Carnaval, cobertura de identidad cultural

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    En un proceso tan complejo como la impresión de un periódico diario, suele haber riesgos técnicos siempre, pero en estos últimos años se conjuga con que el imprimir periódicos diariamente es una labor casi en proceso de extinción en el mundo, lo que implica que los arreglos, piezas, refacciones, incluso los técnicos expertos, no están tan disponibles como en otros tiempos, y esto dificulta aún más las reparaciones de manera rápida y eficiente.

    Hablando de eventos locales, como lo que hablábamos hace una semana, nos viene a la mente que hay pocos eventos hiperlocales que al mismo tiempo tengan una proyección estatal, nacional e internacional.

    Nos referimos en este caso al Carnaval de Mazatlán, un evento como pocos que está a punto de llegar la semana próxima, pero que en realidad ya está aquí desde hace semanas por los sucesos que lo preceden, como el lanzamiento de candidatas y candidatos, las manifestaciones y las elecciones de monarcas, así como premios aledaños.

    Y queremos abordar esta cobertura no solo por lo que implica en importancia y movilización, sino porque a veces despierta como sensaciones encontradas, pues mientras a los mazatlecos en general les interesa sobremanera (y así lo reflejan las cifras de lectoría en el sitio y redes sociales), tanto si están dentro como si están fuera de Mazatlán, siempre surgen por ahí comentarios en las redes minimizando la trascendencia o importancia de tal evento y por lo tanto de tal cobertura.

    Es decir, por ejemplo, para los porteños en general la elección de las reinas es sumamente atractivo y le interesa seguir a las candidatas desde las campañas, las manifestaciones y, por supuesto, el día de la elección en sí.

    Pero a algunos lectores, locales o foráneos más que nada, puede parecerles excesiva la cobertura que se le da o lo que se destaca tal información.

    Y aunque efectivamente podríamos pensar que en estricto sentido es un suceso tal vez sin trascendencia en medio de un sinfín de información de mucho impacto para la población, incluso tragedias y afectaciones, lo cierto es que en el periodismo se marca como noticia no solo lo negativo y lo que rompe el status quo, sino lo que entretiene, lo que genera conversación, lo utilitario y lo que involucra a toda una comunidad o a una gran cantidad de gente.

    Y es aquí donde entra la cobertura de Carnaval, pues es precisamente un evento que involucra todo lo anterior. De hecho abarca prácticamente todas las secciones del periódico, pero finalmente no deja de ser periodismo cultural en términos generales, que aunque es un género poco abordado y casi siempre se piensa en términos de teatro, ópera o coberturas por el estilo, el periodismo cultural es como lo define la reportera cultural Indhira Suero Acosta, en un artículo publicado por el International Center for Journalists (IJNet):

    “El periodismo cultural es la variante que registra, documenta, resalta y hace visible aquellas manifestaciones que nos hacen ser quiénes somos como sociedad. El periodismo cultural puede abarcar desde los aspectos financieros de la gestión, producción y consumo de productos culturales, hasta la influencia de la identidad cultural en el desarrollo de políticas públicas”.

    Y eso es precisamente el Carnaval, un evento identitario que siendo eminentemente mazatleco, trasciende al estado y a otras entidades por el interés que tiene la gente por asistir a sus conciertos, a sus desfiles y en sí a sus celebraciones, entonces atrae turismo sinaloense y de otros estados, lo que implica una movilización importante de personas en el puerto, así como un impacto económico para empresas y negocios de la localidad.

    A mucho culiacanense, por ejemplo, le interesa asistir al evento y así lo hace, pero también es así con gente de la región en general, por lo que ahí destaca su interés regional y nacional.

    Por supuesto que periodísticamente ni siquiera se requiere una explicación de por qué dar cobertura intensiva a un evento que reúne a miles de personas, pero nos gusta hacerlo por algo más que eso. Por identidad, por cultura, por pertenencia.

    Fallas técnicas

    Esta semana que pasó sufrimos unas fallas técnicas que impactaron a nuestros suscriptores y lectores del ejemplar impreso.

    En un proceso tan complejo como la impresión de un periódico diario, suele haber riesgos técnicos siempre, pero en estos últimos años se conjuga con que el imprimir periódicos diariamente es una labor casi en proceso de extinción en el mundo, lo que implica que los arreglos, piezas, refacciones, incluso los técnicos expertos, no están tan disponibles como en otros tiempos, y esto dificulta aún más las reparaciones de manera rápida y eficiente.

    Y es que estamos conscientes que, aún cuando tengamos la edición impresa montada a diario en el sitio de Noroeste.com y en la app, para miles de nuestros lectores y suscriptores es esencial el recibir el periódico de manera física para hojearlo, leerlo y disfrutarlo de la manera tradicional.

