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Las Alas de Titika
Troncos, gritos y navajas: Rosa María Robles Segunda (de tres partes)
María Julia Hidalgo
17/11/2012 | 00:00 AM
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En cuanto a la temática de su obra, Rosa María ve con tristeza que algunos digan que ella hace apología de la violencia, menciona que quienes la califican de tal manera desconocen su trabajo y el respeto que ella tiene por el dolor de los demás.
Al respecto la creadora comenta "no voy a entrar en la batalla de las palabras, mi obra habla por sí sola y en el silencio dice más. Yo no intento convencer a nadie de lo contrario, no es mi asunto, me dediqué al arte porque es mi manera de expresar lo que siento y lo que soy. Y lo que espero es que mi obra provoque emociones, que la gente se interese en saber verdaderamente qué digo y por qué lo hago. No puedo ser una artista indiferente al aspecto social ni mantenerme al margen con las cosas que pasan en mi alrededor".
Para Robles, el sentido estético del arte va mucho más allá de la mera contemplación. Para ella ha sido una forma de provocar reacciones, aun a sabiendas que algunas de éstas han resultado de interpretaciones erróneas de su trabajo.
"Asumo el precio de no ser bien vista por algunas personas conservadoras, de la crítica y de la censura pero me siento satisfecha porque hago lo que creo sin traicionarme a mí misma".
Tal congruencia en el desarrollo de su obra, le fue reconocida por el gremio periodístico de Sinaloa para que fuera precisamente El Grito, el que representara el silencio de los periodistas que han quedado en el camino. Una obra resuelta por todos sus lados, con una carga expresiva y que, con un solo elemento, el metal, logra su cometido.
El Grito es una escultura que honra en mucho a la sinaloense, quien exige libertad y no tolera la censura.
"Para mí es muy valioso que los gobiernos muestren todas las maravillas y tradiciones culturales que tienen los pueblos, pero más aún, que también tuvieran una postura autocrítica y que reconocieran que existe otra realidad que no se puede ocultar, y a mí me interesa hablar de esa otra realidad, la más densa, la más obscura, la más difícil de digerir, la que pocos tocan. Me gusta plantear que al arte no sólo sirve para la contemplación y el halago, como un viejo concepto del arte, sino que plantee una postura de reflexión de nuestra realidad".
Entre las piezas que escandalizaron en la primera parte de Navajas se cuenta La alfombra roja, 2007, cobijas y espejo, por contener cobijas ensangrentadas, presuntamente, utilizadas en casos de homicidios relacionados con el narcotráfico, hecho que suscitó la presencia de fuerzas policiales y un escándalo que terminó con el retiro original del montaje.
"Empezaron a llegar personas por montones, jóvenes que nunca se habían parado en el museo y que no sabían que había un Museo de Arte en Sinaloa. Sé que fue el morbo lo que llevó a muchas personas pero por lo menos eso sirvió para algo, porque una vez dentro veían el resto de la exposición con mucho respeto".
También comenta que en una ocasión, caminando por el "mercadito de Culiacán" ve a un señor que acongojado le dice:-perdone la pregunta, no se vaya a ofender, ¿usted es la de las cobijas?,- sí señor soy yo.
"La gente me conoció porque en lugar de aparecer en las secciones culturales empecé a salir en las páginas de nota roja".
Al respecto agregó que, en parte, tal acción muestra una falta de equilibrio y lo evidente de una realidad.
El 9 de este mes, Rosa María Robles exhibió la primera y segunda parte de Navajas en el Instituto Potosino de Bellas Artes, en San Luis Potosí, y ésta permanecerá hasta finales de febrero de 2013.
En este proyecto se presentan, además, varias piezas que comprenden La rebelión de los íconos, con un texto del escritor Juan Villoro y de la curadora de la exposición Ileana Diéguez, representaciones de El Ángel de la Independencia, La Piedad de Miguel Ángel, El Cristo de la Habana, La Maja Desnuda, La Estatua de la Libertad, entre otras.
Es una exposición que ha crecido a 43 piezas, entre instalación, objeto, fotografía y video; de este último se presenta uno que la artista realizó en el Zócalo de la Ciudad de México, con el también sinaloense, el cineasta Óscar Blancarte.
Comentarios: majuliahl@gmail.com
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