Discurso para el Pacto por la Primera Infancia

    Discurso pronunciado el 7 de mayo durante la firma de compromisos de candidatas y candidatos al Gobierno de Sinaloa convocado por la organización civil Pacto por la Primera Infancia.
    Desde el Pacto por la Primera Infancia hemos demostrado que la transformación social es posible cuando gobierno, políticos, empresarios, organizaciones y la sociedad en general nos unimos por una causa justa.

    Paulo Freire dijo que la educación no cambia al mundo, sino cambia a las personas que se encargarán de cambiar al mundo. Como personas, nuestra trayectoria de transformación a partir del aprendizaje inicia desde antes de nacer. Ya en el vientre maternal aprendemos a conocer el mundo mediante las voces, los afectos y las condiciones de vida que experimentan nuestros progenitores. Sin duda, los primeros años de vida son trascendentales para los seres humanos, por lo tanto, el mejor momento para comenzar es siempre desde la primera infancia.

    Para Mexicanos Primero Sinaloa, esta convicción ha sido un elemento central de nuestra causa durante años. Y es positivo el mensaje de que, en Sinaloa, la agenda de compromisos por la primera infancia haya sido aceptada y firmada por todas y todos los candidatos a la Gubernatura del Estado. Más allá de banderas partidistas y posturas ideológicas, siempre respetadas en su diversidad cuando se vive en auténtica democracia, los candidatos se han comprometido con un derecho humano fundamental.

    No habrá mejor momento en la vida para sembrar la semilla de un futuro en el que florezcan la equidad y la justicia. Sobre todo, en el caso de las niñas y los niños que enfrentan las mayores marginaciones. Para la infancia que recorre el país en caravanas de trabajadores migrantes, y para quienes nacen en el seno de comunidades indígenas alejadas de los principales centros urbanos.

    Comprometerse con esta causa hoy es un gran paso. Sin embargo, no deja de ser sólo un símbolo. Más allá de la firma en un evento de esta naturaleza, lo más importante vendrá cuando, ya en el poder, se dispongan los recursos humanos, institucionales y económicos para que el derecho integral de la primera infancia se convierta en una realidad.

    De poco servirán las intenciones si no existe un seguimiento sistemático y oportuno de políticas públicas encaminadas a atender a la infancia. Una de esas políticas hoy ya está en Sinaloa. A partir del piloto de implementación de la Estrategia Nacional de Primera Infancia (ENAPI) hemos avanzado en extender el propósito loable de hacer de Sinaloa un mejor lugar para nacer, junto con funcionarias y funcionarios de distintas instituciones públicas. Pero este proceso no se sostendrá sin el apoyo de una legislación y un financiamiento que las lleven a ser ejemplo nacional. Esta es la deuda que tenemos con nuestra infancia y que no se puede postergar más.

    Desde el Pacto por la Primera Infancia hemos demostrado que la transformación social es posible cuando gobierno, políticos, empresarios, organizaciones y la sociedad en general nos unimos por una causa justa. Cuando trabajamos hombro a hombro de forma articulada para aprovechar las capacidades de todos. Cuando hacemos un solo gran equipo para garantizar los derechos de las niñas y niños. Este es el camino para lograr una sociedad más justa, próspera y democrática.

    Sepan, candidatas y candidatos, que en ese camino no estarán solos. A su lado, estaremos para construir un Sinaloa mejor preparado para proteger la vida y la infancia. Esta causa es de largo aliento. Irá más allá de administraciones y colores partidistas a cargo del gobierno. Esta será una causa que caminaremos juntos, desde la colaboración y también desde la exigencia. Para que las palabras no se las lleve el viento, y hagamos de Sinaloa el mejor lugar para nacer en México.