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ESPECIAL/Presencia federal: Operativo conjunto, una guerra sin fin
A tres años del inicio del despliegue federal en los municipios más conflictivos de Sinaloa, la baja de los delitos se ve muy lejana
13/05/2011 | 00:00 AM
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CULIACÁN.- En los tres años del Operativo Conjunto Culiacán-Navolato-Guamúchil-Mazatlán, las fuerzas de seguridad han asegurado miles de armas, municiones, inmuebles, vehículos, millones de pesos y de dólares, laboratorios clandestinos y plantíos de droga, pero la inseguridad y la estela de muerte en Sinaloa no han sido controladas.
El operativo inició el 13 de mayo de 2008 con dos mil 730 elementos del Ejército y de corporaciones federales en la calles, y conforme pasaron los meses, la fuerza operativa disminuyó.
Desde que fue puesto en marcha el despliegue se han cometido cinco mil 100 homicidios dolosos en el estado.
Para el Presidente de la Federación de Abogados de Sinaloa, Ricardo Beltrán, el operativo es una estrategia fallida y desgastada que no ha dado los resultados para los que fue diseñado.
"Es un fracaso total, pero aparte, de conjunto no tiene absolutamente nada porque nada más lo implementaron, poco a poquito fueron saliendo las fuerzas federales hasta quedar solamente el Ejército y la Marina.
"Ese operativo fue solamente de membrete porque la autoridad federal le dejó el asunto total al Estado, se descuidó de una responsabilidad que debería ser en conjunto", sostuvo.
El representante de los abogados señaló que la estrategia solamente sirvió para mover el panal para que se alborotaran las avispas, ya que desde su inicio aumentaron los asesinatos.
El objetivo del operativo no se ha cumplido, aseguró, ya que los hechos violentos tienen a la ciudadanía postrada sobre la pared y en un estado de vulnerabilidad que jamás se había tenido en la historia de Sinaloa.

Aumentan quejas
Con la llegada del operativo también llegó un mayor número de quejas en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, por presuntas violaciones a los derechos de los ciudadanos.
Para el presidente del organismo, Juan José Ríos Estavillo, la presuntas violaciones por parte de policías y militares se circunscribe en el ánimo de poder que les da el portar una arma y un uniforme.
"Ha habido un incremento (en las quejas), esto lo que nos manifiesta es que muchas veces la preparación no vence todavía los ánimos, sobre todo de discrecionalidad que un servidor público, como lo es el militar, contravenga en el ámbito de su voluntad a los derechos humanos", dijo.
Las estadísticas de la CEDH muestran que la autoridad más señalada es el Ejército con 66 quejas en 2008; 67 en 2009; 89 en 2010, y en lo que va de este año suman 39.
Después del personal militar, los agentes de la Policía Federal son quienes más quejas acumulan, con 60 en el primer año del operativo; en 2009 cuando había menos presencia de elementos federales, el número de quejas bajó a 15.
En el 2010 las quejas disminuyeron a cuatro, pero también se redujo considerablemente la presencia de la PF en la entidad; y en este año van dos quejas.
"Por más esfuerzos que todos hagamos todavía en los términos de formación y capacitación en derechos humanos, eso se ve vencido con el ánimo probablemente de desvarío, probablemente de cierto sentimiento de impunidad que puede llevar a los servidores públicos a seguir violentando derechos humanos", expresó Ríos Estavillo.

Homicidios, se disparan
El Gobierno federal identifica seis factores que han influido en el repunte de los homicidios desde 2008, y reconoce que con el inicio del operativo subieron los asesinatos.
Según el Informe sobre la Inseguridad, la espiral de violencia en el estado inició en el primer bimestre de 2008 con el encarcelamiento de Alfredo Beltrán Leyva, "El Mochomo".
Meses después las ejecuciones se recrudecieron tras el asesinato de Édgar Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, y con el inicio del Operativo Conjunto en mayo.
Después de esos hechos, los homicidios se mantuvieron en el mismo promedio hasta junio de 2009 cuando elementos de la Marina aseguraron en Badiraguato el laboratorio de "crystal" más grande de América Latina hasta ese momento, valuado en al menos mil 300 millones de dólares.
El aseguramiento de la fábrica de droga, atribuida a los hermanos Beltrán Leyva, causó otro repunte en la violencia, que se incrementó en diciembre con la muerte de Arturo Beltrán Leyva "El Barbas", abatido por elementos de la Marina en Cuernavaca, Morelos.
Según el Gobierno federal, durante el segundo trimestre de 2010 el número de homicidios se volvió a disparar después del asesinato de Santiago Lizárraga Ibarra, alias "El Chaguín", operador de los hermanos Beltrán Leyva en la zona sur del estado.

