Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

Pensar las ciudades: entre el ‘smart city’ y la realidad social ALDEA 21

Vladimir Ramírez
23/07/2019 | 04:00 AM

Como cualquier ciudadano de cualquier ciudad común, como la nuestra en Sinaloa, como la de cualquier lugar del mundo, veo los años transcurrir y con ellos las diferentes actividades que corresponden a cada época de nuestras vidas: del tiempo infantil, al estudiantil y hasta la etapa adulta, familiar y productiva; mientras tanto, las ciudades cambian y crecen como si tuvieran vida propia, como si, ajenas a nuestros designios, tomaran forma por el impulso de la dinámica social y todos sus adjetivos y actividades, por todo lo que a nuestro alrededor se hace y se deshace en nuestras ciudades. Así ha sido, y al parecer seguirá siendo, al menos en los más cercanos años que nos quedan a las actuales generaciones.
Aunque desde hace algún tiempo se plantean en México, ideas para diseñar ciudades “inteligentes”, conceptos que sugieren la necesidad de entender la importancia de considerar la sustentabilidad y la sostenibilidad en un mundo que se descubre y convive cada vez más con los avances de la tecnología; diseñar ciudades inteligentes supone agregar inteligencia, entendida ésta como la capacidad de adjuntar el conocimiento como instrumento para alcanzar estándares de calidad de vida, una calidad que según se dice, involucra el “fino” equilibrio de los recursos, la economía, el consumo, crecimiento y su impacto con el planeta.
Para el arquitecto y experto en el tema de eficiencia de la energía, Huitrón Riquelme, en las ciudades es necesario dotar de resiliencia al urbanismo existente, un proceso que se presenta como una posible cualidad cognitiva de la ciudad a través de un sistema que ha llamado “Plan Maestro” de las ciudades, como un “Campo de Información” en que se pueda programar vida útil en el tiempo y una anticipada “caducidad” de lo que se planea para los usuarios, su movilidad, proporción y densidad de edificaciones, espacios públicos, servicios, infraestructura y equipamiento; que como parte de la composición de las ciudades, son parte neuronal de las urbes.
La tendencia que marca las ideas de crear “ciudades inteligentes”, contempla aspectos como la necesidad de una “planeación del conocimiento”, para tener cierto control y dar armonía a las ciudades, un fenómeno que hoy se padece, por la práctica que supone equivocada, de haber expandido horizontalmente las ciudades en el Siglo 20, lo que generó como consecuencia el alejamiento de las personas y trabajadores de los centros de las ciudades, así como su abandono y deterioro en ciertas zonas y construcciones.
Por otra parte esta propuesta contempla también aspecto del uso de recursos no renovables para la generación de energía, como la distribución de centros de carga para autobuses, autos comunitarios y privados, trasporte alternativo, telefonía móvil y otros nuevos “gadgets” populares como de tratamiento de desechos orgánicos e inorgánicos. De igual manera el tratamiento higiénico y saludable del aire, el agua y la tierra, así como el desplazamiento de personas con capacidades limitadas y garantizar un mínimo óptimo de movilidad y accesibilidad. Lo mismo para el reto del transporte público y los nuevos métodos del consumo de energías limpias y el uso controlado de vehículos privado y de transporte alternativo como las ciclovías, entre otros.
Estas ideas modernizadoras que proponen atender los asuntos del cambio climático, la contaminación, sobrepoblación y las decisiones equivocadas de los gobiernos en los temas del desarrollo urbano, sugieren soluciones que incluyen el ámbito de la arquitectura como instrumento para reencauzar y dar solución al entorno urbano y ambiental en su inevitable crecimiento.
Sin embargo y a pesar de que planteamientos con estas dimensiones no dejan de ser importantes y hasta cierto punto indispensables, su aplicación en el contexto de las ciudades en expansión presenta el dilema de emparejar dicha visión modernizadora con la realidad social que comprende el fenómeno de la desigualdad social y sus consecuencias disfuncionales en la sociedad, como los fenómenos de marginalidad y violencia.
A pesar de que se considera a las “ciudades inteligentes” como absolutamente incluyentes, humana y armónica con el entorno, en situaciones sociales como las de nuestro país, tales propósitos sólo garantizan beneficios y acceso a ciertos sectores sociales, puesto que no considera las condiciones de marginalidad y pobreza.
El predominio de lo urbano y las ciudades inteligentes, gana terreno en nuestro país y en el resto del mundo, sin embargo, no incluye revisar las complicaciones que nos plantean las variables que involucran las políticas gubernamentales en entidades y municipios, los alcances y formación profesional de titulares y servidores públicos en las áreas de planeación y desarrollo urbano, como tampoco las relacionadas con el control del transporte público y los índices de marginalidad cultural y desigualdad social de las ciudades en México.
Sin dejar de reconocer la importancia de planteamientos y estudios de esta naturaleza, queda en la mesa para su análisis, responder si resulta “inteligente”, valga la ironía, impulsar sólo el enfoque de crear espacios urbanos que privilegian y excluyen, como las llamadas “Smart Cities”, además de reflexionar en torno de un enfoque de ciudades inteligentes –como si hubiera ciudades tontas o estúpidas-, que responde a un ideario basado en la dependencia tecnológica y a un planteamiento que no deja claro la función última de sus fines y de los que muy probablemente obedezcan a las necesidades de diseñar ciudades que beneficien a los intereses del mercado y la fracasada visión neoliberal, reflejo todavía muy presente de lo que hace 36 años se impulsó como política en los gobiernos de México y en otros países de Latinoamérica.
Hasta aquí mi opinión, los espero en este mismo espacio el próximo viernes.


vraldapa@gmail.com
@vraldapa

También de este autor..

Oportunidades