Este medio electrónico utiliza cookies para mostrar contenido personalizado y publicidad segmentada relacionada con sus preferencias. Si continúa en nuestro sitio o aplicaciones, entendemos que otorga y acepta plenamente que sus datos recabados serán utilizados mediante las disposiciones y términos de nuestro aviso de privacidad.
Suplementos
  • Novias
  • Gloss
  • Campo
  • Clave de Acceso
  • Tu Casa
  • Tu Salud
  • Tu Auto
  • Politicante
  • Mejor Educación

¿A dónde se fue el dinero? DESDE LA CALLE

Iliana del Rocío Padilla Reyes
03/08/2019 | 04:00 AM

iliana_pr@hotmail.com

 

Esta semana en los medios sinaloenses se hizo eco a dos noticias con relación a las finanzas públicas: la primera fue la reducción de las aportaciones federales hacia los gobiernos locales, y la segunda el rechazo de las cuentas públicas de los 18 municipios por parte del Congreso del Estado. Ambas generaron discusión y puntos de vista encontrados.

Respecto al rechazo de las cuentas de los municipios, algunos aplaudieron la medida mientras que otros la consideraron como un movimiento político. Lo cierto es que, el dictamen es muy corto en alcances si lo consideramos como una evaluación de las cuentas de los municipios. En el caso de Mazatlán, por ejemplo, las observaciones a las cuentas públicas (en la muestra seleccionada) determinaron “recuperaciones” (SIC) por 7 millones 210 mil pesos, algo así como lo suficiente para intervenir tres parquecitos vecinales o para un par de proyectos de pavimentación. Además, gran parte de las observaciones tienen que ver con descuidos, negligencias y vicios administrativos de los ayuntamientos: pagos a directores y empleados comisionados al sindicato, pagos en obras inconclusas (en ese monto) y debilidades en el sistema de control interno. Adicionalmente, y lo que es preocupante, se encontraron pasivos con deudas millonarias con proveedores. Así, los registros presentados dan más cuenta de la pata que están metiendo, pero no tanto de la mano.

Los ayuntamientos tienen un rol cada vez más importante en la economía y en el desarrollo social y ambiental regional, y también han sido los entes menos observados dentro de la estructura política. Y aunque en las auditorías de las finanzas se destacan algunos de los vicios y omisiones, no logran demostrar otros tipos de prácticas corruptas como el conocido “moche” que se requiere a los contratistas de la obra pública y que se considera asciende hasta el 20 por ciento, las autorizaciones de cambios de uso del suelo con base en mordidas, y la elaboración de estudios y programas que no tienen calidad técnica pero que tienen participación no documentada de altos funcionarios, por poner algunos ejemplos.

Los municipios sinaloenses no recaudan lo suficiente, gastan mucho y deben mucho, como lo mostré en la columna pasada, pero además no tienen buenos resultados. Según el “Índice de Información para la Evaluación Presupuestal Municipal” del IMCO (2018), los municipios en Sinaloa tuvieron una calificación promedio de 3.4, lo que significa que están reprobados, y la pésima posición de 21 entre las 32 entidades del país. En cuanto al desempeño, los ayuntamientos en el estado tuvieron el peor rendimiento en trabajo de los cabildos, sólo superado por Baja California Sur, con el menor número de iniciativas presentadas, y el lugar número 8 en el país con menor número de sesiones.

Según el mismo informe del IMCO, los municipios sinaloenses en el 2017 sólo gastaron el 20 por ciento del presupuesto en inversión pública; en cambio gastaron el 38 por ciento en “servicios personales”, el 16 por ciento en “servicios generales”, y el resto en transferencias, deudas y otros gastos. De estos recursos, el 68 por ciento provenía de aportaciones federales.
A pesar del gasto y de la deuda, los municipios no han logrado mejorar en la mayoría de los indicadores de desarrollo, mucho ruido (dinero) y pocas nueces (resultados). En el último índice de competitividad urbana el municipio de Culiacán, por ejemplo, obtuvo una calificación de “media baja”.

En cuanto a las reducciones al gasto público federal se están leyendo y escuchando en los medios muchas quejas, en especial, respecto a las participaciones a los estados y municipios; se preguntan a dónde se fue el dinero de la federación. Y aunque me parece una pregunta rigurosa, considero que además deberíamos voltear hacia adentro: ¿A dónde se ha ido el dinero que han recibido los municipios en Sinaloa?

Ante el próximo escenario de escasez de recursos para entidades y municipios, estos deberán preparar respuestas inteligentes y rápidas. Oportunidades existen muchas, desde el fortalecimiento de las fuentes convencionales, en particular el impuesto predial, hasta fuentes alternativas, que para México parecen novedosas, pero se practican a lo largo y ancho del mundo, como la gestión de la valorización producida por el propio desarrollo urbano.

Soluciones hay, la cuestión es superar la rigidez del pensamiento en la administración financiera de estados y municipios y mejorar las capacidades de los funcionarios públicos.

También de este autor..
31-08-2019

Oportunidades