Ohuira: una reserva amenazada por el influyentismo

Historia de la investigación

Una mañana de febrero, los reporteros Gabriela Soto y Francisco Cuamea , así como el fotógrafo Antonio Olazábal, viajaron en automóvil de Culiacán a Ahome, Sinaloa, el lugar del origen político del Gobernador Mario López Valdez y su grupo de amigos políticos y empresarios.

Rastreaban la historia de la construcción de un parque solar que pretende desarrollar la firma alemana Grupo Ayiko. Buscaban el sitio exacto en el que se instalarán las celdas fotovoltaicas.

Tomaron la carretera Los Mochis-Topolobampo, y 2 kilómetros antes de llegar al puerto, localizaron el Ejido Rosendo G. Castro, un pueblo pequeño, pobre y marginado.

Los reporteros y el fotógrafo se adentraron en las calles del pueblo. Y tras varias conversaciones, los pobladores dijeron desconocer que la planta solar se edificaría al lado de sus casas.

Lo que sí sabían es que, con los años, fueron vendiendo y expropiando las tierras ejidales que heredaron de sus padres. Los lugareños relacionaron esos movimientos inmobiliarios con el político priista Francisco Labastida Ochoa y sus amigos, incluido López Valdez.

También contaron que el empresario inmobiliario Rubén Benjamín Félix Hays, que entonces era candidato a la Alcaldía de Ahome por Nueva Alianza, compró las tierras ejidales en las que ahora se planea construir una de las fábricas de fertilizantes más grande de Latinoamérica.

Y acusaron que los lotes estaban dentro de una reserva natural, el Sitio Ramsar que es el sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira que, pese a las manifestaciones que emprendieron en su contra, el proyecto sigue vigente.

Después de platicar con los pobladores del Ejido Rosendo G. Castro, los periodistas descubrieron que la historia que buscaban es apenas un capítulo de la novela que hoy publican. El reto periodístico era enorme. ¿Cómo documentar la historia que contaban los ejidatarios?

A los reporteros le tomó cuatro meses encontrar las escrituras públicas, los títulos de propiedad, elaborar las solicitudes de información que permitieran obtener los oficios que elaboraron la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; la Secretaría de Energía; del Gobierno de Sinaloa y del Ayuntamiento de Ahome, que avalaban la construcción de la nave industrial. Se elaboraron bases de datos y se procesó la información para obtener patrones.

También entrevistaron a los ejidatarios, pescadores, actores políticos, biólogos, funcionarios, cronistas y abogados.

Y viajaron kilómetros y kilómetros en automóvil y autobuses a Ahome, Guasave y Mazatlán.

Después de recolectar cada pieza documental, las ensamblaron para armar la serie, Ohuira: una reserva amenazada por el influyentismo.

Al grupo de reporteros, fotógrafos, videografos, diseñadores web, y editores de Noroeste que participaron en este proyecto periodístico, decidieron dividir esta gran historia en cinco piezas periodísticas, o contarla en cinco capítulos, para que el lector pueda conocer cada una de las aristas en torno a la planta de amoniaco.

Estos enfoque son: el ambiental (parte1), el político (partes 2 y 3)y el social (parte 4 y 5).

Ohuira: una reserva amenazada por el influyentismo es un esfuerzo de Noroeste por realizar periodismo de investigación al servicio del colectivo social.

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