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Firmas
Periodismo, ética y seguridad
Patricia Figueroa
29/09/2010 | 00:00 AM
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El periodismo, aun cuando tenga su base más pura en la búsqueda y expresión de la verdad y de los hechos que impactan a una sociedad, se vive con matices muy diferentes en cada país: así, vemos a la prensa italiana en franca decadencia concentrada en las manos de Berlusconi; en Venezuela, el presidente Chávez, ama los medios oficialistas y ataca la prensa libre; en Francia, el presidente Sarkozy, como muchos mandatarios, se ha dejado seducir, según denuncia de Le Monde, por la idea de controlar a los periodistas a través del espionaje; en Cuba, se continúa con la represión del pensamiento y la palabra, dándose incluso casos de periodistas en huelga de hambre exigiendo libre acceso a Internet; en Estados Unidos, la prensa se está transformando peligrosamente en lectura light, con la salvedad de que sus periodistas tienen, por mucho, mejores sueldos que los de otros países.
En México el periodismo mexicano está siendo sometido a sus más grandes presiones a partir de la guerra entre el gobierno federal y los cárteles del narcotráfico. Ahí, casi sólo, en medio de la tormenta y el fuego cruzado, se encuentra un periodismo que si bien no está totalmente a la deriva, se encuentra con varias amarras rotas recuperándose de un golpe tras otro; sin embargo, existen instituciones que se están comprometiendo con la capacitación y la unión del gremio a partir de encuentros entre colegas de diferentes partes del país y del mundo.
Una de estas instituciones es el Centro de Periodismo Digital que en conjunto con la Universidad de Guadalajara y la Embajada de los Estados Unidos en México, reunió en la Ciudad de México, los pasados 24 y 25 de septiembre a 14 periodistas de todo el país –entre los cuales tuve la oportunidad de contarme, junto con mi colega José Manuel Salas, de este prestigiado diario, Noroeste-.
Así como en el mundo el periodismo tiene sus diferentes matices, en nuestro país no es lo mismo cubrir una nota de seguridad en Morelia, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, o Culiacán. Hoy, el mapeo de la delincuencia organizada ha transformado también la forma de hacer periodismo en cada región y ante esta realidad, la urgencia gana de nuevo para establecer protocolos de seguridad que disminuyan el riesgo de que un periodista sea asesinado por ejercer su profesión. En su charla al cierre del curso de Cobertura Segura, James Williams, Ministro Consejero para Asuntos Públicos en la Embajada de Estados Unidos en México, aseguró que "una prensa nacional puede ser buena o puede ser mala, pero no hay duda que sin la libertad para investigar y para difundir, la prensa nunca será nada excepto mala", mientras que para James Breiner, director del Centro de Periodismo Digital, "la comunidad mexicana merece una información acertada y actualizada. A veces esta meta está en conflicto con las metas políticas, económicas o criminales, por eso hay muchos intentos de suprimir la información verdadera y por eso el trabajo de un periodista es muy difícil".
Hoy más que nunca, queda claro lo importante que es el ejercicio de un periodismo profesional y equilibrado que no tome parte de un lado u otro, que surja de una ética muy alta en términos de la conducta del propio periodista, porque, como señala James Breiner: "cuando un periodista se comporta con una alta ética la información es más confiable".
El periodismo, entonces, seguirá siendo un oficio de fuertes contrastes, y cuando es ejercido con un alto grado de responsabilidad, honestidad y ética, los riesgos van desde perder el trabajo, ser sometido a presiones constantes para cambiar la línea editorial, ser amenazado en lo personal y en una última y más grave instancia, en perder la propia vida. Lo triste es que uno de los aspectos más críticos del periodismo en México son las condiciones laborales y los bajos salarios que percibe en general el periodista, quien como paradoja, tiene la responsabilidad de ser portavoz social y tiene miedo de hablar en voz alta de sus propias miserias.
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