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Estafa
Lucran con la ilusión
Supuestos videntes ofrecen a quienes los consultan dar solución a sus males, y en el camino les quitan el dinero que pueden
09/05/2008 | 00:00 AM
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Utilizando la radio para prometer la cura a todos los males, las envidias y la mala suerte, y aprovechando que Mazatlán es "la tierra de las oportunidades" para los vendedores de esperanzas, un nuevo grupo de videntes llegó al puerto.
Con presencia en Mazatlán, El Rosario y Escuinapa, Los Hermanos de la Mente Gemela, un grupo de curanderos extranjeros, ya recibe a decenas de clientes al día, siguiendo la tradición de decenas de brujos, adivinadores, sanadores y videntes que han fraudeado a miles de mazatlecos en los últimos años.
Para conocer su forma de operar y alertar a la población sobre su existencia, Noroeste envió un reportero; el Hermano Lázaro lo atendió e inmediatamente ofreció solución a sus problemas y le exigió miles de pesos para comenzar su "trabajo"

Dinero y calzoncillos
La invitación suena en la radio todo el día, los hermanos, con su acento caribeño y su lección bien aprendida, sólo piden a sus pacientes 41 pesos, una veladora blanca y una cabeza de ajo.
La cita es un consultorio montado en una casa del Infonavit Jabalíes, frente a Soriana Santa Rosa, donde un enorme letrero dice paz y amor.
Una jovencita recién contratada recibe a los pacientes, en la pared hay una serie de fotos de Jesucristo y en el suelo una pequeña montaña hecha con clavos y trozos de canela cruda y rodeada con siete veladoras rojas y encendidas.
Los 41 pesos se entregan a la recepcionista, quien además pide la dirección y el nombre del paciente, el siguiente paso es depositar la veladora frente a una imagen de la Virgen de Guadalupe, colgada de la pared en un rincón e iluminada por las veladoras de los primeros visitantes del día.
En unas sillas de plástico, todavía con las etiquetas de fábrica, los pacientes esperan a ser recibidos por uno de los dos hermanos, de la chapa de la puerta cuelga un trozo de tela rojo, que se repite en los respaldos de las sillas.
Después de unos 15 minutos salen los hermanos, son de raza negra y tienen un marcado acento caribeño, la recepcionista asegura en voz baja que son cubanos.
Al reportero le toca ser recibido por el hermano menor, pero el Hermano Lázaro decide recibirlo él mismo.
Los hermanos visten corbatas baratas y ropa gastada, pero se mueven con la soltura y la seguridad de los médicos profesionales.
Dentro del pequeño consultorio, el Hermano Lázaro se pone en la cabeza una banda de la misma tela roja que cuelga de las sillas y la puerta de la entrada, en las paredes hay lienzos de color rojo, un escritorio, un par de sillas y unas cuantas botellas de ron barato repartidas por los escasos muebles.
Lo primero que pide el supuesto vidente al reportero es que ponga la mano derecha sobre un cuaderno, le dibuja los contornos y le pide que escriba su nombre y la fecha de su nacimiento.
El hermano comienza a pedir información sobre padecimientos, el reportero asegura que es afectado por la mala suerte, una de las principales dolencias de los pacientes de los curanderos.
Después de escucharlo lo pasa a otro cuarto cubierto por lienzos rojos y uno negro, que termina en el suelo donde hay un montón de tierra con un polvo blanco en la cima, ahí rezan juntos una oración que tiene elementos de santería.
"En en el nombre de todos los santos buenos, San Miguel Arcángel, barón del cementerio, San Santiago a caballo y la 21 división, he llegado a este centro a pedir ayuda, con la fe en Dios y la fe en ustedes", reza el curandero.
Después del rezo el hermano pregunta por la ocupación del paciente y cuando éste le contesta que pertenece a una familia con plantaciones de mango, el curandero asegura que en la casa del paciente hay algo enterrado, la causa de su mala suerte.
"Yo te voy a decir a ti dónde hay una cosa enterrada, tú mismo con tus propias manos vas a ir y me vas a sacar eso, tú te vas a encontrar con una botella o un envase y dentro de esa botella, el nombre completo tuyo y el nombre completo de tu familia", asegura el Hermano Lázaro.
El curandero pide que se destruya la botella y asegura que dentro se va a encontrar las pruebas de la brujería que está produciendo la mala suerte.
"Al romper esa botella vas a ver todas las cochinadas que están ahí dentro, dentro de eso tú te vas a encontrar con huesos de muerto con tierra de cementerio y espátulas de madera, con el nombre tuyo completo y el de tres miembros de tú familia".
El Hermano Lázaro asegura que después de eso se va a alejar la mala suerte y el no va a pedir nada a cambio.
Sin embargo, después de un discurso que versa sobre la inteligencia del paciente y un pasado glorioso donde todo salía bien, comienza a leer la mano y pronostica muerte y accidentes.
"Veo muerte y ahora no me gusta, al yo ver muerte, veo accidente, y te veo a ti en un charco de sangre, ¿tienen vehículos? Trata de los martes y los viernes, al salir, de encargarte a Dios, porque te veo en un charco de sangre".
El hermano insiste sobre el tipo de negocios a los que se dedica la familia del paciente y promete trabajar para eliminar los problemas de familia.
"Si usted me hace todo lo que le voy a indicar, con dos cosas, con fe y con confianza, vamos a hacer el trabajo".
Después de insistir en la confianza y en la necesidad de hacer "ciertos trabajos delicados", Lázaro solicita dinero.
"¿Anda usted preparado, mijo, económicamente? Mira lo que yo necesito".
Solicita siete limones partidos en cruz, un perfume llamado Siete Machos, una Colonia Flor de Naranjo, un calzoncillo del paciente, una foto familiar, tierra de la casa y el nombre de toda la familia.
Asegura que va a hacer una gran curación, muy profesional, y saca un teléfono celular para realizar una supuesta llamada a Catemaco, buscando unas veladoras de grasa de muerto.
"Necesito tres veladoras de grasa de muerto, urgente, dos molondrón y un arenque", dice en el celular.
El molondrón es un vegetal utilizado en la cocina de República Dominicana y los arenques unos peces secos comestibles, los ingredientes los ofrece en 6 mil 250 pesos, más mil 500 pesos por su trabajo.
Cuando el reportero le dijo que le gustaría regresar otro día, para ir a su casa a conseguir todo lo encargado por el Hermano Lázaro, el curandero insistió en que vaya al banco y traiga el dinero.
"Yo ahorita nada más necesito el dinero, para mandar comprar todos los materiales, ya mañana tú me traes todo lo que te pedí. Vaya y venga que de aquí lo voy a mandar al cementerio".
Aseguró que ellos acaban de llegar y que estarían en Mazatlán por lo menos unos tres años.

"En en el nombre de todos los santos buenos, San Miguel Arcángel, barón del cementerio, San Santiago a caballo y la 21 división, he llegado a este centro a pedir ayuda, con la fe en Dios y la fe en ustedes".
Hermano Lázaro
Vidente

"Si usted me hace todo lo que le voy a indicar, con dos cosas, con fe y con confianza, vamos a hacer el trabajo".
Hermano Lázaro
Vidente
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