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Imágenes sueltas
La calle Ángel Flores
Hay dos maneras de recorrer la calle Ángel Flores, en Culiacán. Una es entre el movimiento de su comercio y la gente que siempre lleva prisa y la otra, mi favorita, es a través de las palabras de mi papá.
Ana Belén López
08/10/2008 | 00:00 AM
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Prefiero el trayecto de su memoria y sus observaciones que llevan una carga mucho más emotiva que nos muestran el espíritu sensible del artista. Como si aún ahora mantuviera el lente listo para observar y captar imágenes, para mostrarlas, en esta ocasión, a través de las palabras.
Ángel Flores, me dice, es la calle de las dos iglesias. En ella están la Catedral y el Santuario. También tuvo dos mercados, el Garmendia (construido por el Ing. Molina) y el Vizcaíno que después se lo llevaron a la Francisco Villa. Tiene dos de las principales Plazuelas del estado, la Rosales y la Obregón.
Empieza cerca de la famosa fábrica quemada y termina en "La Vaquita", un barrio popular en donde se instaló la primera planta de luz.
En ella estuvo el Colegio Civil Rosales para convertirse, al paso de los años, en la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Dos destacados maestros vivieron en esta calle, uno al Oriente, Don Reinaldo González, y otro al Poniente, el ingeniero Eliseo Leyzaola.
También vivió el Gobernador Manuel Páez y en ella estaba la casa de los Clouthier. La familia Gastélum y la casa de Jorge Almada son algunas de las muchas familias que han habitado sus casas a lo largo de su historia. El Casino Culiacán, ahí estaba ubicado.
La botica "Del Refugio" fue propiedad y atendida por la primera mujer titulada de la ciudad, Doña Veneranda Bátiz de Peña. También los almacenes Zaragoza tuvieron su primer local en esta calle y frente al mercado se instaló la primera bomba de gasolina a finales de los años 30.
Me gusta estar en la Ángel Flores, saber que la casa pertenece ahora a la familia. Imaginar en ella a mis abuelos jóvenes y a mi papá como un niño pequeño. Saber que Pedro Infante vivió ahí varios años y que de ella salió una madrugada rumbo a la Ciudad de México para probar su suerte como cantante y artista.
Tocar las paredes que lo recibieron con fiestas para celebrar su éxito. Pero sobre todo, me gusta escuchar las historias que me describe mi papá, como la fotografía que tomó hace varios años, y el reflejo de la luz sobre la calle mojada de la Ángel Flores.
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