Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

No existe un estilo de gobernar ALDEA 21

Vladimir Ramírez
05/04/2019 | 08:49 AM

Llama mi atención que muchas personas, incluyendo visibles miembros de la clase política en Sinaloa, confundan el desempeño gubernamental con la idea de un “estilo” de gobernar. Esto a propósito de las polémicas desatadas por el actuar de los alcaldes de los ayuntamientos de Ahome, Culiacán y Mazatlán. Es muy común que en el lenguaje político de nuestro país se modifiquen los significados o se acomoden adjetivos para justificar hechos y resultados en el quehacer de los gobiernos, principalmente de los titulares cuando se comenten notables errores o se omiten obligaciones en el ejercicio de sus responsabilidades. 

En el caso de los alcaldes Billy Chapman, Jesús Estrada y Guillermo Benítez es entendible que la opinión ciudadana y los medios de comunicación estén mucho más pendientes de la forma en que desarrollan y atienden sus acciones como titulares de los municipios más importantes de Sinaloa, pero además, de que están bajo especial escrutinio porque los tres fueron electos por la coalición Juntos haremos historia que encabezaron Morena, PT y PES en la pasada elección, triunfo que generó expectativas muy altas, a las que al menos durante estos primeros 5 meses han quedado a deber con su promesa de cambio verdadero, particularmente en los gobiernos que encabezan Chapman Moreno y Estrada Ferreiro, quienes desde el inicio sus funciones han cometido una serie de desaciertos, descuidos, errores y ocurrencias, producto de la inexperiencia, falta de capacidad y prudencia para ejercer el poder desde una visión democrática, incluyente y participativa, por lo que el juicio ciudadano ha sido muy determinante al acusarlos de autoritarios, intolerantes y despóticos. 

Tales señalamientos han superado y a la vez opacado los aciertos y posibles reconocimientos que pudieran tener los gobiernos que encabezan; y esto es también resultado de la falta de oficio en el ejercicio de la política como medio insustituible para dirimir diferencias y consensar acuerdos e intereses. Tal vez nadie les advirtió que no sería fácil, pero al parecer tampoco hubo quién les señalara que tampoco se debe gobernar bajo criterios del sentido común y mucho menos con “estilos” personales. 

En un  país con un Estado de derecho como el nuestro, se debe gobernar bajo criterios de leyes y normas que lo rigen, con principios generales del derecho y sobre todo sujeto a procedimientos regulados por leyes y guiados por el absoluto respeto a los derechos fundamentales. Un titular del poder ejecutivo, un alcalde en este caso, administra, equilibra, consensa, consulta, dirige, traduce, concita, armoniza y sobre todo procura la paz y representa a la población en las decisiones del ayuntamiento para la búsqueda del bien común y el bienestar social. Alguien que se precie de ser un buen gobernante no enfrenta a sus representados, no los acusa y mucho menos los menosprecia, tampoco violenta derechos laborales justificando la aplicación de las leyes en otro sentido. Un gobernante en una democracia es un representante de la sociedad, tiene obligaciones estipuladas en un ordenamiento jurídico y también adquiere compromisos morales y éticos con una mayoría electoral que le otorgó confianza; pero no es un juez, ni ministro de justicia, un presidente municipal decide bajo principios de ley, justicia e igualdad pero no imparte justicia, para ello existe otro ámbito llamado Poder Judicial.

En este sentido, para bien gobernar se necesitan más que una mayoría de votos, quizá sea esta la enseñanza más importante que nos deje la elección del 2018. Por ello es que ahora cobra vital importancia el desempeño de los poderes legislativo y judicial, pues en ellos descansan las otras garantías para que nuestro Estado de derecho exista a cabalidad, el marco jurídico se mejore y para que los que gobiernen, cumplan con la ley por encima de los “estilos”. De ahí radica la importancia de revisar con especial interés la propuesta de revocación de mandato en Sinaloa.

Hasta aquí mi opinión, los espero en este espacio el próximo martes.

 

vraldapa@gmail.com

@vraldapa 

También de este autor..
15-05-2019
14-05-2019
10-05-2019

Oportunidades