Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
La Nueva Nao
Invertir en supercomputadoras
Alfonso Araujo
26/07/2015 | 00:00 AM
Marcar como favorita
El tema de invertir en educación de ciencias y tecnolo­gía es uno que trato con cierta frecuencia, ya que México carece de políticas coherentes y sobre todo de "grandes narrativas" en cuanto a la visión científica ("Ciencia como ideal, narra­tiva y aventura", Chinalati, 18-09-2014). Por un lado te­nemos una increíble riqueza de capital humano que, con­tra viento y marea, innova, crea y destaca incluso en el ámbito internacional. Ejem­plos de esto son los alumnos michoacanos que tienen ya una década dominando las competencias nacionales e internacionales de robótica, o bien los emprendedores que han creado marcas de computadoras mexicanas de bajo costo, como Abix, Texa, SyTech, Ghia, Lanix, o las computadoras de la Familia Toledo. También se puede mencionar, como una inicia­tiva a gran escala, el famoso "Silicon Valley" mexicano en Jalisco, que en los últimos 20 años ha incluido a fabri­cantes de equipos origina­les, proveedores de servicios de fabricación electrónica, centros de diseño y más de 700 compañías fabricando su electrónica en la zona.
Y si bien todo esto es en­comiable y el último caso es de subrayarse, el problema es cuando vemos el detalle: la mayoría de la electrónica, y en general de la alta tecno­logía que se hace en México, se hace más como ensambla­je o en innovaciones técnicas menores a tecnologías exis­tentes, y casi nada se hace en desarrollo fundamental. El ambiente puede verse en este dato: de las 136 empre­sas mexicanas que cotiza­ban en la Bolsa Mexicana de Valores en 2012, sólo nueve eran de Jalisco y de éstas ni una sola es del ramo de la alta tecnología, además de que hace dos años se rechazó una oferta del prestigioso MIT para colaborar en la zona.
El inmenso capital hu­mano no se aprovecha en grandes proyectos ni en in­vestigación básica, sino que la salida que encuentra es en aplicación técnica estándar. Veamos un contraste: China, que en los 60 arrancó su in­dustria computacional usan­do a cientos de técnicos que literalmente hacían a mano las conexiones de transistores de sus primeras computado­ras, acaba de revelar la Tianhe 2, la supercomputadora más poderosa del mundo y que desde 2013 dejó muy atrás a la ahora segunda, la Titan de EEUU. Si bien sus proce­sadores son importados, su acelerador y su arquitectura es china, y se encuentran de­sarrollando chips locales para no depender de empresas que puedan ser restringidas por el gobierno.
Esto es uno de tantos re­sultados de políticas agre­sivas de fomento a la tecno­logía.


Sígame en mi blog: http://lmndsxtrn.blogspot.com
El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China
alfonsoaraujog@gmail.com
Notificaciones
Entérate antes que nadie
Recibe notificaciones en tu navegador
Al suscribirte estás aceptando los términos y condiciones de servicio
Comentarios
Elevemos la conversación
Noroeste cree en la conversación abierta y responsable. Por eso este espacio es exclusivo para suscriptores y usuarios registrados. Opina con respeto.
El resto del contenido es exclusivo para usuarios registrados de Noroeste
Acceso   Registro
Utiliza tu red social favorita
   
Mediante correo y una contraseña
Recomendamos para ti

Oportunidades