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Ámbito Opinión

Lorenzo Q. Terán
12/09/2018 | 04:04 AM

 

Hay una multiplicidad de asuntos en el país que demandan atención pronta y eficiente. Algunos la definen como la problemática nacional, por tanto es deseable una agenda que priorice soluciones, entre más rápidas mejor; esa es una aspiración genuina del conglomerado social, todo indica que pronto esa será la constante.
 
No cabe duda que existen casos urgentes y otros que aguantan todavía un trecho en su solución; la que, a nuestro juicio, sobresale, como algo súper urgente de darle una salida idónea y definitiva, es la seguridad; esta lleva 20 años como un flagelo insoportable, por sus efectos aterradores, extendidos sus tentáculos destructivos en todo el territorio nacional. Por eso, vemos bien que el nuevo gobierno la priorice en su agenda y sea una de sus mayores preocupaciones el establecer una estrategia que cambie radicalmente sus estándares ascendentes.
 
Junto a lo anterior, es innegable que el país atraviesa por una aguda crisis en otros rubros que abarcan amplios sectores sociales: salud, educación, vivienda y empleo, que impactan en la vida entera del país; estos rubros, como hemos venido señalando, son asuntos estructurales que confiamos que con los cambios que va a operar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador habrán de mejorarse sustancialmente, en bien de los mexicanos.
 
Lo mismo pasará con el atraso económico, su estado actual va a cambiar de manera ostensible; la economía debe beneficiar a amplias capas de la sociedad, que vienen siendo marginadas del progreso de la Nación; el nuevo gobierno los va a beneficiar al aumentar el ingreso, al aumentar el salario, al extender los programas de apoyos; esto se va a dar a pesar de los augurios de los agoreros del pasado, que comienzan a sentir nostalgia de las prebendas que gozaron; el tiempo se va a encargar de demostrarlo con creces.
 
Un asunto que actualmente llama nuestra atención es la efervescencia que cobra el 50 aniversario del movimiento popular estudiantil del 68; en todo el país se organizan mesas redondas, conferencias, presentaciones de libros alusivos a esa gesta histórica, que partió en dos la historia nacional. Durante el Siglo 20 -puede verse en perspectiva- tuvieron lugar dos acontecimientos emblemáticos: la Revolución de 1910 y el movimientos del 68. Es innegable, por ejemplo, que la reforma política es resultado de ese movimiento axial del 68, que cimbró las estructuras del país; en la actualidad, en los estados de la Unión, se preparan actividades conmemorativas, lo que indica el impacto político-histórico y la vigencia que el 68 mantiene en el país.
 
A lo largo y ancho de la Nación se palpa un buen ambiente político, pero también persiste un rostro encrespado, que no se asienta dentro de una estabilidad social; eso va a persistir hasta que asuma la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador y se empiecen a operar los cambios sustantivos; los esperan los ciudadanos para entrar en una etapa de tranquilidad social con certidumbre; que sus aspiraciones de cambios verdaderos los empiecen a ver con objetividad, que lo que se les ofreció se les va a cumplir plenamente.
 
En todas las transiciones hay momentos de inquietud, pero una vez que se encauza el régimen del cambio en las instituciones las cosas toman su cauce normal; los escarceos son normales, previos a la normalización política de un gobierno de nuevo cuño, de ninguna manera son ajenos al reacomodo de las nuevas formas de gobernar cercanas al pueblo.
 
Actualmente vemos algunas pequeñas expresiones desesperadas en algunos casos, de desconfianza incluso, que son comprensibles; no nos referimos a las expresiones estridentes de la calaña de Noroña, esas corresponden a los típicos provocadores que siempre están en contra de todo y en favor de nada; no, nos referimos a gente de buena fe, aún faltan dos meses y medio para que el Presidente electo asuma el mandato.
 
El cambio ya está decretado por la voluntad popular, la cual en las pasadas elecciones se expresó de manera contundente y sin lugar a dudas. La ciudadanía dio su sí definitivo al cambio democrático y a la búsqueda de un país con mejores oportunidades para todos.
 
El optimismo no debe decaer, por el contrario, cada día debe aumentar la certidumbre en el porvenir de la patria.
 
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