Contra el calor

    En diferentes ciudades, el clamor general es que cada vez se resiente más el calor y una de las razones, aparte de las atribuidas al aceleramiento del cambio climático, es que las ciudades y algunas comunidades han visto reducidos sus espacios verdes y sus árboles.

    Si en algo ha fallado el desarrollo urbano de las ciudades, como ocurre en varias partes de Sinaloa, es que se ha privilegiado el concreto sobre las áreas verdes.

    Sí, hablar de kilómetros de concreto vaciado en las calles es más rentable porque implican millones de pesos para hacer las obras, pero poco se destaca, y poco se hace, sobre la generación de espacios que ayuden a contrarrestar lo que hoy significan los espacios urbanos.

    Durante mucho tiempo, ha sido una práctica común que cuando se introduce la pavimentación en una vialidad, se tiran árboles para poder adecuarse al diseño que se tiene sobre calles y banquetas, y eso, aunque aparentemente representa una comodidad para quienes transitan por esas calles, a la larga ha sido contraproducente.

    Sí, el concreto hidráulico, la frase que gusta usar quienes gobiernan, ha ocasionado que las calles de ciudades y comunidades, se hayan hecho más calientes y eso eleva las temperaturas.

    Sí, por eso, en diferentes ciudades, el clamor general es que cada vez se resiente más el calor y una de las razones, aparte de las atribuidas al aceleramiento del cambio climático, es que las ciudades y algunas comunidades, han visto reducidos sus espacios verdes y sus árboles.

    No hay otra manera que contrarrestar los efectos de las altas temperaturas que con más vegetación y hasta hoy, no hay una iniciativa bien canalizada que permita que las calles hoy vuelvan a estar con plantas.

    Y mientras el concreto se convierte en una acción concreta del discurso público, la promesa de más árboles, más plantas y más áreas verdes es una que se queda solo en los papeles.

    Es complicado esperar a que quienes tienen la decisión de implementar una política pública vuelvan a lo básico, la de procurar que el calor intenso como el de Sinaloa se resienta menos.

    Por eso, deben promoverse iniciativas particulares, en las que cada familia se haga responsable de la comodidad que haya para los suyos. Tal vez en el corto plazo eso permita quitarle algunos grados a esa sensación térmica a la que el cuerpo aún se resiste habituarse.

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