Infancias interrumpidas; en Sinaloa 106 menores han sido asesinados en 17 meses de guerra
Desde los hermanos Gael y Alexander hasta Ricardo Mizael y Sol Natalia, en Sinaloa más de 100 niñas, niños y adolescentes han perdido la vida en 17 meses de confrontación entre facciones del Cartel de Sinaloa, una espiral de violencia que no da tregua
CULIACÁN. _ Gael y Alexander murieron durante un presunto intento de robo de vehículo en Culiacán; Alexa y Leidy, agredidas “por confusión” por el Ejército Mexicano en Badiraguato; Regina recibió una “bala perdida” en medio de un tiroteo en Navolato.
Como ellos, en Sinaloa han asesinados a más de 100 niñas, niños y adolescentes durante los últimos 17 meses, a partir de septiembre de 2024, periodo en el que estalló y se ha mantenido una rencilla entre facciones del Cártel de Sinaloa, y la violencia se desbordó.
La cifra, hasta este 24 de febrero de 2026, data de 106 menores de edad víctimas de homicidio doloso documentados en el Estado, de acuerdo con registros periodísticos de Noroeste.
El trágico centenar se alcanzó el 11 de febrero de 2026, cuando Ricardo Mizael, de 15 años, salió a comprar un biberón para alimentar a unos gatitos que rescató de la calle, y según la versión oficial, unos sujetos lo interceptaron, confundieron y atacaron a tiros un par de horas antes de presentarse a clases de bachillerato.
Desde entonces, también han perdido la vida Lucas, de 15 años; José Ángel, de 17; Axel Eduardo, de 16; Mauricio, de 16; y Óscar, de 16, víctimas de la violencia que persiste en la entidad.
En el caso de Sol Natalia, adolescente de 15 años, falleció más de un año después de haber sufrido quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo, tras el incendio provocado en un dispensario por hombres armados el 3 de diciembre de 2024. La menor, que entonces tenía 14 años, se encontraba con otro menor, Jesús Eduardo, de 17, en el establecimiento ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas; el joven murió en el lugar a consecuencia de heridas por arma de fuego.
Por Ricardo Mizael, por su memoria y en exigencia de justicia y un reclamo por paz, el pasado 22 de febrero familiares del chico convocó a una marcha pacífica, a la cual respondieron como muestra de respaldo grupos de ciudadanía y sociedad civil.
Previamente, más de un año atrás, el 23 de enero de 2025 hubo otro grito público para demandar justicia, aquella ocasión por los asesinatos de los hermanos Gael y Alexander, y de su padre, Antonio Jesús, de 40 años. Los hechos generaron movilizaciones que llegaron hasta el lobby del despacho del Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Pocos detenidos, nulos procesados
El Estado Mexicano encarceló a seis integrantes del Ejército, en una prisión militar en Mazatlán, tras el dictamen de un Juez con previa investigación de la Fiscalía General de Justicia Militar.
La institución castrense puso a disposición para ser procesados a sus efectivos, pero lejos de las filas de las corporaciones, predomina la impunidad.
Del grueso de casos, sobre los menores que perdieron la vida a manos de civiles armados, los arrestos y procesamientos judiciales han sido mínimos, conociéndose apenas de dos casos.
En marzo de 2025, el Gabinete de Seguridad federal informó sobre una serie de cateos en Culiacán que llevaron a la detención de Jesse Kevin, de 22 años, y Juan Carlos, de 33, este último supuestamente ligado al atentado donde murieron Gael, Alexander y su padre Antonio Jesús.
Otro de los casos evidenciados de arrestos por estos crímenes fue reciente, el 21 de febrero, cuando minutos después del homicidio de Mauricio, de 16 años, en la colonia 5 de Febrero de Culiacán, se reportó y confirmó por autoridades militares la detención de dos personas presuntamente ligadas al caso.
No obstante, a tres días de aquella situación, las autoridades no han oficializado los arrestos mediante un comunicado.
Las cifras de menores de edad asesinados en apenas 17 meses resultan alarmantes y evidencian la dimensión de la crisis. Más allá de los números, se trata de vidas truncadas que reflejan la escalada de violencia que ha golpeado la fragilidad de las infancias y adolescencias sinaloenses.
El registro de estos casos expone una realidad persistente en la entidad, donde, pese a los amplios despliegues de fuerzas federales y operativos de seguridad, la violencia continúa impactando a los sectores más vulnerables de la población.