Morena para ir por una diputación federal a Tabasco; parece menor... pero es que los diputados ¡tienen fuero!.