    Con ellos nos disculpamos por las fallas en la entrega esta semana y por la calidad del producto impreso. Estamos trabajando de lleno en minimizar las afectaciones.

    Muchas gracias por su paciencia y su lealtad.

    Hablando de eventos locales, como lo que hablábamos hace una semana, nos viene a la mente que hay pocos eventos hiperlocales que al mismo tiempo tengan una proyección estatal, nacional e internacional.

    Nos referimos en este caso al Carnaval de Mazatlán, un evento como pocos que está a punto de llegar la semana próxima, pero que en realidad ya está aquí desde hace semanas por los sucesos que lo preceden, como el lanzamiento de candidatas y candidatos, las manifestaciones y las elecciones de monarcas, así como premios aledaños.

    Y queremos abordar esta cobertura no solo por lo que implica en importancia y movilización, sino porque a veces despierta como sensaciones encontradas, pues mientras a los mazatlecos en general les interesa sobremanera (y así lo reflejan las cifras de lectoría en el sitio y redes sociales), tanto si están dentro como si están fuera de Mazatlán, siempre surgen por ahí comentarios en las redes minimizando la trascendencia o importancia de tal evento y por lo tanto de tal cobertura.

    Es decir, por ejemplo, para los porteños en general la elección de las reinas es sumamente atractivo y le interesa seguir a las candidatas desde las campañas, las manifestaciones y, por supuesto, el día de la elección en sí.

    Pero a algunos lectores, locales o foráneos más que nada, puede parecerles excesiva la cobertura que se le da o lo que se destaca tal información.

    Y aunque efectivamente podríamos pensar que en estricto sentido es un suceso tal vez sin trascendencia en medio de un sinfín de información de mucho impacto para la población, incluso tragedias y afectaciones, lo cierto es que en el periodismo se marca como noticia no solo lo negativo y lo que rompe el status quo, sino lo que entretiene, lo que genera conversación, lo utilitario y lo que involucra a toda una comunidad o a una gran cantidad de gente.

    Y es aquí donde entra la cobertura de Carnaval, pues es precisamente un evento que involucra todo lo anterior. De hecho abarca prácticamente todas las secciones del periódico, pero finalmente no deja de ser periodismo cultural en términos generales, que aunque es un género poco abordado y casi siempre se piensa en términos de teatro, ópera o coberturas por el estilo, el periodismo cultural es como lo define la reportera cultural Indhira Suero Acosta, en un artículo publicado por el International Center for Journalists (IJNet):

    “El periodismo cultural es la variante que registra, documenta, resalta y hace visible aquellas manifestaciones que nos hacen ser quiénes somos como sociedad. El periodismo cultural puede abarcar desde los aspectos financieros de la gestión, producción y consumo de productos culturales, hasta la influencia de la identidad cultural en el desarrollo de políticas públicas”.

    Y eso es precisamente el Carnaval, un evento identitario que siendo eminentemente mazatleco, trasciende al estado y a otras entidades por el interés que tiene la gente por asistir a sus conciertos, a sus desfiles y en sí a sus celebraciones, entonces atrae turismo sinaloense y de otros estados, lo que implica una movilización importante de personas en el puerto, así como un impacto económico para empresas y negocios de la localidad.

    A mucho culiacanense, por ejemplo, le interesa asistir al evento y así lo hace, pero también es así con gente de la región en general, por lo que ahí destaca su interés regional y nacional.

    Por supuesto que periodísticamente ni siquiera se requiere una explicación de por qué dar cobertura intensiva a un evento que reúne a miles de personas, pero nos gusta hacerlo por algo más que eso. Por identidad, por cultura, por pertenencia.

    Fallas técnicas

    Esta semana que pasó sufrimos unas fallas técnicas que impactaron a nuestros suscriptores y lectores del ejemplar impreso.

    En un proceso tan complejo como la impresión de un periódico diario, suele haber riesgos técnicos siempre, pero en estos últimos años se conjuga con que el imprimir periódicos diariamente es una labor casi en proceso de extinción en el mundo, lo que implica que los arreglos, piezas, refacciones, incluso los técnicos expertos, no están tan disponibles como en otros tiempos, y esto dificulta aún más las reparaciones de manera rápida y eficiente.

    Y es que estamos conscientes que, aún cuando tengamos la edición impresa montada a diario en el sitio de Noroeste.com y en la app, para miles de nuestros lectores y suscriptores es esencial el recibir el periódico de manera física para hojearlo, leerlo y disfrutarlo de la manera tradicional.

    Con ellos nos disculpamos por las fallas en la entrega esta semana y por la calidad del producto impreso. Estamos trabajando de lleno en minimizar las afectaciones.

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