El miedo que lleva al silencio

31 octubre 2016

"La tensión se respira en la Colonia Miguel Hidalgo después del enfrentamiento, muy pocos se animan a decir unas cuantas palabras, muchos son los que optan por quedarse callados"

CULIACÁN. _ Después del enfrentamiento entre fuerzas militares y presuntos delincuentes pertenecientes al grupo criminal de "Los Ántrax" en el que murieron tres presuntos cabecillas, según versión extraoficial entre ellos René Velázquez Valenzuela, conocido como "El Sargento Phoenix" y "El Cali",y otro más del que no se aportaron más datos, en la Colonia Hidalgo reinaba la tensión y el miedo entre los vecinos, un miedo que les impedía hablar.

Culiacán, otra madrugada de terror, como la de hace un mes exactamente cuando el 30 de septiembre un convoy militar fuera emboscado en la salida norte de Culiacán cuando trasladaban a un presunto delincuente de Badiraguato; el ataque esa vez dejó 5 soldados muertos y 10 más heridos.

Esta madrugada no fue así, como si fuera una serie de televisión, en este capítulo pareció haber "ganado" el Ejército, ya que no sufrió bajas y sí abatió a tres posibles delincuentes, incluso los tres miembros de nada más ni nada menos que el grupo criminal de "Los Ántrax", considerado el grupo que cuida a los hijos de Ismael, "El Mayo" Zambada; además, esta vez hubo 3 presuntos delincuentes también heridos y seis detenidos.

Ayer, después de las 4:00 horas en que se suscitó el enfrentamiento, el lugar estaba resguardado por militares y elementos de Tránsito; eran cerca de las 11:00 horas y aún estaban los peritos de la Procuraduría General de la República haciendo diligencias.

A la gente se le preguntaba que si qué había pasado, ellos se miraban entre sí y no se animaban a dar explicaciones.

"No pues como a las 3:30 o 4:00 se escucharon los balazos, pues uno nada más se tira al piso y ya, no hay que hacer mucho más", contó una vecina.

Otro vecino del lugar señaló que es muy común escuchar que tiran balazos, pero ahora se alertó ya que la balacera duró mucho tiempo.

Se habla que el ataque fue a las 4:00 horas; toda la mañana, la presencia del Ejército, los peritos de la PGR y elementos de la PM en el lugar aumentaron a tensión. Los soldados tenían una instrucción clara, la de no dejar pasar a nadie.

Al llegar al lugar se veía cómo trasladaban uno de los cadáveres al Semefo; un vecino señaló que ni siquiera a los supuestos familiares de quienes estuvieron involucrados en el enfrentamiento los dejaban acceder.

Ya eran las 12:00 horas y aún no retiraban los vehículos involucrados en el enfrentamiento, los peritos de la PGR aún levantaban los casquillos de los proyectiles que se detonaron en el lugar. Los vehículos fueron retirados después de las 15:00 horas.

El enfrentamiento sucedió en la calle Miguel Hidalgo, entre Esteban Flores y Alejandro Quijano, un sector muy habitado y lleno de comercios; las personas aledañas a esas calles se trasladaban al lugar, pero al ver las cámaras y a los reporteros se retiraban, nadie quería hablar, nadie se veía con intenciones de hablar ante los medios de comunicación y preferirían el silencio, por el temor, por el miedo de haber escuchado la balacera.