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La Nueva Nao
Una serpiente silenciosa
Alfonso Araujo
17/02/2013 | 00:00 AM
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El domingo pasado, febrero 10, entró el año nuevo chino: se acaba el año 2-Dragón y entra el año 3-Serpiente. 
Esta notación normalmente no es mencionada en Occidente, pero los chinos tienen una nomenclatura calendárica parecida a los antiguos mayas y aztecas, con varios ciclos que se van combinando entre sí. De hecho, los chinos consideran 3 ciclos, diferentes: uno que va del 1 al 10 llamado 'Raíces del Cielo', otro que va del 1 al 12 o 'Ramas de la Tierra' (los animales del zodiaco chino) y otro que va del 1 al 5 (los cinco elementos de la alquimia china – fuego, tierra, metal, agua y madera). De modo que más precisamente, el año que entra esta vez es el 3-Serpiente de Agua. 
Pero de lo que quiero hablar hoy no es de cosas antiguas sino de cambios, y específicamente de cambios de mentalidad. Una de las tradiciones más arraigadas, y se puede decir que es inextricable de las celebraciones del año nuevo en China, es el uso de cohetes y fuegos artificiales. Junto con el uso del color rojo, son la simbolización de alejar las malas influencias y ahuyentar a los espíritus nocivos. Sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos y las leyendas que explican esa primera celebración con fuego, se matizan con las tradiciones de cada región en China. 
El sonido y el color son la encarnación misma de las celebraciones del Festival de Primavera, como es llamado el año nuevo en este país. 
Pues bien: no más. Por lo menos no este año. Tras 13 años de vivir en China, y acostumbrado ya al ruido tremendo que se desata durante estas dos semanas de celebraciones, hoy estoy perplejo por el silencio. Lo que antes era prácticamente la conmoción ininterrumpida causada desde las 6 de la mañana y hasta ya bien entrada la noche, hoy son días de pura quietud. Sí se oyen algunos cohetes aquí y allá, pero no es ni la centésima parte de lo que me he acostumbrado a escuchar en estos días. 
Las imágenes de la contaminación en Beijing, que dieron la vuelta al mundo, causaron profunda preocupación en China. El gobierno sugirió que este año se moderara el uso de la pirotecnia tradicional y, sin más, sin multas o ningún otro tipo de coacción, la gente accedió a dejar de lado esta tradición, que sería como pedir en México que se dejaran de hacer posadas por el bien común. 
¿Podemos esperar en el futuro cercano una concientización similar en México, un llamado a actuar que cale hondo entre nosotros y nos convenza de hacer tal o cual cosa? Es una pregunta que dejo en el aire. 

El autor es académico
ExaTec y asesor de
negocios internacionales
radicado en China.
alfonsoaraujog@gmail.com

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