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Historia clínica de un doctor
El rosarense relata su formación médica en la UNAM, cómo completó la carrera en Cuba, sus días de prisión en Chile, y su contribución al desarrollo de la Escuela de Medicina de la UAS y la Coordinación del Hospital Civil
Martín González
18/08/2010 | 00:00 AM
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CULIACÁN.- La formación socialista de Rafael Valdez Aguilar acabó siendo, en un momento dado de su vida, su peor enemigo: prisionero en Chile durante el golpe de Estado en 1973 y extraño en su propia tierra.
Una situación económica difícil durante su segundo año de estudios en la Facultad de Medicina de la UNAM, lo empujó a postularse por una de las mil becas que el Gobierno de Cuba ofreció en México a principio de los 60.
El consultorio de Valdez Aguilar en la Coordinación Universitaria del Hospital Civil es sencillo. Apenas dos sillas, un escritorio y una camilla para la consulta. La luz es generosa. El doctor habla, y en su habla quedan restos muy marcados de la isla de los Castro. De Fidel y de Raúl.
"Me fui a estudiar a la Facultad de Medicina de la UNAM en 1960, ahí cursé dos años.Tenía una situación económica muy difícil. Vino la Revolución cubana y el Gobierno de Cuba ofreció mil becas para estudiantes. Postulé y quedé. Completé la carrera de medicina en Cuba y ahí hice la especialidad en medicina interna", relata.
La situación político-social en México a finales de los 60 era grave y los estudiantes formados en países socialistas eran considerados como sospechosos, subversivos. No regresó al país.
Una oportunidad laboral lo condujo a Chile, donde revalidó su título de médico, proceso que lo llevó año y medio, y comenzó la subespecialidad de neumología.
Eran los tiempos en los que se fraguaba el golpe de Estado de Augusto Pinochet contra Salvador Allende.
"Cuando el golpe militar de Pinochet el 12 de septiembre de 1973 yo estaba trabajando en el norte de Chile, en El Salvador, provincia de Acatama. Era jefe del servicio de medicina interna del Hospital del Cobre", rememora.
Durante el golpe militar, dice, el régimen de Pinochet hizo lo que toda dictadura hace: reprimió a los partidos de oposición y detuvo a dirigentes políticos y sindicales.
"Caí preso. El caso mío era porque había estudiado en Cuba y aparecía ante ellos como subversivo. Estuve preso algunos meses y luego me soltaron por intervención de la ONU", relata.
Cuando regresó a México en 1974, a la edad de Cristo, era un extraño en su propia tierra. En Sinaloa no encontró a nadie. Ni amistades ni posibilidades de ejercer. Se fue a la Ciudad de México donde trabajó en una escuela de medicina en Nezahualcóyotl.
Un año después fue contratado como subdirector y a los meses como director del Hospital Universitario de Puebla.
"Quería venirme a Sinaloa y poco a poco encontré amigos. Algunos médicos. Fui entablando relaciones. La escuela de Medicina (de la UAS) estaba naciendo, necesitaban maestros y yo me vine", recuerda el sinaloense nacido el 13 de abril de 1940 en El Rosario.
El repudio de la sociedad médica de esa época por la apertura de la escuela le cerraron los campos clínicos a la naciente institución. Por gestiones suyas, cuenta, el Hospital Universitario de Puebla les abrió campos clínicos a sus estudiantes.
Una vez establecido en la Escuela de Medicina, el también escritor y primer Defensor del Lector de Noroeste, fundó la Coordinación Universitaria del Hospital Civil de Culiacán, al cual se fueron "metiendo" ante el descuido de las autoridades gubernamentales.
"Cuando vino Gobierno ya estaba metida la UAS (en el HCC). Entonces se necesitaba formalizar esto y fundamos la Coordinación Universitaria...".

"Ser médico es una forma de vida, uno es médico no solamente cuando trabaja aquí, sino en cualquier momento, en la noche, en vacaciones. Te cae gente y no puedes negarte, porque eres médico"

Rafael Valdez Aguilar
Médico neumólogo 
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