Turismo de ‘pisteadera’

    En Mazatlán, los grandes beneficiados por este tipo de turismo son por supuesto las cervecerías, bares y discotecas, que en tan sólo unos días pueden generar millones de pesos. Pero ¿Realmente beneficia al resto de la sociedad?

    En cada periodo vacacional de Semana Santa en Mazatlán se repite el mismo ritual; jóvenes que llegan a disfrutar de unos días de desenfreno, se pasean por la ciudad en poca (o ninguna) ropa, toman alcohol en exceso, ingieren sustancias, siempre acompañados de música de banda, norteños, y/o bocinas de automóviles a todo volumen. No es extraño ver peleas en las calles o en los bares y “antros” de la ciudad. Todo esto, dejando residuos como botellas, botes de cerveza, y demás desechos a su paso.

    Es lo que el Profesor español Joan Lluis Ferrer, llama “Turismo de Borrachera”, y define a este tipo de turismo como “aquel que busca la diversión desenfrenada acompañada frecuentemente por el abuso de alcohol y otras sustancias, así como de sexo en sus diferentes manifestaciones y expresiones”.

    En comunidades españolas actualmente advierten de las grandes desventajas del “turismo de borrachera” porque éste deja más costos que beneficios a los destinos turísticos, y en muchas de estas comunidades se está luchando por ahuyentarlo.

    En Mazatlán, los grandes beneficiados por este tipo de turismo son por supuesto las cervecerías, bares y discotecas, que en tan sólo unos días pueden generar millones de pesos. Pero ¿Realmente beneficia al resto de la sociedad?

    En el periodo de los años 2015 y 2016, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa coordinamos una encuesta para conocer el perfil de los turistas que llegan a Mazatlán en los principales periodos vacacionales del año: verano, invierno y Semana Santa. Lo que encontramos es que, en este último, a diferencia de los dos primeros, nos visitan principalmente “turistas de borrachera”.

    En Semana Santa, el perfil demográfico de los turistas es sobre todo de jóvenes: el 57.6 por ciento tienen entre 18 y 29 años de edad. Son estudiantes o empleados (70 por ciento), que gastan en promedio 3 mil 800 pesos al día, y su gasto se distribuye en hospedaje (1,500 pesos), alimentos (612 pesos), transportación (325 pesos), recuerdos (369 pesos) recreación y otros gastos (998 pesos).

    Su principal motivación para visitar Mazatlán, es por orden de importancia: 1. Sol y playa, 2. Vida nocturna, 3. Cercanía geográfica, y 4. Precios bajos. Provienen principalmente del mismo estado de Sinaloa (Culiacán y Ahome), seguido de Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Jalisco.

    Mi colega y amigo, Alejandro Mantecón, Profesor de la Universidad de Alicante, ha señalado los riesgos que trae esta población a los destinos turísticos. Pues existe una alta prevalencia de conductas violentas en los centros recreativos nocturnos que usualmente son jóvenes bajo los efectos del alcohol y otras drogas. También señala una conexión con otros comportamientos conflictivos como pueden ser conductas sexuales de riesgo.

    También ha constatado que uno de cada cinco incidentes violentos tiene lugar en el entorno de bares y discotecas, y si se trata de incidentes entre personas desconocidas, la proporción es de uno de cada tres. Ha señalado también que la concentración de bares y locales similares en una zona se acompaña de mayor violencia, al igual que una mayor oferta de drogas ilegales, lo que lleva a que se produzca un mayor consumo.

    Por supuesto, no todos los turistas que visitan Mazatlán en Semana Santa corresponden con el modelo que he presentado en este texto, pero un alto porcentaje de ellos sí. Es momento de planear estratégicamente el destino turístico a largo plazo, atraer un mercado turístico de menor impacto social y ambiental. Así como de buscar la manera de aminorar el ruido, la acumulación de gente y el “vertical drinking” de los turistas de pisteadera.

    Es cuanto....