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¿El fin de los corruptos? EDITORIAL

Editorial
17/10/2019 | 04:02 AM

La renuncia de Carlos Antonio Romero Deschamps, líder del sindicato de Pemex, marca un antes y un después en la lucha contra la corrupción anunciada por la Cuarta Transformación.

Queda mucho tramo por recorrer, la renuncia finalmente deja un olor a negociación, al corrupto que acepta irse antes de que lo obliguen, ya sea con prisión o con algún otro castigo.

La salida de Romero Deschamps era una promesa cantada desde la campaña de López Obrador y se sabía que desde hace meses la Secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero, lo había invitado a entregar su renuncia anticipada.

Romero Deschamps tenía 26 años dirigiendo el sindicato más poderoso de México con puño de hierro, sobrevivió al PRI y a dos sexenios panistas, y se había convertido en el símbolo más claro de la corrupción en los gobiernos mexicanos.

Su salida, negociada o no, es un triunfo claro para el Gobierno de Morena, pero en los siguientes meses sabremos si el Presidente es capaz de capitalizar esa victoria, llevando a buen puerto una investigación en su contra, por la fortuna que hasta sus hijos presumen en las redes.

La caída de un “pez gordo” no garantiza el fin de los corruptos, el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari reventó el sindicato que dirigía Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, solo para imponer a Romero Deschamps y continuar una tradición de corrupción en Pemex.

La clave va a ser la elección del nuevo líder, vamos a ver si los trabajadores pueden transitar a la democracia y a la rendición de cuentas en un sindicato construido para “ordeñar” los recursos de la paraestatal

Y veremos si López Obrador es capaz de hacer de su gobierno un espacio libre de corruptos y no de limitarse a quitar a uno para poner a otro.

Por lo pronto ya pasó de las promesas a los hechos, hay que ver si es capaz de convertir la lucha en contra de la corrupción en una forma de gobierno.

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