El conflicto de Madueña: con Rocha o Cuén. Vislumbres del Rector de la transformación

OBSERVATORIO

    Con la asunción de Jesús Madueña Molina a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa lo que inicia es un juego de lealtades que definirá su futuro a corto o largo plazo frente a la administración universitaria. En la encrucijada de serle fiel a Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien lo puso en el cargo, o virar sus devociones hacia Rubén Rocha Moya, que le exigirá transformaciones profundas en la casa de estudios, el discurso de toma de posesión marca el comienzo de la era “sursum versus” como parte del cogobierno pactado entre Movimiento Regeneración Nacional y Partido Sinaloense.

    Será un rectorado complicado. El Presidente Andrés Manuel López Obrador trae entre ceja y ceja a los actuales liderazgos de la UAS y si bien es cierto que para fines prácticos permitió la alianza entre dos rectores que se acusaban entre sí de lo peor, el Mandatario mexicano no es de esos que se quedan con los rencores almacenados en el alma. Sus pronunciamientos en contra de los cacicazgos en universidades públicas son cada vez más frecuentes.

    Madueña no es un hombre de sumisiones a prueba de todo. Hay anécdotas de cuando fue director de la Facultad de Medicina apoyado por los cuenistas y en cuanto llegó al cargo los traicionó, así como la conformación de sus propios grupos de choque para la guerra interna. Siendo Secretario del Ayuntamiento en el período en que Cuén Ojeda despachó como Presidente Municipal de Culiacán también quiso tomar vuelo por impulso propio.

    Tampoco es un académico-político tonto. Algunos de los ejes definidos en el discurso inaugural del rectorado responden al propósito del Gobierno federal de rescatar a las instituciones de educación superior de lastres que las inmovilizan: se adhirió a la ley en ciernes de humanidades, ciencia, tecnología e investigación; mostró disposición de cerrar las brechas entre investigación universitaria y mercado laboral, e infirió la posibilidad de ajustarse a los nuevos criterios nacionales de financiamiento a la educación pública.

    Sin duda es gente de Cuén con todo y los gestos de seducción que le lanza a Rocha. Pero cualquier circunstancia que lo coloque en la disyuntiva de irse con uno u otro, es obvio que no sacrificará ni un ápice de su proyecto personal que a partir de ayer adquiere plataforma e inspiración propias, y se lanzará a los brazos de quien le dé mayor rentabilidad política en el futuro. Madueña es uno cuando todos los vientos soplan a su favor y es otro al sentirse acorralado. Nunca les hace el fúchila ni el guácala a las tentaciones del poder y por eso se sentó en la silla del gobierno universitario con plena conciencia de que no tendrá en sus manos los controles de mando.

    Nótese el manejo de las emociones en los planteamientos de toma de posesión. Incluyó tanto al actual Gobernador, Quirino Ordaz Coppel, como al próximo, Rubén Rocha Moya en su operativo para quedar bien con ambos, sin comprender las reglas de “el rey ha muerto; viva el rey”. Lloró al recordar a sus padres y quien piense que cumplía un guión esmeradamente ensayado por el hecho de que la caja de pañuelos Kleenex se le puso en el pódium desde que empezó el speech de la exaltación podría toparse con la sorpresa de que fue genuino en sus sentimientos.

    ¿Pero fue auténtico al manifestar que la UAS no se reinventa cada cuatro años o cuando refrendó a la casa de estudios como constructora de sociedades pacíficas? ¿Pudo ser fidedigno al identificar como desafíos la cercana implementación de la nueva ley de educación superior o al incluir la transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas como ejes estratégicos del Plan de Desarrollo Institucional, asignaturas reprobadas por su antecesor Juan Eulogio Guerra?

    Con las presencias del Gobernador Quirino Ordaz Coppel y el virtual Mandatario estatal Rubén Rocha Moya, el “nuevo” Rector insinuó la alteración del statu quo uaseño en reacción a las responsabilidades y compromisos que las universidades públicas deberán adquirir con la llamada Cuarta Transformación. Ganas de colaborar con el régimen amloísta o saliva que la autenticidad hará secar, está por verse cómo procede en la cuerda floja que en un extremo tiene al cuenismo y en otra al rochismo.

    Algo así anticipó el que tuvo que esperar a que pasaran ocho años del codicioso “lochismo” (que no dejó ir ni un peso que se le atravesara en su camino) para concretar el sueño de ser Rector de la UAS. Al ofrecer a las nuevas autoridades la “disposición de trabajar muy de cerca para construir juntos un futuro de prosperidad de Sinaloa” y patentizarle a Rocha que la casa rosalina será aliada en favor de la población, de la juventud y de la competitividad del estado y los municipios, le lanzó un guiño al morenista que corre los trámites para ser declarado Gobernador electo.

    Quien subestime al nuevo Rector en su aptitud para la operación de lealtades es porque no lo conoce. No sin desentrañar al Madueña hábil para la oratoria seductora que indujo ayer la estrategia de “la esencia de la UAS es servir a la sociedad, misión que no ha cambiado con el paso de los años y que se reafirma a la luz de las realidades, atentos a las necesidades de Sinaloa y los sinaloenses para con usted y su gobierno”.

    Reverso

    De origen pobre Madueña,

    Y ahora un hombre con gran poder,

    Debe aclarar la reseña,

    ¿En qué momento se echó a perder?

    Todos contentos

    Correctamente político, el Gobernador Quirino Ordaz se dijo “muy contento” porque la UAS “está en las mejores manos; Jesús Madueña es un gran universitario, quiere mucho a la Universidad, ha servido mucho a esta gran institución y hará un gran papel como Rector”... y lo que dijo de Guerra Liera, el que se va, ni caso tiene mencionarlo porque se trata de palabras de ocasión nunca pensadas para la posteridad.