La gratitud de AMLO con su amigo QOC
¿Y la ayuda a sinaloenses damnificados?

OBSERVATORIO

    A pesar de que Sinaloa necesita al Presidente de México operando para que sea ágil y suficiente la ayuda federal para familias y sectores afectados por remanentes del Huracán Nora, la visita que el Mandatario federal inicia hoy viene cargada de simbolismos políticos al significar la coronación de la magnífica relación que han sostenido Andrés Manuel López Obrador y Quirino Ordaz Coppel. Horas después de que en los prolegómenos del adiós el Gobernador se dirigió ayer a los ciudadanos al presentar la versión popular del quinto y último Informe, arriba el líder del régimen de la llamada Cuarta Transformación a avalar a quien en repetidas ocasiones ha calificado como buen gobernante.

    Esta tarde convergen por enésima ocasión las dos partes de la antes impensable identidad entre un político de la izquierda empoderada y otro del priismo decadente. El supremo poder nacional que desde el inicio ha venido a recalcarnos que Quirino Ordaz “es un hombre responsable, y si no les gusta no me importa” (26 de enero de 2019) y el Gobernador que le ha correspondido al Presidente con aquel “con usted nos va a ir a toda madre”, dicho en la misma fecha.

    En la vieja costumbre del poder el Partido Revolucionario Institucional implementó la ruptura súbita o el salvamento pactado entre los políticos en funciones y los que iban de retirada. La lógica despiadada de “el rey ha muerto, viva el rey” anunciaba la persecución a los ex en cuanto pisaban el último escalón de las salidas de los palacios de gobierno o la clemencia ofrecida desde la residencia oficial de Los Pinos, según la incondicionalidad o las traiciones. Sin embargo, en este caso se trata de gobernantes que se han llevado bien, no obstante que sus posturas ideológicas son diametralmente distintas.

    En lo que se conoce de la agenda que desarrollará López Obrador en Sinaloa no existe la supervisión de los daños que las lluvias ocasionaron en los municipios de Elota, San Ignacio, Mazatlán, Concordia, Rosario, Escuinapa y Culiacán, en los últimos días de agosto. En la capital sinaloense inaugurará la triada hospitalaria concretada por Ordaz Coppel, consistente en los nuevos hospitales General y Pediátrico, más el Centro de Salud, y en el sur supervisará otra vez los avances en las obras colaterales de las presas Picachos y Santa María.

    De seguro López Obrador se referirá al tema de los daños por inundaciones en Sinaloa porque otra emergencia por desastres naturales amenaza en el estado de Hidalgo con el desbordamiento del Río Tula, situación que lo obligó a dar el mensaje de solidaridad por las redes sociales, pero sin acudir a la zona donde murieron 17 pacientes en el hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social anegado a consecuencia de lluvias torrenciales. Esto es lo que hace poco factible que aquí vaya a acercarse con la población afectada.

    Todo indica que la prioridad presidencial consiste en cerrar con pinza de oro el trato cordial que durante 33 meses ha persistido entre López Obrador y Ordaz Coppel. Cuando el gobierno del mazatleco se acaba el político tabasqueño quiere dejar testimonio de la gratitud con quien, a diferencia de la confrontación atizada por gobernadores de otros estados, optó por la colaboración y la identidad en propósitos comunes.

    Quirino Ordaz le entrega al Gobierno federal la gran infraestructura hospitalaria como la última ofrenda de esa amistad en son de paz. Los tres nosocomios de Culiacán, más el Hospital General de Mazatlán, es el postrer tributo al gran poder de AMLO que trata a los mandatarios estatales según lo traten a él. A diferencia de sus 10 homólogos integrados en la antiamloísta Alianza Federalista, el Gobernador de Sinaloa decidió ser aliado y poco reclamante frente a la 4T.

    Ahora que regresa a Sinaloa, sin traer obras nuevas sino la supervisión a las que se realizan desde el gobierno de Enrique Peña Nieto, la connotación política es evidente. Independientemente del plus consistente en que Quirino Ordaz hizo cuatro nuevos centros médicos que costaron poco más de 3 mil millones de pesos, mientras que su antecesor Mario López Valdez quiso construir los hospitales generales de Culiacán y Mazatlán con alrededor de 13 mil millones de pesos que hipotecarían durante 23 años las finanzas estatales, el bono del respaldo presidencial es lo que contará esta tarde.

    Para el presente de la trayectoria política de Quirino Ordaz, pero sobre todo para hallar rasgos de la posible continuación del entendimiento AMLO-QOC en el futuro, será interesante ponerle bastante atención a lo que hoy y mañana haga, diga o calle López Obrador en Sinaloa. En 50 días llegará a su fin una relación lograda en el contexto gubernamental, sin embargo, llega la etapa de definición de cómo le irá al todavía Gobernador cuando sin este cargo transite por los tres años y 80 días que le restan al AMLO como Presidente de la República.

    Veamos. Si nomás viene a despedirse de su amigo el Gobernador, ni modo; y si acaso trae el auxilio federal que les urge a las familias y sectores productivos sinaloenses diezmados por “Nora”, pues sea doblemente bienvenido.

    Reverso

    Es que son muy buenos cuates,

    Sin aquellas actitudes bajunas,

    De ofrecerle al otro las tunas,

    Sin quitarles los alguates.

    El tlatoani patasalada

    Ya no tiene lucha Luis Guillermo Benítez Torres en eso de creerse la réplica marismeña, copia mal hecha por supuesto, de Andrés Manuel López Obrador. Se fue a Texas, Estados Unidos, presuntamente a gestionar vacunas contra la Covid-19 (¿que no le está enviando las suficientes el Presidente de México?) en ese turismo político que le encanta hacer pagado con recursos públicos. Lo malo es que se perdió mientras Mazatlán enfrenta la crisis por el desabasto generalizado de agua potable y la vuelve a hacer: siente que nadie es superior a él y que AMLO lo empoderó para mandar al diablo a las instituciones.

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