Diques vigentes

DUEÑEZ* EMPRESARIA
    Al encontrar grandes jugadas estratégicas, y más cuando empiezan a funcionar, nos creemos que por un tiempo no necesitamos cambiar.
    El Dique de Crecimiento, como instrumento de gestión de la Dueñez, es una poderosa herramienta para lidiar con la inercia empresarial. Esta es tal vez la enfermedad más grave que viven todos los negocios

    Hemos llamado Dique de Crecimiento a la oportunidad de cambio más relevante que podamos visualizar en nuestro negocio en cada momento. Con esta herramienta hemos ayudado a transformar la trayectoria de miles de empresas a lo largo de más de tres décadas.

    Ahora que hemos iniciado nuestro servicio de Círculo de Dueños, una propuesta virtual para acompañar a los empresarios en sus procesos de crecimiento, volvemos a confiar en nuestra metodología como camino para detonar la creación de valor de sus compañías.

    El Dique de Crecimiento, como instrumento de gestión de la Dueñez, es una poderosa herramienta para lidiar con la inercia empresarial. Esta es tal vez la enfermedad más grave que viven todos los negocios.

    La inercia ocurre en el mercado cuando nos desenfocamos de nuestras mejores oportunidades. En la organización, cuando desaprovechamos nuestra gente más talentosa y no aprendemos a trabajar como equipo. En la operación, cuando toleramos escondites de improductividad y propiciamos rendimientos mediocres.

    La inercia es nuestro principal destructor de valor. Nos engaña y se disfraza de costo de oportunidad, que no lo sabemos medir.

    Los diques de crecimiento pueden mirarse siempre como amenaza o como oportunidad. Su superación o aprovechamiento se convierten en potentes detonadores de valor. Para ellos se requiere concentrar nuestra atención y energía en resolverlos. Podemos manejar simultáneamente solo 3 o 4 de ellos. Si intentamos definir como prioridad un gran número de ellos, diluiremos nuestras energías en demasiados frentes y probablemente no lograremos mayor cosa.

    Después de analizar nuestra realidad y escanear nuestras posibilidades, el proceso crítico es el de la elección de los diques, que no debe requerir mucho tiempo ni demasiado estudio. La intuición aquí juega un papel importante. Los criterios para escogerlos son claros: los más viables y relevantes. Es decir, los que más valor generen y que podamos realizar más efectivamente.

    Es por estas razones que a la hora de buscar y evaluar nuestros diques hemos de mirar hacia arriba, en grande, sin miedo, con sana ambición. No hay que tirarle a resolver problemitas que tenemos o pequeñas mejoras en nuestro desempeño. Se trata de encontrar grandes jugadas que pongan a nuestra empresa en otra posición.

    Al mismo tiempo, no debemos perder piso ni realismo. El enfoque debe ser muy pragmático y aterrizado. Al elegir un dique ya estamos visualizando los cambios que tendremos que llevar a cabo para convertirlo en un brinco significativo hacia arriba.

    Muchas veces observamos que al pedirle a los empresarios que elijan sus diques priorizando su relevancia, terminan escogiendo medidas de mejora continua, casi siempre con el propósito de optimizar sus procesos o alguna fórmula de negocio existente. Los mejores resultados generalmente se obtienen cuando ellos logran pensar de manera discontinua, procurando jugadas disruptivas que realmente hagan la diferencia.

    Cuando volvemos a ayudar a una familia empresaria a salir de periodos de estancamiento, frecuentemente algún socio o directivo nos dice: “ya hicimos ese ejercicio hace años”. Siempre les contestamos: “y sus diques, ¿siguen vigentes?”.

    La inercia es perversa, es dominante, es incansable. Puede envolver a cualquiera. Es capaz de desmantelar todo esfuerzo de innovación, o de anular toda pretensión de transformación. Entra por el sendero del éxito y no cesa de tratar de convencernos que todo marcha bien.

    Hemos ayudado a empresarios que trabajan con esmero para tener siempre diques de crecimiento vigentes. No permiten que la inercia se los vuelva a comer. No es un ejercicio de una sola ocasión. Es la médula del quehacer de quienes comparten el rol de dueño.

    No dejemos que los éxitos nos sonsaquen, que los logros nos exhorten a mantenernos sin evolucionar. Necesitamos reencontrarnos con diques de crecimiento vigentes que actualicen nuestra capacidad de renovación.

    Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

    * “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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