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Sociedad secuestrada ÉTHOS

Rodolfo Díaz Fonseca
18/10/2019 | 02:00 AM

rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf

 

La libertad es uno de los derechos fundamentales a respetar para garantizar el intercambio y convivencia entre los elementos que conforman la sociedad.

Por tal motivo, el combate a la esclavitud se convirtió en un referente social y en un constante tema de controversia y discusión en las diversas etapas de la historia de la humanidad.

Hoy, ninguna persona estaría de acuerdo en respaldar ninguna forma de esclavitud. Sin embargo, la esclavitud o secuestro sigue imperando a través de condicionamientos sociales, económicos, políticos o de diversa índole.

Hace años, en Sinaloa, era común que se viviera una época marcada por la extorsión y el secuestro. En tiempo del Gobernador Juan S. Millán se implementó una exitosa fuerza antisecuestros, cuyos notables resultados se difundieron con inusitado vigor.

Sin embargo, aunque ya no exista en Sinaloa el delito del secuestro como en etapas anteriores, en la actualidad se vive el agravante de que no existe una persona secuestrada, sino la entera sociedad.

En efecto, la jornada que se vivió ayer en Culiacán fue tremenda, No se trató del secuestro de una persona, sino del secuestro de la población entera. Debido a las constantes balaceras que se registraron un poco después de mediodía. Se recomendó a la población que se resguardara en sus domicilios o trabajos, se suspendieron clases y se paralizaron muchos negocios y casi todos los rubros de la actividad económica.

Es cierto que fue una jornada atípica. Nunca se había experimentado en Sinaloa un estado de sitio. La gravedad de la situación requería que las autoridades recomendaran la reclusión y paralización de las actividades, ¿pero estaremos llegando ya a los límites en que no podamos vivir y convivir libremente porque nuestra sociedad se encuentre secuestrada?

¿Vivo con honestidad y libertad? ¿Exijo seguridad a la autoridad competente?

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