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COLUMNA
La Nueva Nao
El experimento más grande de la historia (2 de 2)
Alfonso Araujo
13/01/2013 | 00:00 AM
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La semana pasada hablaba del colosal experimento social que se realiza en China desde hace 30 años y me referí a su primer ingrediente: la política de Un Solo Hijo, que dentro de muy poco tiempo hará que podamos apreciar qué significa una sociedad compuesta por hijos únicos y que ya tienen internalizada la idea de a su vez, tener un hijo solamente. La sicología de un hijo único es diferente de la de una persona con hermanos. Así, ¿podemos imaginar o conjeturar lo que puede representar una nación entera conformada por este tipo de individuos? Esto es un cambio radical de la forma tradicional del pensamiento chino.
Ahora bien, este cambio está complementado por otra circunstancia que no está bajo el control del gobierno y que es componente cíclico de las relaciones internacionales: la apertura a las ideas y costumbres provenientes del extranjero. Estos influjos de ideas extrañas se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia (por ejemplo durante la época de la famosa "Ruta de la Seda"), pero en nuestros días está acelerada de manera exponencial por la inmediatez que caracteriza a nuestra "Era de las Comunicaciones".
De modo que por un lado tenemos un profundo cambio en la forma de ver el mundo y de relacionarse con él debido a la educación propia de un hijo único, y por otro lado tenemos las nuevas tensiones culturales típicas de nuestros días. Hay un mayor acceso al conocimiento de otras formas de vida: jóvenes que viajan y estudian en el extranjero y que muchas veces no vuelven. Globalización por un lado y asertividad del nacionalismo chino por otro, que buscan la manera de hacer embonar sus contradicciones en un nuevo paradigma.
El ascenso de la clase media a partir de los 80 añade a todo este panorama una lucha más: la generación del "comunismo duro" (1950-80) con sus valores tradicionales de trabajo duro y un repudio malentendido de la alta cultura, está chocando con las nuevas generaciones (gente nacida a partir de los 80), que retoman y actualizan algunas partes cultas de la educación confuciana, pero matizadas ahora por la apertura a modos de vida importados de Occidente.
Estas dinámicas no son nuevas: tuvieron ya expresiones masivas en el "Movimiento del Cuatro de Mayo" en 1919 y empezaron mucho antes con los reformistas de los 1870. Más de un siglo después vamos a observar la cristalización de este largo proceso de modernización de una de las culturas más antiguas del mundo. Estemos atentos.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China.
alfonsoaraujog@gmail.com
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