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Columna

Para que sea familia se necesita

EDUCACIÓN EN LA FAMILIA

    Para que una familia lo sea se necesita de tres elementos principales: economía, educación e intimidad. Se expresan en tres funciones básicas que toda familia ha de cumplir y cumple mejor o peor.

    La función económica: si no es para y por la familia ¿Por qué ahorras? ¿Qué te motiva para trabajar? ¿Quién distribuirá correctamente los bienes? ¿Dónde tengo un criterio para el consumo? Son algunas hay muchas más de las preguntas sobre las que normalmente no platican quienes pretenden comenzar una familia y termina siendo una de las principales causas de divorcios. Pero el punto principal aquí aunque parezca paradójico es: la propiedad.

    Que me disculpen los socialistas-comunistas, o lo que sean sin propiedad privada no hay economía posible ni en la familia ni en los países, a quien le interesa trabajar mucho si no disfrutara del fruto de su trabajo, el otro extremo el privatismo individualista tendrá la propiedad, pero solo interesa acumular no los disfruta, porque sólo se pueden disfrutar y los amamos de verdad si se comparten.

    La sociedad egoísta que busca el puro tener, esconde una crisis de propiedad, que se percibe en la desatención por la población, no nacen niños que sería la más sublime propiedad y no se aprovecha la fuerza y sabiduría de los mayores, el descuido progresivo de la verdadera educación, en la falta de entusiasmo por el trabajo en la empresa y por el desarrollo de las instituciones, no sé si lo habrán notado, pero la apatía es abrumadora no hay forma de mover a los ciudadanos a defender alguna causa más allá de lo que puedan hacer con un clic en una tecla, es lo más que se logra, por eso estamos como estamos.

    La crisis de propiedad afecta la seguridad ciudadana, si solo puedes cuidar lo que te pertenece mediante la violencia y con violencia te lo quitan, si no existe el respeto por la propiedad propia y ajena que se refiere a su esencia misma no a la cantidad de ella, así estamos.

    El verdadero sentido de la propiedad individual y social al mismo, tiempo busca necesariamente el equilibrio que si no hay amenaza la propiedad misma, círculo en el que estamos metidos siempre.

    La segunda función básica de la familia es la educación que más perjudicada no puede estar, entre otras cosas porque nos movemos por lo urgente y no por lo importante, y suena más importante conseguir el bienestar económico, hay muchas personas que efectivamente necesitan conseguir dinero para darles de comer a su familia o las medicinas o la renta, pero también vemos que a muchos les interesa más tener una pantalla grandota o tener datos en su teléfono para jugar o estar en el chisme y están muy ocupados para ocuparse en educar que en la familia es donde se da, no en otra parte, la escuela instruye sobre diversas materias y redondea la educación.

    Resulta que no hay verdadera educación fuera del diálogo afectuoso e inteligente y fuera del ejemplo, sobre todo educación moral es la que le toca a la familia, así la falta de verdadera familia provoca un defecto muy típico de hoy, -la practicidad- libros, audiovisuales, en Internet existe clases de cualquier cantidad de cosas que se quiera aprender, pero nos olvidamos de que con todo y que son ayudas necesarias y hasta obras de arte, nunca pueden sustituir a la vida, es decir el diálogo directo, particularmente en la educación moral, el resultado es que muchos saben cómo hacer las cosas, pero pocos obran bien moralmente, defecto agravado por los complejos y dificultades interiores que con frecuencia traen quienes han sido educados en ambientes sin el grado de afecto necesario y conveniente.

    El resultado es de personas que no son de fiar y resulta que ni la economía ni la política pueden desarrollarse en un medio y un ambiente social en donde falta la confianza y esto provoca la disminución de la libertad, el miedo no hace libres, ¿les suena algo de esto? Que hay veces que no se puede confiar ni en el cónyuge, si no se tomaron la molestia de hablar antes de todas las cosas importantes y conocer a las familias de cada uno y como se tratan entre ellos, capaz que uno va pensando “que me mantenga” y otro “que me atienda”.

    La casa debe ser el lugar de la confianza, del diálogo, no monólogo, del amor, y por eso el espacio por excelencia para la educación. Porque sin ella no hay libertad verdadera, pues la persona no sería dueña de sus recursos ni, sobre todo, de sí mismo, creo que lo repito cada semana -si no eres dueño de ti no puedes darte y amar es darte-. Además solo el que aprende a querer aprende a respetar la libertad del otro, pero se aprende a querer principal y fundamentalmente en la familia.

    Y la mejor manera de mostrar el amor no es tanto con chuchuluqueos sino con atención: a lo que me dice, lo que hace, lo que piensa, lo que desea, lo que le gusta, lo que no le gusta, lo que puede hacer, lo que no puede, de que otra manera podemos ayudar, sostener, empujar, si no sabemos esas cosas. Me falta la intimidad, pero ya no cabe será en la próxima.

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