04
de noviembre
de 1852

Expulsan a un conde francés Eduardo Valadés

La mayoría de los franceses avecindados en México llegaron en las órdenes religiosas del período colonial, o como inmigrantes durante la intervención francesa. Otros más, en su mayoría de alcurnia, llegarían como parte de la “europeización” que pretendió Porfirio Díaz del país.

Un caso singular son los franceses que llegaron al noroeste del país, invitados para colonizar, enfrentar a los indios y explotar la minería. De entre ellos, destaca mencionar al conde De Raousset-Boulbon, quien fue invitado desde San Francisco para fundar la Compañía Restauradora de la Mina Arizona.

Gastón de Raousset-Boulbon fue peculiar en varios sentidos. Miembro de una aristocracia francesa rápidamente empobrecida, viaja por el mundo en intentos ufanos de recuperar su fortuna. Se embarca primero a Argelia, donde se vuelve un teórico del colonialismo, luego va a Colombia, donde desprecia todo lo hispanoamericano, a San Francisco, y sin ninguna experiencia en minas se le pide de favor que acepte 30 mil pesos de fondos del gobierno mexicano, la autoridad sobre 250 franceses, y la mitad del terreno y de las ganancias de oro y plata de explotación de la mina.

El conde acepta y viaja en mayo de 1852 a Sonora con un par de centenares de hombres fuertemente armados. Demasiado armados. El general Miguel Blanco toma cartas en el asunto y advierte al francés que de continuar su intifada por el país será atacado. Raousset-Boulbon reacciona tomando el pueblo de Saric, el 14 de octubre la ciudad de Hermosillo, obligando a Blanco a evacuar y clamando la independencia de Sonora y el inicio de una Revolución.

El conde fue declarado filibustero, o pirata, con lo que se desconocía su nacionalidad francesa y podía ser atacado sin que eso implicara un conflicto diplomático. Por su parte, el francés se llamaba a sí mismo y a sus hombres “apóstoles de la civilización”, libertadores de la opresión. Quiso formar alianza con Mariano Paredes y Manuel María Gándara, caudillos sonorenses, pero ambos le rehusaron audiencia.

El conde no era afortunado. Su ejército sufre un ataque de disentería y gravemente enfermo es trasladado a Guaymas, donde lo esperaba el general Blanco. El francés entonces pidió tregua y se reunió con el general Blanco, a quien le expuso los malentendidos —de por qué había atacado flagrantemente a los mexicanos, su milicia y sus instituciones, con su propio dinero—, y fue llevado a Mazatlán el 4 de noviembre de 1852 de donde sería exiliado a San Francisco.

Mas no sería el final de la historia de Raousset-Boulbon en México. Cuando Santa Anna volvió al poder, solicitó la llegada de franceses a Sonora, quienes a cambio de salario y tierras habrían de combatir a apaches y filibusteros. El conde aprovechó el llamado y convocó a sus seguidores a que tomaran la palabra del presidente.

En total, unos 400 franceses corrompidos por Raousset-Boulbon acudieron a México y lo esperaron en Guaymas. Las intenciones del conde fueron tan abiertas, que en Mazatlán, en marzo de 1853, se hicieron públicos varios documentos que confirmaban el proyecto de invasión, que sería más de un año más tarde. Desde entonces fue encomendado para enfrentarlo el general Juan Francisco Traconis.

El acontecimiento culminaría con la Batalla de Guaymas, el 13 de julio de 1854. El triunfo de los mexicanos, comandados por José María Yáñez, llevó a juicio al filibustero francés, quien fue condenado a muerte y fusilado el 12 de agosto de 1854.