Golpes a la delincuencia
Entre los decomisos más importantes se encuentra el de 26 millones de dólares asegurados en septiembre de 2008 al cártel de Sinaloa, considerado por la Sedena como la mayor incautación de dinero en la historia del país.
Como parte del operativo en junio de 2009 personal de la Marina decomisó un laboratorio en Badiraguato, considerado el más grande América Latina, por la cantidad de químicos que había en el lugar, valuados en mil 300 millones de dólares.
El 29 de septiembre de 2010 en la sindicatura Imala, en la capital del estado, aseguraron un laboratorio de "crystal" donde había más de una tonelada de droga, 11 mil litros y dos mil kilos de químicos, con un costo estimado de 735 millones 560 mil pesos.
Otra fábrica de droga sintética con 281 kilos de "crystal" y con valor de 112 millones 680 mil pesos, fue asegurada el 26 de febrero de este año en Sanalona, Culiacán.
En las acciones el personal militar y policías federales han asegurado casas de cambio y moteles, pero después de varias semanas, éstos han sido regresados a sus propietarios.

El punto de quiebre
El repunte de los enfrentamientos durante los primeros días de mayo del 2008 ocurrió a raíz de la captura de Arturo Beltrán Leyva, alias "El Mochomo", registrada en enero de ese año.
De acuerdo con el Informe Sobre del Fenómeno Delictivo en México, elaborado por el Gobierno federal, la detención de "El Mochomo" generó la pérdida de confianza entre Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera y los hermanos Beltrán Leyva, de acuerdo con informes de las agencias de seguridad mexicanas y de Estados Unidos.
El 30 de abril iniciaron una serie de balaceras y privaciones ilegales de la libertad que causaron pánico en la ciudadanía y la llevaron a imponerse un "autotoque" de queda por las noches.
Al final de su gobierno, el entonces Gobernador Jesús Aguilar Padilla reconoció que esos días fueron los más difíciles de su administración, por la neurosis colectiva que se vivía en la entidad.
Desde esa fecha el estado se convirtió en escenario de cruentos enfrentamientos entre grupos rivales que impactaron a la sociedad y costó la vida de presuntos delincuentes, personas inocentes y elementos de las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno.
El día 13 de mayo, durante una reunión del Gabinete de Seguridad Nacional encabezado por el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, se anunció el inicio del operativo Conjunto Culiacán-Navolato.
El objetivo era fracturar y desmantelar las redes operativas y financieras de la delincuencia organizada en Sinaloa.
Apenas 13 días después, el martes 27, el operativo recibió una embestida del crimen organizado con el asesinato de siete agentes de la Policía Federal, durante un enfrentamiento que duró más de cuatro horas en la colonia Las Vegas.
El operativo inició sólo en los municipios de Culiacán y Navolato, pero el incremento de homicidios en otras partes del estado obligó a las autoridades estatales y federales a extenderlo a Guamúchil y Mazatlán.
Hoy, a tres años del inicio del operativo, la llamada guerra en el estado ocasionada por la fractura que sufrió el cártel de Sinaloa, que se extendió a todo el país, parece no tener fin pese al despliegue de miles de militares y policías.
Ciudades y pueblos de la entidad siguen siendo escenario de enfrentamientos, mientras la sociedad sinaloense clama paz y justicia, pero éstas no llegan, menos se vislumbran.

5
MIL 100 HOMICIDIOS SE HAN COMETIDO DESDE QUE INICIO EL OPERATIVO

261
QUEJAS CONTRA EL EJÉRCITO SE HAN PRESENTADO

81
DENUNCIAS VAN CONTRA LA POLICÍA FEDERAL


"Es un fracaso total, pero aparte, de conjunto no tiene absolutamente nada porque nada más lo implementaron, poco a poquito fueron saliendo las fuerzas federales hasta quedar solamente el Ejército y la Marina"
Ricardo Beltrán Verduzco
Presidente de la Federación de Abogados de Sinaloa

"Ha habido un incremento (en las quejas), esto lo que nos manifiesta es que muchas veces la preparación no vence todavía los ánimos, sobre todo de discrecionalidad que un servidor público, como lo es el militar, contravenga en el ámbito de su voluntad a los derechos humanos"
Juan José Ríos Estavillo
Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos 
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