EU suspende exportación de ganado a México por gusano barrenador; cinco casos ya en su territorio
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), a través del Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS), ordenó la suspensión inmediata de todas sus exportaciones de ganado vivo y animales en general hacia México, luego de que se confirmaran cinco casos del parásito conocido como gusano barrenador del ganado (GBG) en territorio estadounidense. La medida, que entró en vigor de forma inmediata, paraliza el comercio bilateral pecuario en ambas direcciones.
La restricción no se limita a bovinos destinados a la reproducción o al sacrificio. El veto abarca también equinos, ovinos, caprinos, rumiantes silvestres, cerdos de cría y, adicionalmente, animales de compañía y de ornato, como perros, hurones y aves comerciales.
Los cinco casos confirmados se distribuyen entre Texas y Nuevo México. El primero se detectó el 3 de junio de 2026 en el condado de Zavala, Texas. A éste le siguió un segundo caso en un ternero de un mes en el mismo condado de Zavala, a tan sólo nueve kilómetros del sitio del primer brote. Posteriormente, se identificaron nuevos focos en un predio ganadero del condado de La Salle y en una cabra del condado de Gillespie, ambos en Texas. El quinto caso correspondió a un perro en el condado de Lea, Nuevo México —a unos 980 kilómetros del primer brote en Texas—, cuyo rastreo epidemiológico apuntó inicialmente a territorio texano, pero cuya ubicación fue reclasificada como el primer caso confirmado en ese estado.
El USDA inició una investigación epidemiológica para mapear la ruta de transmisión del insecto. Una de las principales hipótesis señala que el canino afectado en Nuevo México estuvo en suelo mexicano antes de ingresar a EU, factor que habría detonado el contagio en esa región.
La medida estadounidense se suma a la suspensión previa de importaciones de ganado mexicano hacia EU, decretada desde noviembre de 2024 tras la detección del primer caso de GBG en México. Desde entonces y hasta la fecha, el país acumula más de 28 mil casos, con la especie bovina como la más afectada, sumando 17 mil 531 reportes. En la actualidad se registran mil 903 casos activos en México, de los cuales 639 corresponden a la especie canina y 12 a felinos, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
El Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA) advirtió que la inmovilización de cargamentos fronterizos amenaza con mermar el abasto de materia prima en las plantas de sacrificio mexicanas, lo que podría generar distorsiones de precios en la cadena pecuaria nacional. La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) estimó que el cierre prolongado ha afectado entre 1.2 y 1.5 millones de cabezas anuales que no se exportan, con presión a la baja sobre los precios del ganado mexicano.
La CNOG subrayó que el GBG no se transmite a través de la carne y no representa riesgo para la inocuidad alimentaria ni para el consumidor. La organización propuso retomar una reapertura gradual y basada en riesgo, iniciando por el corredor Sonora-Arizona —específicamente el cruce Agua Prieta-Douglas—, identificado por el USDA como el de menor riesgo, para avanzar posteriormente hacia un programa piloto en otros estados exportadores de ganado.
En respuesta a la crisis, el presidente Donald Trump nombró a John Bellinger como Asesor Principal para la Preparación ante la Plaga del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo, según anunció Brooke L. Rollins, titular del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Bellinger, ganadero texano con vínculos en la industria de la seguridad alimentaria y miembro del Consejo de Regentes de la Universidad Texas A&M, asumirá la coordinación del esfuerzo técnico y la exploración de tecnologías disponibles para combatir la plaga.
El combate al GBG descansa fundamentalmente en la técnica del insecto estéril, que consiste en liberar machos esterilizados por radiación para que se crucen con hembras silvestres y reduzcan gradualmente la población del parásito. Sin embargo, la eficacia de este método es de sólo el 1.7%, lo que exige volúmenes masivos: EU estima necesarios 500 millones de especímenes por semana, frente a una capacidad productiva actual de apenas 100 millones semanales. La única planta en operación es la del USDA en Panamá. Dos instalaciones adicionales están en construcción: una en Chiapas —con una inversión de 21 millones de dólares aportados por EU, equivalente al 41% del total— y otra en Texas, en la que la Unión Americana invirtió 750 millones de dólares. Ambas tendrían capacidad de 100 millones de insectos por semana, y se proyecta que la meta de producción requerida se alcance hasta noviembre de 2027, con la inauguración de la planta texana.
En tanto, en Nuevo León se detectó un problema de subregistro: ganaderos evitan notificar casos al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) por temor a sanciones y cuarentenas que, según las autoridades, no se aplican. Noel Ramírez, presidente de la Unión Ganadera Regional de Nuevo León (UGRNL), advirtió que este subregistro puede provocar que el estado quede fuera de las zonas prioritarias de dispersión de moscas estériles, agravando la situación local. Las autoridades estatales indicaron que las omisiones de reporte sí podrían derivar en clausuras, suspensión de funciones y consecuencias penales.
La reactivación del comercio pecuario fronterizo dependerá de las evaluaciones de riesgo que emita el Gobierno de México y de los acuerdos de control mutuo que logren concretar las agencias sanitarias de ambas naciones a través de los canales de diplomacia binacional.