Era 2008, cuando Adrián López Ortiz asumió la Dirección Ejecutiva de Noroeste Mazatlán. Tenía 27 años y entonces se pensó en inyectar ADN joven a la empresa.
   El reto era grande: apostar a la innovación digital como una mejor vía para llegar a los lectores. Y eso lo facilitaría sólo alguien de la nueva generación.
   Ese fue López Ortiz, el joven que como simple lector se metió en las entrañas de este periódico y hace un año llegó a la Dirección General del Grupo Editorial Noroeste con la propuesta de informar conforme a los tiempos modernos. Hoy tiene 33 años cumplidos.
   Sabía que con su arribo se daba un quiebre generacional al que estaba acostumbrado: en sus anteriores trabajos siempre había sido el de menor edad.
   "Yo llego el 16 de enero del 2008 a la Dirección Ejecutiva de Mazatlán por invitación de Manuel Clouthier, con quien me había reunido algunas ocasiones porque quería una opinión diferente de la visión sobre el periódico”, cuenta.
   “De ahí resultaron propuestas, incluso yo quería tener una columna, pero al mes ya estaba trabajando ahí. Lo más importante era ir formando
   en el camino una propuesta fresca, joven, era necesario que se apostara a la innovación digital y es difícil subirte al tema si tienes un obstáculo generacional".
   Noroeste, añade López Ortiz, tuvo la capacidad de abandonar el hábito anterior y romper la tradición para incluir el ADN joven, teniendo claro que hay tiempos y momentos para todos.
   En el tiempo que a él le ha tocado vivir, se ha propuesto darle un rumbo al periódico a través de una visión crítica que permita formar mejores ciudadanos y pugnar por un mejor Gobierno.
   Para ello se planteó una nueva gama de productos informativos como los suplementos Palestra y Astillero. También con Politicante, la pataforma web de Noroeste para el monitoreo legislativo.
   "Hemos propuesto un proyecto en tres partes; el primero es producir contenidos, darle a la gente lo que le apasiona, mueve comunidades, también acompañarlos, ser sus aliados a través de un periodismo crítico y darles formación y entretenimiento, no todo es periodismo duro.
   "Esto lo hemos hecho a pesar de que no han sido los mejores momentos en términos económicos, porque hacer periodismo independiente en
México tiene un precio y eso es es el precio de no contar con el visto bueno de los presupuestos oficiales de publicidad, tenemos que ser mucho mejores en la parte comercial", plantea.
   López Ortiz detalla que aun así, lo mejor está por llegar. Éste fue un año para estabilizar situaciones, sentar bases de capacitación y estructurales para ser el referente en el noroeste del País.
   "Para muchos sería la mejor de las noticias que Noroeste desaparece, y eso es entendible, porque somos incómodos, hacer periodismo incomoda, molesta y genera efectos en ciertos sectores de poder", señala.
   "Estamos celebrando 40 años y lo vamos a seguir haciendo, no nos alineamos, seguiremos firmes en el tema de ser un periódico libre e independiente, ejerciendo nuestra libertad de expresión".
   Lo peor, asegura López Ortiz, es no tener rumbo, y Noroeste lo tiene claro, porque no es sólo el papel impreso, sino una marca que le da a los ciudadanos un espacio para tener voz.

Azucena Manjarrez