Libertad interior

    En esta pandemia, sobre todo, nos hemos dejado encerrar por el temor, soledad y desconfianza. No abrimos la puerta de la esperanza, sino que nos fugamos por la ventana de la desesperación, recelo, cobardía, pesimismo y resignación.

    Siguiendo con el tema de la libertad que reflexionamos en la columna anterior, debemos puntualizar que, aunque estemos confinados, siempre contaremos con libertad interior para no sentirnos angustiados, deprimidos o estresados.

    Solamente mediante la libertad interior se consigue disfrutar de una vida plena y auténtica. En efecto, la libertad interior no se puede maniatar, encadenar o coaccionar por ninguna presión o poder.

    Sin embargo, en muchas ocasiones padecemos el flagelo de innumerables cárceles interiores que no nos permiten gozar de la verdadera paz; de ahí que nos dominen la angustia, depresión, tristeza, ansiedad. El cautiverio más profundo no estriba en encarcelar al cuerpo, sino en confinar la razón, la inteligencia, el espíritu y el alma.

    Nosotros mismos nos encerramos en una cárcel cuando nos dejamos llevar por la soberbia, orgullo, avaricia, miedo y egoísmo. Estas lacras asesinan nuestra esperanza, optimismo, entusiasmo, ilusiones, fortaleza y alegría.

    En esta pandemia, sobre todo, nos hemos dejado encerrar por el temor, soledad y desconfianza. No abrimos la puerta de la esperanza, sino que nos fugamos por la ventana de la desesperación, recelo, cobardía, pesimismo y resignación.

    La hermana benedictina Joan Chittister, en su libro: Espíritu Radical. Doce maneras de vivir una vida libre y auténtica, plantea las siguientes preguntas: “¿Por qué esta sensación de cautividad interior? ¿Por qué se apodera de mí este sentimiento de vacío? ¿Por qué me resisto a cambiar? ¿Por qué parecemos incapaces, simplemente, de ignorar la sempiterna carga de nuestros fantasmas?”.

    Y vuelve a la carga: “¿Es que no hay forma de acabar con esto, con lo que nos agobia? ¿No hay manera de eludirlo? ¿No hay en ninguna parte algún tipo de ayuda o de orientación capaz de calmar la irritación, de someter la ambición desmedida, de aliviar las ansias de más?”

    ¿Tengo libertad interior?

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