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Partidos, financiamiento y crisis de representación Aldea 21

Vladimir Ramírez
09/08/2019 | 04:05 AM

vraldapa@gmail.com
@vraldapa

Luego de que el INE diera a conocer el presupuesto 2020 para los partidos políticos en México y que la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos de ese instituto aprobara el financiamiento público de un monto que asciende a los 5 mil 239 millones de pesos y un aumento de 273 millones de pesos más que el asignado para 2019; el Presidente de la República López Obrador, llamó a los partidos a que redujeran sus gastos en al menos un 50 por ciento del presupuesto aprobado y lo regresaran a la hacienda pública; para tal propósito los emplazó a ser consecuentes, a no recibir tanto dinero, a reducir sus egresos y a terminar con los tiempos del derroche y el gasto superfluo al que la clase política ha estado irresponsablemente acostumbrada. Así lo consigna también el Presidente al reiterar que es preciso evitar que exista un gobierno y partidos ricos con un pueblo pobre.

En este sentido los partidos han expresado estar de acuerdo con la reducción del gasto, pero piden que tal reducción sea resultado de una revisión integral del sistema electoral mexicano, como lo sugiere la dirigencia nacional del PRI; aunque para otros partidos como el PRD, tales sugerencias son calificadas de “simplonas” al intentar ganar simpatías y ocultar los problemas económicos y de seguridad del país, además de querer asfixiar a la oposición para que no tenga los mínimos recursos indispensables para poder hacer campañas. El resto de los partidos dicen sumarse a la propuesta siempre y cuando se revisen las condiciones y se resuelva con el menor perjuicio para sus actividades políticas. Por su parte el titular del INE, Lorenzo Córdova, advierte la amenaza de que al reducir el financiamiento público los partidos se vean en la necesidad de “buscar dinero donde no nos conviene a nadie”, dando entender que podrían recibir dinero ilícito.

Sin embargo, el actual escenario en el que se debate el financiamiento de los partidos no parece favorecer a los propios partidos, pues todo indica que los electores no respaldan el reclamo de los partidos de verse afectados en sus finanzas, sino todo lo contrario. La realidad refleja que una gran mayoría de ciudadanos no está de acuerdo en seguir sosteniendo el gasto oneroso que representa el sistema de partidos en nuestro país. Este sentir de la población obedece a que al menos en las dos últimas décadas se ha comprobado la poca utilidad social de los procesos electorales en la vida cotidiana de las personas y sus familias. La mala imagen del uso casi patrimonial del sistema político electoral y los actos de corrupción generaron una crisis de inconformidad y rechazo principalmente para con las élites políticas, los partidos políticos y las instituciones electorales.

En lo que parece ser un conflicto político entre los partidos y el Presidente de la República, no se espera que los partidos reciban apoyo de la ciudadanía para revocar la propuesta de reducción del financiamiento. Esta realidad obedece a una muy marcada distancia entre partidos y sociedad, que en los últimos años se generó y que hoy cobra factura política. Esta partida la tiene ganada López Obrador.

En la circunstancia actual, los partidos se topan con un verdadero dilema frente a una democracia que se re-conceptualiza en un gobierno que no apuesta su futuro político en el partido que lo llevó al poder, sino en un proyecto de nación que, junto a un 80 por ciento de la población mexicana, considera que el sistema de partidos se ha vuelto más una carga para el gasto público que una opción para gobernar.

El reto de los partidos por ahora no es ganar la discusión acerca del financiamiento, el desafío se encuentra en superar la nueva realidad que expone una verdadera crisis de representación popular, en recobrar la confianza ciudadana y en la urgente necesidad de recuperar el valor social y político de los partidos para nuestra incipiente democracia.

Hasta aquí mi opinión, los espero en este espacio el próximo martes.

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