"El PAN en su laberinto"

"El choque que se suscitó entre panistas en torno a la elección del Auditor Superior del Estado es un problema que pudiera ir más allá de un simple diferendo personal o intra partidario"

    La posición del Diputado Alejandro Higuera Osuna de abierto apoyo a la candidatura del priista Marco Antonio Fox Cruz, como Auditor Superior del Estado (ASE), suscitó la complacencia del PRI y las subsecuentes críticas en las filas azules, especialmente las del también Diputado panista Adolfo Beltrán Corrales, quien acusó airadamente al ex Presidente Municipal de Mazatlán de ser operador del Gobernador y amenazó con no reconocer sus funciones como subcoordinador de la fracción albiazul en el Congreso del Estado. Este choque entre panistas es un problema que pudiera ir más allá de un simple diferendo personal o intra partidario, menos aún entre visiones laicas y fundamentalistas, como lo plantea el propio Higuera Osuna.
    Atañe a la disciplina del PAN, las relaciones entre la oposición y el Gobierno y sobre todo, a la defensa de uno de los aspectos cruciales de la ciudadanización de la vida pública: la de que quienes formen parte de los órganos autónomos no tengan evidentemente vínculos con el partido en el gobierno o, con cualquier otra formación política, sino que, al contrario, que estas instituciones las integren ciudadanos con conocimientos profesionales, honradez y una clara identidad a favor de los intereses de la sociedad. Un deber ser que desde hace algún tiempo no viene ocurriendo en Sinaloa y lo más grave es que nos deslizamos en la pendiente de la des-ciudadanización.

    Disciplina del PAN
    Evidentemente, la decisión del Diputado Alejandro Higuera Osuna no corresponde a la elemental disciplina interna de ningún partido ni a lo que establece la norma que regula las relaciones entre el Partido Acción Nacional y los funcionarios públicos de elección postulados por el partido. Así, de acuerdo al Artículo 2 de esa norma, se señala que "Los diputados locales de cada entidad y los integrantes de un mismo Ayuntamiento postulados por el Partido Acción Nacional constituirán un grupo".Además señala que "Las decisiones del grupo se tomarán por mayoría de votos de los asistentes y las decisiones obligan a todos los integrantes del grupo, aun a los ausentes" También el Artículo 28, apartado C, del mismo reglamento, refrenda que se debe "respetar el procedimiento interno establecido por el grupo para la toma de decisiones" (los subrayados son nuestros), es decir, el PAN quizá es el partido que define y acota con mayor precisión los márgenes de actuación de su miembros en las diferentes esferas de lo público.
    En esta lógica, el Diputado Higuera Osuna estaba doblemente obligado a cumplir y hacer cumplir estas disposiciones: Una, fundamental, como subcoordinador de la fracción parlamentaria panista y, la otra, como simple diputado enterado de los procedimientos internos que sancionan la indisciplina. No sucedió ni una, ni la otra. Ahora, más allá de los señalamientos del Diputado Beltrán Corrales, y de cualquier otro "fundamentalista" de su partido, Higuera Osuna enfrentará la legalidad interna, según deja entrever una declaración oficial del PAN a través de Carlos Flores su Secretario General. Sólo basta que uno de sus miembros lo ponga a la consideración del resto del Comité Directivo Estatal. Y a partir de ahí iniciar un proceso de investigación y valoración de las pruebas que se encuentran en el Diario de Debates de la Cámara de Diputados, las versiones estenogràficas y las declaraciones a la prensa.
    Y eso puede llevar a la Comisión de Orden del PAN, si encuentran elementos violatorios en su voto, como resulta evidente, hacia alguna de las hipótesis que contempla el artículo 8 del Reglamento de sanciones que son: I, "a. Amonestación. b. Privación del cargo o comisión partidista, II. Declarar expulsados del Partido a los miembros activos que se encuentren en alguno de los supuestos previstos por el artículo 33 de ese mismo Reglamento, pero especialmente en el apartado a) que expresamente sanciona a quien realice acciones encaminadas al beneficio de otro partido", como parece que ha sucedido.
    Más aún, de acuerdo al artículo 13 de los Estatutos Generales, el caso de Higuera Osuna podría ser motivo, de acuerdo a nuestro análisis, a una amonestación al considerarse su proceder como "I. Infracciones leves y no reiteradas"; que sería una burla para algunos panistas, "IV. La suspensión de derechos será acordada por indisciplina, abandono continuo o lenidad en el cumplimiento de las obligaciones cívico-políticas o las de miembro activo del partido" y, la extrema correspondiente a la cláusula VI que expresamente habla de la expulsión "por colaborar o afiliarse a otro partido político".
    Además de Higuera Osuna otro panista votó en favor de Marco Antonio Fox Cruz, pero ese diputado blanquiazul no ha sido identificado porque la votación fue secreta.
    Ahora bien, la pregunta que está en el ambiente es si puesta la denuncia interna se sancionará como un solo acto de deslealtad partidaria o si cada caso se analizara por separado, lo que dejaría de lado el planteamiento de que Higuera Osuna fungió como operador del Gobernador. Lo primero será difícil demostrarlo como el propio Higuera Osuna retó a Corrales Beltrán, por lo que pesa la idea de que se irá por lo segundo, amonestando a uno e incluso con la eventual pérdida del cargo de subcoordinador y al otro panista, si es que logran identificarlo, expulsarlo del partido, como lo insinúa Carlos Flores.

