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Alas de Titika
Troncos, gritos y navajas: Rosa María Robles Primera (de 3 partes)
María Julia Hidalgo
10/11/2012 | 00:00 AM
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Hace muchos años la vi caminar por el malecón de Culiacán, en pleno verano y con tremendas botas mineras. El calor parecía no importarle, sus cabellos largos y rizados le volaban al sofocante y escaso aire.  Su paso era firme y parecía no distraerse con nada, ¿quién era esa mujer? Luego de algunos años y por accidente fui a parar a su casa-taller, pasaron otros tantos para sorprenderme con una escultura de su autoría en el mismo sitio donde la vi por primera vez. El Grito es el título de la obra y Rosa María Robles Montijo el nombre de la creadora.
También había escuchado sobre ella como la escultora de los 'troncos', la que hacía figuras enormes con tallos de árboles viejos que encontraba en algún sitio. En otro momento, me enteré que a la artista de las botas mineras le habían clausurado una exposición en el Casino de la Cultura de Culiacán; era una obra fálica que escandalizó a muchos. En días pasados, al ver El Grito de la artista plástica sinaloense no pude más que encontrar un grito que aturde en silencio, en un eco ensordecedor con todas las voces juntas. Un grito que no precisa sonido alguno, un alarido mudo que simboliza un vehemente dolor. Esa mujer que vi hace años, caminando sola y decidida, es la misma que ahora representa el sentir callado de quienes conocemos una misma realidad.
En la placa de El Grito se lee: 'Símbolo de la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión en Sinaloa, 7-junio-2012, Rosa María Robles Montijo'. La escultura ha quedado exhibida en un emblemático lugar de Culiacán, junto al teatro Pablo de Villavicencio. Cada paseante podrá admirar la obra escultórica con la que la artista plástica representa el momento de su tierra natal y de muchos otros lugares. Por mi parte, cuando admiré la escultura, lo que aprecié en ella fue asfixia y desesperación, pero como ahora sí tuve la oportunidad de conversar con la escultora, quise escuchar lo que representa para ella y, en corto, un poco más de su obra en conjunto. Así que comparto con ustedes qué hay en el sentir de una mujer que ha polemizado con su arte.
Robles es una artista congruente con su hacer, desde el inicio de su carrera hasta lo que al día de hoy conocemos de ella. Alguien que no ha tenido que abandonar su tierra para criticar lo que pasa en ella, una mujer valiente que no cree en eso de quemar las naves para no regresar nunca. Rosa María necesita volver cada vez, pues le angustia el dolor de su gente y a su vez, con su trabajo ironiza lo absurdo de una sociedad que no acepta la autocrítica, que no es capaz de reconocer sus fallas, sus dolencias y sus miserias.
"Cuando el mundo insistentemente me asedia con sus venenos, afilo mis navajas", así se lee el folleto de Navajas, una exposición que viene manejando desde 2007, donde plantea la temática de la deshumanización y la violencia generada por el crimen organizado. 
Navajas ha recorrido varios museos del país y del extranjero. En ella la creadora muestra objetos, ropas, cobijas, notas rojas, instalación y recientemente se han sumado a ésta varias piezas de La rebelión de los ícono; fotografías, objetos y video-instalación que conforman la segunda parte del proyecto. Las representaciones corresponden a íconos universales que han sido transformados por la artista bajo un contexto de violencia, donde ella misma es quien los representa.
"Navajas es un proyecto que me tiene emocionalmente agotada, ya que trabajar con el dolor de los demás, de una forma tan cercana, me afecta y me duele. Además me lastima cuando algunas personas dicen que soy una irrespetuosa por lo que muestro. No entienden que justamente lo que estoy haciendo es una crítica, que justo expongo el dolor de los familiares y amigos que han perdido a sus seres queridos. De lo que hablo es de la impunidad, del dolor y la injusticia", comenta la creadora, quien también anuncia que en este mes se exhibirá, en San Luis Potosí, la primera y segunda de este trabajo.
(Continúa el siguiente sábado)
Comentarios: majuliahl@gmail.com
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