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COLUMNA
Las alas de Titika
Troncos, gritos y navajas: Rosa María Robles (Última de tres partes)
María Julia Hidalgo
24/11/2012 | 00:00 AM
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Al conversar con Rosa María Robles y conocer un poco el contenido de su obra, seguían las preguntas acerca de la artista; qué había detrás de ella y cómo lleva a cabo su proceso creativo.
"Soy una persona que utiliza todos sus sentidos cuando trabaja, y para crear parto de que no puedo traicionar mis ideas. Me gusta provocar reacciones de reflexión y que mi trabajo sea visto, tanto por la gente de mi ciudad como de cualquier otro lugar".
Como parte de su hacer, su estilo la define como una mujer de espíritu vital; arrojada y apasionada. Entre sus convicciones se cuentan el vegetarianismo que forma parte de su vida desde hace veintiséis años, así como la práctica diaria del ejercicio físico.
Una artista que disfruta el proceso creativo con todos sus elementos y una vez terminada su obra analiza con gran interés las reacciones que su trabajo induce en el público. Una mujer creadora que de no haberse dedicado a las artes plásticas hubiera sido cantautora o arquitecta.
Hablando de contrastes, mi curiosidad no cesaba y quise saber qué la indujo a realizar la obra fálica, esa que alguna vez le clausuraron en el Casino de Culiacán y otros lugares. Cabe decir que en la entrada de la Aurora, edificio emblemático de Culiacán de 1876 considerado Patrimonio Histórico ya que fue la primera fábrica de azúcar en Sinaloa, su actual casa-estudio, se esculpe en el centro un pene tallado en madera de más de un metro de alto.
"Me encanta cómo lo veneran en unas sociedades y como lo ocultan en otras, pero particularmente me interesó como recurso para hablar de una sociedad machista; mostrar como ese 'falocentrismo' de la sociedad mexicana llega a dominar en todos los ámbitos".
Asimismo, con esta concepción de crítica social, Robles ha transitado por temas como los de la religión católica, ante ésta Robles se autonombra "atea pura", la violencia y la narco cultura.
En cuanto a la crítica, la artista plástica comenta que en ocasiones ésta es injusta, sin embargo, concibe que algunos la critiquen duramente ya que no es común entender esta forma del arte.
"Decidí dedicar mi vida al arte, esencialmente, para decir lo que quiero; este es mi modo de expresión. Y si una de las consecuencias es que mi trabajo resulte incomodo, asumo las consecuencias". Respecto a su propia familia, si bien algunos miembros no comparten su forma de manifestarse, respetan su trabajo y en general cualquier otra expresión artística.
"Mis padres me enseñaron a ser congruente, y, en general, en la familia se encuentran los críticos más duros pero los que siempre están contigo. Mi madre es de una fortaleza tremenda, y lo más valioso que me ha enseñado es a ser perseverante y auténtica".
Las inquietudes artísticas de Rosa María la llevan a explorar nuevos rumbos y entre sus planes próximos se encuentra el desarrollo de obra escultórica urbana monumental.
"He realizado esculturas de gran formato, pero me interesa mucho que me den la oportunidad de realizar proyectos monumentales que ya tengo listos. Espero muy pronto encontrar esa oportunidad".
Otra de las recientes creaciones que se pueden apreciar entre las distintas técnicas y facetas de Robles es un vitral de 37 metros cuadrados, que comprende la fachada del edificio del Centro de Cómputo de la Universidad Autónoma de Sinaloa, se titula Sueño de la espiral eterna, en éste se aprecia el manejo del color en un innumerable despliegue de figuras marinas.
En palabras de Rosa María, la parte amable de su vida es su hija Camila: "me gusta como Camila ve mi obra, con asombro y respeto".
Una tarde no fue suficiente para conocer el mundo de la mujer de las botas mineras, pero ahora sé que Rosa María Robles Montijo es la creadora de esa escultura que grita y que se ubica en un sitio abierto y emblemático de su querido Culiacán, hecho que la llena de orgullo.
Algo que la creadora aprecia con singular admiración son aquellas ciudades que exhiben en sus calles esculturas o manifestaciones artísticas de todo tipo, creaciones que dan vida y belleza a los espacios que son de todos. Es así como la escultora de los troncos reclama para su ciudad calles alegres y llenas de vitalidad, del mismo modo, nada menos, que como ella concibe su vida.
Comentarios: majuliahl@gmail.com
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