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Partidos políticos en Sinaloa: descifrando el laberinto ALDEA 21

Vladimir Ramírez
02/04/2019 | 04:00 AM

vraldapa@gmail.com

@vraldapa

 

 

Si bien falta todavía poco más de dos años para las elecciones del 2021, lo que actualmente se vive al interior de los partidos políticos en Sinaloa, tanto nacionales como locales, nos ofrece una idea de lo que muy probablemente representen para próxima la elección estatal, en la que también se renovarán diputados federales. 

 

Después de la elección presidencial y la inusitada respuesta del voto a favor de Morena en todo el País, el escenario político electoral se ha ido modificando en función de realidades distintas y en correspondencia al desempeño de alcaldes, senadores y diputados tanto locales como federales. Esta será muy probablemente la primera elección que se motive por el desempeño de quienes ganaron la elección sin que haya distinción de partidos o coaliciones; considerando que en la elección de 2018 los electores aprendieron a quitar partidos pero no necesariamente a poner candidatos con experiencia para gobernar y legislar, es muy probable que para la elección del 21 éste sea uno de los criterios de mayor demanda para razonar, promover, cuestionar y predecir la definición del voto ciudadano.

En otro contexto, al interior de los partidos en Sinaloa se viven diferentes procesos y esfuerzos de recuperación, resultado de la dura y a la vez didáctica lección recibida en la pasada contienda electoral, en el que podemos observar cómo de forma muy particular se asimila el recuento de los daños y se analiza el inventario de las secuelas. A casi un año de semejante e inesperada paliza, no todos los partidos han actuado de la misma manera, ni todos tuvieron la misma suerte, por un lado están los que a nivel local perdieron el registro como el PRD, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza y el recién creado PAIS; aunque en el caso del PRD y MC conservan el registro nacional.

 

Por otro lado, los partidos tradicionales y más antiguos como el PAN y PRI en Sinaloa, trabajan su recuperación de formas disímiles: Acción Nacional, enfrascado en luchas internas y como su principal obstáculo el enfrentamiento de grupos políticos y económicos que surgieron como resultado de sus anteriores experiencias en los tres órdenes gobierno. Muy distinto escenario encontramos en el Revolucionario Institucional, que con una larga trayectoria en el ejercicio de la disciplina partidista y habiendo sido oposición por 12 años a nivel nacional y seis en la entidad, se mantienen a la expectativa, celebrando el guiño político que López Obrador les ha brindado en sus visitas a la entidad. Los priistas a diferencia de los panistas, se situaron en el aprendizaje de conceder ganando y a ganar perdiendo y por la vía del hecho, han sabido negociar el control y los privilegios del poder político en Sinaloa.

 

Otro asunto es el PAS, un partido local que surge de la fuerza política universitaria logrando crear una estructura estatal y permear en la simpatía ciudadana como opción distinta en sus primeras elecciones, pero que de igual manera se ve sometida a revisión después del llamado tsunami electoral del 2018. 

 

En el caso de Morena, su principal reto es conformar el partido sin sufrir rupturas y sin perder oportunidades, otro y particular asunto será el de seleccionar mejor a sus candidatos para no volver a cometer el error de apoyar a quienes no comulguen con la ideología política de su partido y mucho menos establecer alianzas de facto con personajes, que a pesar de su presencia pública marginal, mantienen evidentes lazos e intereses con partidos a los que Morena y López Obrador ha enfrentado históricamente.

 

Para el 2021, también hay que considerar a los partidos que pudieran obtener registro nacional, entre los que destacan para Sinaloa, Redes Sociales Progresistas con notable simpatía magisterial y presencia ciudadana, como también figura el llamado Movimiento para la Liberación Nacional y el Socialismo con representación un tanto marginal encabezado por sinaloenses.

 

Lo cierto es que el reto de cada partido será descifrar su propio laberinto, estará en la capacidad de traducir el momento histórico, el de sumar la esperanza y los anhelos de cambio para la ciudadanía y sortear los juegos de la realpolitik, la que no atiende dogmas ni doctrinas, pero sí responde en cambio a los intereses grupales y mafiosos en los equilibrios del poder para gobernar.

 

El terreno de juego apenas se arma y en ese tránsito, entre los aprendizajes y las necedades, la oportunidad histórica para Sinaloa de transformarse, podría ser la menos esperada o deseada, para los que en el 2021 decidan confiar nuevamente en la democracia electoral. El futuro político se construye ahora.

 

Hasta aquí mi opinión, lo espero en este mismo espacio el próximo viernes.

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