La ciudadanía cumple

    La jornada electoral permitió, una vez más, demostrar la valiosa participación de la ciudadanía, el impecable trabajo del Instituto Nacional Electoral y el de miles de agentes de rescate, seguridad y logística que permitieron que se llevara a cabo la elección más grande de la historia de México.

    Ninguna elección de esta envergadura está carente de errores, problemas, conflictos o incidentes inesperados, pero aún así la jornada transcurrió, en general, en condiciones de tranquilidad y eficiencia.

    Las casillas especiales volvieron a ser el epicentro de la confusión y el descontento, sobre todo cuando muchos visitantes se daban cuenta que no podrían votar si sus estados de origen no formaban parte de la primera circunscripción, a la que pertenece Sinaloa.

    La violencia, protagonista principal durante la etapa de las campañas, regresó a escena y provocó ataques en estados como Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Estado de México.

    En Sinaloa se registraron algunos problemas de inseguridad, como la declinación de la candidata del PRI a la alcaldía de Badiraguato, el robo de urnas en Los Mochis y la agresión a taxistas en Mazatlán como lo más preocupante.

    En el resto de Sinaloa, la violencia se mantuvo siempre como una sombra apenas contenida por el desfile de miles de elementos de seguridad, vehículos blindados y centenares de patrullas.

    Los ciudadanos asistimos a una elección que podría ser el inicio de una época donde la delincuencia organizada decidió asistir a las urnas o el inicio de la lucha en contra de los factores negativos que empañan una elección.

    Ojalá que entendamos que no puede haber democracia en un entorno violento y junto con nuestras autoridades recuperemos el México donde teníamos la capacidad de elegir nuestro propio destino.