Pensar en impreso, pensar digital: La pequeña gran diferencia

    Y sí, tenemos la riqueza del impreso y el reto de lo digital, y eso nos hace trabajar mucho todos los días para satisfacer ambos tipos de lectores. ¿Lo estamos logrando? Estamos convencidos que sí, que vamos en el camino correcto.

    Cuando se es un medio de comunicación no audiovisual con más de 30 ó 40 años, como nosotros, que este año cumplimos 48, obviamente nacimos como medio impreso, como periódico... la tinta está en nuestro ADN.

    Pero si, como nosotros, aún se está en boga, eso significa que forzosamente hemos tenido que introducirnos desde hace más de una década en el ambiente digital, en la internet, el tiempo real, las redes sociales, las plataformas audiovisuales, aún sin ser radio o televisión.

    Hemos evolucionado, hemos transitado de un mundo a otro, hemos pasado de una realidad a otra de manera vertiginosa... las circunstancias, las condiciones, han cambiado, han mutado en tiempo récord, trayendo retos que hace unos 10 ó 15 años ni siquiera imaginábamos.

    Tenemos elementos, números, resultados, de que vamos avanzando, estamos aprendiendo, sí, pero vamos lento, o más bien no tan rápido como quisiéramos o como económicamente necesitamos, pero ahí vamos.

    Para lograr esto, o para tratar de avanzar en esta nueva realidad, de manera constante hacemos adecuaciones, ajustamos nuestros procesos, probamos nuevas formas de hacer las cosas, nos capacitamos, aprendemos...

    No es sencillo, pero todos los días lo intentamos.

    Al haber nacido como periódico impreso y contar con periodistas muy experimentados, hace que en general la mayor parte de nosotros seamos novatos en cuanto a lo digital.

    Afortunadamente aún en los ambientes digitales el contenido sigue siendo el rey, y ese lo sabemos hacer de sobra, sin embargo, todos los días nuestro reto es plasmar esos contenidos no solo en el ejemplar impreso, sino en las plataformas digitales.

    De hecho, los temas se piensan diferente desde su concepción, pese a que pudiera pensarse que es lo mismo. Y aunque el contenido que se va a generar sea casi lo mismo en cualquier plataforma, siempre hay detalles diferentes desde su planeación incluso, dependiendo de si va a ser texto para periódico impreso, o para video, o para redes sociales, en fin, el detalle fino cuenta mucho para adaptarlo desde su origen a cómo se va a presentar en la plataforma final.

    Por eso, podría decirse, que actualmente somos una amalgama de experiencia en el hacer el ejemplar impreso, pero novatos o aprendices en el quehacer digital.

    Estos días, por ejemplo, contratamos un nuevo coordinador de información, en este caso para Culiacán, y es la primera vez que es una persona que no tiene experiencia en el periódico impreso, y no la va a tener con nosotros, porque su función va a estar completamente enfocada a producir contenidos para el sitio web.

    Contenidos que por supuesto, por añadidura, llegarán hasta el ejemplar impreso de manera natural, pero que ya serán otros editores los que los adapten, reediten y pongan en página.

    Pero esta sería la primera vez para nosotros que uno de los puestos clave de la Redacción lo ocupará alguien, por decir, “ajeno” al print.

    Y es que nuestros editores actuales y coordinadores de información, todos, provenimos del impreso. Es decir, tenemos tantos años en esto que aprendimos periodismo haciendo periódico impreso, y aunque en al menos la última década nos hemos sumergido en el mundo digital, como ya lo dijimos, no dejamos de cargar con el peso del impreso.

    Y esto se nota en que, por ejemplo, batallamos para dejar de pensar en solo texto-foto, y aplicar a nuestro cerebro en pensar audiovisual. Lo hacemos, tratamos de hacerlo, nos obligamos, pero no es tan sencillo.

    El peso del impreso es fuerte, lo seguimos cargando, lo traemos, como también ya dijimos, en nuestro ADN, y como noche a noche tenemos que hacer un ejemplar impreso, pase lo que pase, este rigor nos sigue marcando, para bien y para mal, en nuestro proceso operativo diario.

    No tenemos, por ejemplo, una área editorial, o periodística o de redacción para web y otra para impreso, no, el equipo es el mismo, aunque obviamente hay equipos enfocados a una y otra cosa, pero en términos generales casi todos hacemos ambas cosas: lo impreso y lo digital.

    Esto hace doblemente difícil nuestra tarea diaria, porque tenemos que hacer un ejemplar impreso diario pero antes que eso tenemos que generar y plasmar información en el sitio web, y las redes sociales casi casi con el mismo personal.

    Por eso estás últimas semanas hemos aplicado una vez más una reestructuración editorial que buscamos nos ayude a afianzar nuestros procesos y nuestro control de calidad para entregarle a los lectores y a la audiencia cada día, o más bien cada hora, información trascendente presentada de la manera más óptima, independientemente de la plataforma en que nos toque hacerlo: digital y/o impresa.

    Y sí, tenemos la riqueza del impreso y el reto de lo digital, y eso nos hace trabajar mucho todos los días para satisfacer ambos tipos de lectores. ¿Lo estamos logrando? Estamos convencidos que sí, que vamos en el camino correcto.

    Disculpa por error

    Como casi cada domingo, ya deberíamos instaurarla, va nuestra disculpa semanal, por errores cometidos en nuestras ediciones.

    Pero va en especial una para nuestro colaborador Alejandro Sicairos, porque en su artículo Observatorio de este viernes 24, por un descuido de edición, no detectamos que el corrector ortográfico nos cambió una palabra de una de los encabezados dentro de su artículo, poniendo la palabra transexual en lugar de la palabra original que el articulista escribió y que era transexenal.

    Por supuesto, ni se diga, va una disculpa más grande para el personaje ahí señalado en el texto.

    Corregimos la equivocación en la edición digital, pero, el rigor del impreso, como siempre, hizo que el error se quede para la posteridad en nuestras páginas.

    La disculpa, por supuesto, la extendemos para ustedes, nuestros lectores.

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