    Oposición, gobierno y ciudadanos
    Sin embargo, más allá del problema interno del PAN, que no es menor, se encuentra otra dimensión que amerita su análisis. Me refiero a que las relaciones entre la oposición legislativa y el Poder Legislativo en materia de organismos autónomos ha tenido una constante. El PRI y el PAN, con su amplia mayoría, han acordado la integración del Consejo Estatal Electoral, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, además de la Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública del Estado de Sinaloa, incluso, con el voto en contra de algunos panistas, como ocurrió con el nombramiento del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pues el propio Diputado Adolfo Corrales Beltrán y la Diputada Celia Catalina Frank Aguilar lo hicieron junto con los diputados del PRD.
    En el caso del Auditor Superior, la diferencia fue que la fracción del PRI, a decir por Roberto Gastélum, coordinador de la fracción panista, no aceptó las propuestas azules para la Presidencia de la Comisión de Fiscalización y el cargo de subauditor. "Si se querían estas posiciones", dice Gastélum en una entrevista otorgada al periodista José Alfredo Beltrán, "es porque buscaban ser un contrapeso" (Noroeste, 11-06-08), lo cual es razonable en una relación de toma y daca interpartidaria, pero no es necesariamente una postura que busque estimular la participación de los ciudadanos en los organismos autónomos, sino una dinámica de filos, es decir, ciudadanos filopanistas o filopriistas, que por salud institucional debería cambiar para el bien de organismos bajo cuestionamientos.
    Luego, entonces, lo que tenemos son dos tipos de problemas: la posición de Higuera Osuna que con toda la crítica que le ha caído encima por su filopriismo, fue más congruente con su postura, incluso, en sus pequeñas ambiciones como deja entrever el Diputado Sadol Osorio en otra entrevista al mismo periodista (Noroeste, 09-06-08) y, la otra, la del partido, que iba en busca no de la principal posición, sino de poner "contrapesos" al Auditor Superior.
    En definitiva, los únicos contrapesos en el Estado son los que puede establecer la oposición panista. Bueno, cuando se le permite por lo que vemos en este nombramiento. Y ese es el problema del Estado, la oposición oscila entre trabajar para su pequeña parcela o en los mejor de los casos, para los ciudadanos filopartidistas. Y eso está a la vista, Alejandro Higuera debió tener poderosas razones para ponerse del lado del PRI, estando en inframinoría, incluso, si fuera el caso, para operar el llamado "voto misterioso". Ambos hicieron posible las dos terceras partes y en esa forma el Gobernador sacó adelante la mayoría calificada que se requería en el Congreso para tal designación (los diputados del Partido Nueva Alianza y el perredista Juan Figueroa no tenían objeción). Y es que tener a la Auditoria Superior del lado del Gobierno no es poca cosa en estos tiempos en que hay incrementos sustanciales de las partidas del Gobierno Federal hacia los estados y municipios. Vamos, de actuar como se sospecha, se sumaría a la opacidad de la propia Cámara de Diputados, con la que palomeó todas las cuentas municipales de 2007.
    Por esas mismas razones, tampoco es un "error de Alejandro", como afirma con cierto aire de sutileza la Senadora María Serrano, pues en política cuando eso sucede es que al político le falla el cálculo, es un tonto o hace intercambio de favores (Sadol dixit). Y, al menos las dos primeras cosas son difíciles que se encuentren en Alejandro Higuera. Menos, aún, cuando este Diputado declaró "estar cuerudo" para soportar esos señalamientos y sabe que esa decisión tendría un costo no menor de su imagen en la opinión pública, su partido y en la fracción incluso podría ser sancionado por violar la reglamentación interna, pero a cambio obtendría beneficios en el mediano y el largo plazo (Sadol redixit).

    Postura del PAN
    En una clara contradicción, la postura oficial del PAN, que se encuentra colgada en la web de este partido (http://www.pan-sinaloa.org.mx) se establece textualmente:
    "El Partido Acción Nacional rechaza que algunos de sus diputados hayan actuado en lo individual y sin respetar el acuerdo del grupo parlamentario en la elección del Auditor Superior del Estado y abre la posibilidad de que al seno del Comité Directivo Estatal se analice sanciones que van desde una amonestación hasta la suspensión de derechos".
    Y es que si se rechaza es que no hubo infracción, en razón de qué y de quiénes estarían las sanciones. Sin embargo, la lógica del texto corre en la idea de que sí hubo infracciones y de que habrá sanciones y fuertes. Se mencionan con los mismos elementos reglamentarios, es decir, se espera que en las próximas semanas se someta a análisis la conducta de Higuera Osuna y eventualmente a quien o quienes se sospecha salieron acompañado en este enroqué al PRI.
    Y es que, lo que no termina de entender la oposición, es que mientras el PRI va unido por todas, la oposición no puede articular un sólo cuerpo, lo que a uno lleva al control absoluto, mientras los otros se dividen entre quienes buscan no perder al partido y los que irían por migajas del poder. Y peor tantito, estos últimos, dicen que van de gratis.

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