La reyerta entre la 4T y el neoliberalismo

    La derecha y la oligarquía económica y financiera aspiran, no únicamente a revocar el mandato presidencial de López Obrador, sino, sobre todo, en recuperar el régimen neoliberal que tanto añoran, con el apoyo de los managers del Poder Judicial y la Suprema Corte de Justicia y, desde luego, los organismos financieros internacionales y nacionales.

    Una vez concluida la disputa entre el proceso de las elecciones nacionales del 6 de julio y la consulta popular en torno a las políticas de bienestar social de la 4ta Transformación, de la noche a la mañana el Poder Legislativo en la sesión extraordinaria optó por postergar y bloquear jurídicamente -como bien lo dijo el Presidente de la República- la revocación o continuación de su mandato en marzo del próximo año, que él promovió constitucionalmente.

    Queda en claro que la consulta de revocación de mandato es nociva para los opositores de AMLO, pero también para varias corrientes de su partido.

    PRI, PAN y PRD están conscientes que el Presidente López Obrador lograría cuantitativa y cualitativamente concluir los últimos tres años de su Gobierno con las políticas económicas y financieras que añoran recuperar en las próximas elecciones presidenciales.

    A las diversas y confrontadas corrientes de Morena lo que les interesa es el poder político, no la consolidación de la 4ta Transformación, esto es, la democracia representativa, no la participativa que dejaron en evidencia en la consulta popular del pasado 1 de agosto.

    La derecha y la oligarquía económica y financiera aspiran, no únicamente a revocar el mandato presidencial de López Obrador, sino, sobre todo, en recuperar el régimen neoliberal que tanto añoran, con el apoyo de los managers del Poder Judicial y la Suprema Corte de Justicia y, desde luego, los organismos financieros internacionales y nacionales.

    Tan es así, que, desde el inicio de la pandemia de la Covid y la 4ta Transformación, el Fondo Monetario Internacional, Citibanamex, Fitch Ratings, el Banco Suizo UBS, entre otros, señalaron que el crecimiento del Producto Interno Bruto de México, se reduciría del 1.6 por ciento de entonces, al 0.9 por ciento y/o el 0.2 en el trimestre de abril a junio de 2021 y el segundo trimestre (julio-septiembre) lo que pondría a México en una “recesión técnica”.

    Por supuesto, todos ellos se abstuvieron de informar que la desaceleración del crecimiento económico es mundial, pues afecta lo mismo a China que Europa y Estados Unidos, cuya tasa de crecimiento se redujo al cierre de 2019 del 3.2 por ciento al 1.8 por ciento, en tanto que México tiene una tasa de 5.6 por ciento del PIB.

    Tampoco han informado que los programas de bienestar social que se aportan al 70 por ciento de los hogares. Al contrario, el Inegi y el Coneval recientemente dijeron que la pobreza se incrementó en 3.8 millones más de pobres, en lo que va de la 4ta Transformación, lo que es una mentira.

    Estos organismos, el sistema financiero y los grandes bancos están sumamente enojados de la política de austeridad del gasto público de la 4ta Transformación. Aducen que las rebajas de las calificaciones crediticias de México se deben -cito textual-, a “que la inversión sigue siendo débil y el consumo privado se ha desacelerado, como resultado de la incertidumbre en torno a las políticas; el deterioro de la confianza y el aumento de los costos de endeudamiento que podrían aumentar tras la rebaja reciente de la calificación soberana” de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. (FMI).

    En concreto. Lo que ellos proponen y quieren es que el gasto público se incremente para impulsar la inversión y el consumo del sector privado, con el cual han obtenido cuantiosas ganancias a costa del erario público.

    Es por ello que los bancos están desesperados por poner en circulación en el ámbito público y privado su fuente de ingresos mas importantes: el crédito y/o inversión a largo plazo con altas tasas de interés, ya sean ordinarias o moratorias.

    Tan es así que la Asociación de Bancos de México ha ofrecido al Presidente de la República hasta 500 mil millones de pesos para que “su Gobierno los invierta en infraestructura, en el sector energético y agropecuario y en las pequeñas empresas”, no en sus políticas de bienestar social.

    Ocultan que la mayoría de esos “proyectos de inversión privada” terminan siendo fuentes de enriquecimiento ilícitos y negocios fraudulentos entre empresarios y funcionarios corruptos, que todavía los hay.

    El Presidente de la República y la 4ta Transformación NO deben bajar la guardia. Sus rivales del sistema financiero y económico neoliberal son los “pugilistas de peso completo”, en lo que se refiere al crecimiento económico y financiero y control y regulación del desarrollo social.

    El crecimiento económico y financiero es el cambio continuo de la producción; el desarrollo, por el contrario, es el aumento persistente del bienestar de una población, desde el punto de vista económico, social y ambiental.

    Para los neoliberales, la tasa de crecimiento de la economía es un parámetro fundamental para su acumulación del capital.

    Para la 4ta Transformación, el desarrollo social es un indicador de la distribución equitativa de la distribución de la riqueza y el bienestar social.

    Veremos y diremos qué alcance tendrá en lo que resta de este sexenio la democracia participativa, eje fundamental de la 4ta Transformación, y también la democracia representativa que opositores y fariseos de Morena tienen como plataforma para acceder al poder político y desmantelar el régimen de desarrollo social que el Presidente de la República se ha abocado a consolidar en bien de la sociedad y la soberanía de nuestra nación.

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