Hoy las elecciones son incertidumbre porque no existe un partido hegemónico, no son elecciones fundacionales y no hay líder carismático en la papeleta electoral por más que este exista en el imaginario colectivo.

    Nuestra experiencia nos indica que hay elecciones que tienen resultados casi predeterminados, sea por el control administrativo sobre el proceso electoral como sucedía en los tiempos del sistema de partido hegemónico; sea por elecciones fundacionales de la democracia como sucedió en las presidenciales del año 2000; o, sea, cuando se conjugaron el hartazgo, un líder carismático y un partido capaz de recolectar votos, como lo vimos en las elecciones generales del 2018.

    Hoy las elecciones son incertidumbre porque no existe un partido hegemónico, no son elecciones fundacionales y no hay líder carismático en la papeleta electoral por más que este exista en el imaginario colectivo.

    Entonces, estamos en un escenario de incertidumbre, donde si bien no todos los votantes pueden ganar, sí cada uno puede influir en el resultado. Me explico, con el caso de Sinaloa, y a través de las tendencias existentes en encuestas profesionales, al escribir tengo presente los resultados de las casas demoscópicas Mitofsky y Arias donde el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” va arriba con 5-7 puntos porcentuales sobre el candidato de la coalición “Va por Sinaloa”, muy cerca del empate técnico, y es donde otras variables pueden influir en el resultado final.

    Aquí hay que distinguir entre los actores meta-electorales, como son los del gobierno federal y estatal, incluso, los municipales, empresariales o el crimen organizado al que se le ha hecho presente mediáticamente con la entrevista de Emeequis a la periodista Anabel Hernández o el comportamiento electoral histórico de los sinaloenses. Dejemos de lado para otra ocasión los primeros y concentrémonos en la gran masa de potenciales votantes que en Sinaloa serán 2 millones 67 mil 373.

    El voto leal

    El llamado voto leal o también conocido en el argot popular como voto duro ha venido a menos por la gran volatilidad de las preferencias, y si nos atenemos al comportamiento electoral de las últimas elecciones, tendríamos que estar hablando de un voto blando, voluble, con escaso anclaje en siglas o anagramas, más bien inclinado en un abanico que puede ir desde el clientelismo político hasta el culto a una figura pública. Entonces, esto habla de acuerdo a las encuestas que el voto en esta ocasión para Morena rondaría en el 40 por ciento y el del PRI en un 26 por ciento, mientras Rubén Rocha está aproximadamente en un 38 por ciento y Mario Zamora en un 34 por ciento, es decir, las marcas no definen el comportamiento electoral y menos en Sinaloa donde es conocida la ruptura interna de Morena por la política de alianzas con el PAS y otros personajes con alto cuestionamiento, y en el caso del PRI, por la mudanza de dos ex militantes distinguidos que juegan por la Gubernatura a través del partido Movimiento Ciudadano y Fuerza por México.

    El voto diferenciado
    o cruzado

    Este tipo de voto con largo historial en la vida electoral del estado volverá a estar presente en estos comicios. La pregunta es en qué proporción y respecto a qué elecciones. Me explico, habrá electores que voten por el candidato a Gobernador del partido X, pero no para alcalde y lo podrán hacer por este, pero no para el diputado federal o local. La coalición Morena-PAS está en la peor situación por los negativos que provoca el PAS y los candidatos a alcaldes de los principales municipios del estado. Y en especial, la figura de Héctor Melesio Cuén, que iría por una parte del eventual poder conquistado. Acaba de anunciar que cogobernará. Sorprende porque es una coalición electoral no de gobierno, a menos de que hable de cohabitación que es otra cosa. Y esto terminará animando a sus detractores a cruzar sus votos. En el caso de la coalición “Va por Sinaloa” importa mucho que sea una coalición nacional ya que sus seguidores animan a votar en línea a sus favorecedores. El problema es la marca con su estela de negativos por su desempeño en los gobiernos pasados. Sin embargo, la encuesta de Arias arroja un dato que puede estar revirtiendo las tendencias en los 15 estados donde se celebrarán elecciones de gobernador. En diez de ellas estaría arriba la coalición “Va por México”, aunque en algunos en empate técnico, en tres va arriba Morena y en dos están en empate técnico con Morena en primer lugar. Y este es un elemento que va a pesar o mejor ya está pesando en la elección de Sinaloa cuando vemos acortarse la distancia entre el candidato del primero y segundo lugar.

    Voto de castigo

    La caída en los niveles de aprobación del Presidente López Obrador de 80 a 60 por ciento y las malas decisiones que se han tomado en muchos estados y donde Sinaloa no está fuera del foco de tensión, podría generar una cuota de voto de castigo, por razones, si se quiere de desgaste o emocionales. En cambio, en Sinaloa el Gobernador tiene una buena aprobación en las encuestas de percepción, pues su trabajo fue de menos a más. Se ha legitimado en la acción de gobierno. Este crucero habrá de provocar reacciones que podrían favorecer al candidato Mario Zamora y al resto de candidatos de la coalición “Va por México”; y en cambio, la búsqueda de la reelección de los alcaldes de Culiacán y Mazatlán que tienen una baja aprobación, o la postulación de Gerardo Vargas en Ahome, ha provocado rupturas y llamados a no votar por ellos desde las mismas filas morenistas.

    Voto útil

    Actualmente, la intención de votar de los encuestados han dicho sí y aproximadamente el 80 por ciento está decidido a hacerlo por un candidato y habría un 20 por ciento que está en la indecisión, pero sabemos por experiencia que mucha de esta gente vota por el puntero que está más cerca de su primera opción o vota por razones psicológicas. Este segmento puede favorecer más al puntero, pero también al candidato que ha tenido un ascenso constante en las preferencias electorales al punto de llevar la competencia al nivel de empate técnico y definir el triunfo electoral.

    Voto oculto

    Este tipo de voto, que en 2018 lo vimos muy vigoroso en todos los partidos opositores a la coalición “Juntos haremos historia”. En Sinaloa sin duda se presentó y donde con mayor claridad se vio fue en el PAS y por este voto de traición, prácticamente quedó desfondado cuando logró un escaño y un puño de regidores. Lo que sucedió es que sus propios militantes votaron por los candidatos de la coalición que encabezaba López Obrador y no por los panistas. Cuén Ojeda, lo dijo muy claro, en una entrevista donde se le interrogaba sobre el desempeño de su partido y lo explicó con una sola palabra: Simularon, refiriéndose a los operadores de este partido de universitarios bajo coacción y ese elemento de coacción, flota hoy en el ambiente de este sector universitario.

    Al tiempo.