|
"OPINIÓN"

"Razones para vacunar. Parte 3"

""

    Ésta es la tercera parte de una serie de columnas en las cuales enlistaremos el porqué de las vacunas. En la primera mencionamos la posibilidad de erradicar de la faz de la Tierra enfermedades tan terribles como la viruela. En la segunda describimos cómo se puede reducir el riesgo de padecimientos mortales o que dejan secuelas. En esta ocasión nos enfocaremos a enfermedades que pueden parecer triviales. 

    La rubéola es una infección viral por lo general muy leve. Los niños tienen un poco de fiebre, que ni siquiera es muy alta; a veces se les ponen un poco rojos los ojos, pero no tanto como con el sarampión; y pueden tener un poco de náuseas, pero nada que ver con el vómito que produce el rotavirus. Y luego aparecen ronchitas, primero en la cara y luego en el cuerpo, y se inflama uno que otro ganglio detrás de las orejas o en el cuello. Las complicaciones son muy raras. Mejor aún, la mitad de los que se infectan ni siquiera tienen síntomas. Entonces, si se trata de algo tan sencillo, ¿para qué vacunar?

    El problema no es para el paciente, sino para alguien más que puede estar en riesgo. En el caso particular de la rubéola, el peligro es para las embarazadas. Cuando una mujer gestante adquiere este virus, ella lo pasa (en el 90% de los casos) al feto, y puede producirse un aborto o el síndrome de rubéola congénito. Si ocurre lo segundo, el bebé puede nacer sordo, con defectos en el corazón, con problemas cerebrales, y con daño en el hígado. Y como la vacuna, la cual tiene una efectividad mayor del 95%, está hecha con el virus atenuado (debilitado) no se le puede aplicar a las mujeres embarazadas. Por lo tanto, más que proteger a los niños, la vacuna de la rubéola protege a los bebés que no han nacido. 

    Los casos de rubéola congénita han disminuido a tal grado que en el año 2015, la Organización Panamericana de la Salud declaró a América como la primera región libre de rubéola en el mundo (1), victoria que está lejos de celebrarse en otras zonas. En el 2016 aún hubo 22,361 reportes de rubéola en 165 países (2).

    Así como las mujeres embarazadas no pueden recibir la vacuna de la rubéola, hay otras poblaciones vulnerables. Por ejemplo, una niña que está recibiendo quimioterapia no puede vacunarse contra el sarampión. Y un niño con una inmunodeficiencia grave no puede vacunarse contra la varicela. 

    Por lo tanto, no sólo nos protegemos a nosotros mismos. La tercera razón para vacunar es porque al no propagar estas enfermedades contagiosas ayudamos a quienes no pueden recibir vacunas por razones médicas.

     

    1. Organización Panamericana de la Salud. Eliminación de la rubéola y el síndrome de la rubéola congénita en las Américas. Abril 2015. http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10798&Itemid=1926&lang=es

    2. Organización Mundial de la Salud. Rubéola, hoja descriptiva. Enero 2018. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs367/es/

    Periodismo ético, profesional y útil para ti.

    Suscríbete y ayudanos a seguir
    formando ciudadanos.

    Suscríbete
    Artículo disponible solo para lectores registrados
    Periodismo ético, profesional y útil para ti.

    Sé parte de nuestra comunidad.

    Regístrate gratis
    Descarga gratis nuestra App
    Download on the App Store    Disponible en Google Play