Los tanteos del Gabinete

    Podría pensarse, y esperemos que sea así, que el Programa de Gobierno, además del mando de Rocha -así se le dice en el mundillo universitario- sea lo que unifique y haga que obedezcan todos sus funcionarios; sin embargo, al ver marcadas diferencias entre ellos, surge la pregunta si eso será posible.

    La 4T, ya sabemos, es un tutifruti ideológico y político. A nivel nacional lo único que los cohesiona es la ascendencia y mando de AMLO.

    En Sinaloa, tanto la campaña electoral reciente como lo que se ha revelado hasta el momento del próximo Gabinete, indican lo mismo: una mezcolanza de intereses, trayectorias y objetivos diversos. Lo que no sabemos todavía es si el Gobernador electo, Rubén Rocha Moya, va a poder conducir la unidad indispensable de los diferentes actores que en él van a participar.

    Conociendo la trayectoria, personalidad y estilo político del doctor Rocha Moya, puede pronosticarse que hay amplias posibilidades de que así suceda porque generalmente busca la conciliación, incluso diríamos que busca la unidad de los contrarios, y busca convencer a los disidentes o distantes con sus argumentos. El mismo ex Rector de la UAS es un ejemplo de un hombre que ha actuado al lado de actores políticos y formaciones partidarias diferentes y muchas veces antagónicas. Fue candidato a Gobernador del MPS, del PRD y Morena, inscritas en el renglón de las izquierdas mexicanas, y también fue asesor de tres gobiernos priistas estatales y funcionario del gobierno de Peña Nieto. Así que sabe de diversidad ideológica y estilos políticos diferentes.

    Podría pensarse, y esperemos que sea así, que el Programa de Gobierno, además del mando de Rocha -así se le dice en el mundillo universitario- sea lo que unifique y haga que obedezcan todos sus funcionarios; sin embargo, al ver marcadas diferencias entre ellos, surge la pregunta si eso será posible.

    A diferencia de gobiernos federales anteriores a Morena, la cohesión ideológica, aunque no siempre la política, era prácticamente una regla. En la era de los gobiernos priistas guiados por el nacionalismo revolucionario, aun con sus diferentes matices porque no eran lo mismo Manuel Ávila Camacho que Lázaro Cárdenas, o Díaz Ordaz que Luis Echeverría, los secretarios de Estado eran cohesionados políticamente por el Presidente y no se atrevían a desobedecer los lineamientos ideológicos establecidos por su partido. Posteriormente cuando el PRI da el giro hacia el neoliberalismo, de Miguel de la Madrid en adelante, pero sobre todo con Salinas de Gortari, la cohesión ideológica es sólida. Entre ellos no había estatistas y/o nacionalistas revolucionarios conviviendo con los discípulos de Milton Friedman. Y lo mismo sucedió con los gobiernos panistas de Fox y Calderón: los neoliberales subordinaron a los demócrata cristianos; y los antiguos comunistas, como Jorge Castañeda, con Fox, hacía tiempo que habían abrazado el neoliberalismo radical.

    Con Morena la cohesión ideológica ya no existe ni en el partido ni en el gabinete presidencial. Se impone un desnudo pragmatismo. Y parece que sucede lo mismo en todos los gobiernos estatales de Morena. Pero para que un popurrí ideológico y político funcione se necesita una figura de mando hacia adentro muy fuerte, incluso autoritaria, como es Andrés Manuel López Obrador.

    En los nombres que ha manejado el doctor Rocha hasta el momento solo hay una personalidad claramente de izquierda: la doctora Tere Guerra, aunque debo confesar que de los demás nombrados no conozco sus influencias ideológicas, salvo la de Héctor Melesio Cuén, que no es un político con esa formación, aun habiendo pasado por la UAS.

    Al parecer, aunque la formación ideológica sustancial de Rubén Rocha y la mayor parte de su trayectoria política haya sido con la izquierda, en su Gabinete, para alivio de los empresarios sinaloenses, no predominará ese signo. La consigna morenista de “Primero los pobres”, no sabemos cómo se aterrizará en Sinaloa. Quizá en su Programa de Gobierno quede claro.

    Al margen de lo anterior, un gran desafío del próximo Gobernador, o quizá no lo sea si Rocha Moya esté de acuerdo con su paisano, está el evitar que desde un principio se desboquen los deseos de su próximo Secretario de Salud (o donde sea), Héctor Melesio Cuén, de ir construyendo su candidatura a Senador y/o Gobernador desde una Secretaría y descuide sus tareas como miembro del Gabinete. Y esto no es futurismo, cualquier comentarista político del estado sabe que esa es la aspiración más profunda del badiraguatense.

    Un conflicto más para el próximo Gobierno estatal podría llegar a ser que, en pos de la construcción de la candidatura de Cuén, los alcaldes de los municipios donde ganó el PAS, se aboquen más a eso que a administrar sus entidades y eso genere reclamos y dificultades a Rocha Moya. De hecho, lo que vemos en Mazatlán, e incluso en Rosario, son fuertes jaloneos, por constituir los gabinetes municipales.

    En fin, hasta el momento, el hijo favorito de Batequitas ha conducido la transición sin problema aparente alguno. Por el bien de Sinaloa esperemos que así continúe.

    Posdata

    Una columna del periodista Oswaldo Villaseñor, retomando nombres de una vieja y oportunista lista, me menciona como futuro Rector de la Universidad Tecnológica de Escuinapa. El Gobernador electo Rocha Moya jamás me ha ofrecido un cargo ni yo se lo he solicitado. No tengo ni el menor interés en dejar de investigar, escribir en Noroeste y gozar a mi familia y amigos.

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